Carta al teniente Shogún

Novela/autobiografía ¿Dónde empieza una historia?; una historia que no es de ficción. ¿Cuál es el nudo central de una carta dirigida a alguien que quizá la espera desde siempre o intenta por todos los medios esquivarla? ¿Cómo desentrañar en pocas palabras su contenido? El recurso cronológico podría ser válido, pero insulso sin el retorno al nudo: <<¿Por qué no me mataste?>> 

Esa pregunta recorre este libro que, más que una carta dirigida al militar destinatario, aparece como una interpelación al país que venimos construyendo en blanco y negro, de buenos y malos, sin matices, sobre un campo de muertos. De cuerpos despedazados y memorias heridas. De terroristas y supuestos patriotas. O estás conmigo o estás contra mí.

 ” Podríamos empezar por el largo camino a pie de una familia desde la sierra a la ceja de selva ayacuchana que lleva el nombre del mar”.  

Podríamos empezar por el largo camino a pie de una familia desde la sierra a la ceja de selva ayacuchana que lleva el nombre del mar. La Mar. Hay un padre que a la orilla de un río lava los pies de sus hijos. Hay una madre que durante dos días sale a buscar una ternera perdida y regresa con las manos vacías. Hay un niño que sin saber todo lo que le aguarda, está registrando cada detalle. Es el autor de esta carta. Hay un hermano mayor que es su gran compañero. Afuera ha estallado una guerra, aunque en gran parte del país nadie atisbe aún a comprender su magnitud. Sus propiciadores enuncian justicia con cuchillos y dinamita. El hermano desaparece siguiendo esos ecos. El más chico también lo sigue, se hace parte de esa guerra. En ese  camino encuentra a otros chicos como él. Esos niños llevan y usan armas, y repiten proclamas, y en la noche duermen en cuevas y cuecen habas.

En medio de un asalto, un joven teniente ordena a sus soldados detener sus balas frente a ese <<terruquito>>, el único sobreviviente. ¿Quién salva a quién? En ese sengundo se libra el enclenque senderista, pero puede que  también ese teniente, Shogún. En Anatomía de un instante y en Soldados de Salamina, Javier Cercas se centra precisamente en diseccionar esos instantes en los que algunos protagonistas de la historia, de repente, saltan por encima del rumbo natural –cruel– de una contienda. Al hacerlo, protegen algo más que su dignidad o la vida del enemigo. ¿Nos salvan como humanidad?

Los jóvenes soldados eran entrenados jugando fútbol con las cabezas de los terroristas o poniéndolos a dormir con una de sus piernas o un brazo. Olvidamos los peruanos que el costo de la paz en nuestras ciudades lo pagaron otros con sus insomnios, con sus memorias heridas. Eso nunca lo cuenta la historia oficial de buenos y malos. Solo puede venir de un testimonio, de una carta, de alguien que se disecciona a sí mismo para recordar y hacerse preguntas por la posibilidad de aquel instante. Quizás Shogún sí ha estado aguardando esa carta desde siempre. Quizás es el país que somos nosotros el que la rehúye. Pero tarde o temprano, este es un mensaje ineludible.

megustaleer - Shogún - Lurgio Gavilán

Llámame por tu nombre

Recientemente, la notable adaptación fílmica del libro, a cargo de Luca Guadagnino, devolvió a Call Me by Your Name vuelos de fenómeno editorial. En efecto, la ópera prima de André Aciman ha cosechado desde un principio estupendas críticas. Ahora, con nuevo aliento, su lectura se nos ofrece a confirmar que, salvadas las distancias propias del paso de un lenguaje a otro, el texto original se sostiene como particularísimo referente del embrujo de la memoria a través de la palabra: un verdadero generador de imágenes íntimas, irrepetibles.

“La historia responde al habitual clasicismo que impregna toda la obra de Aciman”. 

La historia responde al habitual clasicismo que impregna toda la obra de Aciman. Principios de la década de 1980. Un pueblo al norte de Italia. Elio, un muy culto muchacho de diecisiete años, hijo de un catedrático en cuyo hogar es tradicional acoger por el verano a estudiantes o artistas, conoce a Oliver, el huésped de ocasión, quien prepara su tesis de postgrado. La relación entre ambos, que se desarrolla a través del escepticismo, la cautela, el miedo, la fascinación y el fervor, los transforma hasta cambiar sus vidas para siempre.

	“De una parte, el primor puesto en cada detalle, tanto de la atmósfera como, especialmente, de los gestos que le dan vida a los personajes”. 

Son varios los méritos de la obra. De una parte, el primor puesto en cada detalle, tanto de la atmósfera como, especialmente, de los gestos que le dan vida a los personajes. Pero también el cuidado de la narrativa: ningún pasaje resulta sobrecargado o dificultoso para el lector. El ritmo es electrizante.

Sin embargo, lo que más destaca en la novela es la fuerza de la voz narradora. Su evocación de la pasión no nos ahorra dolor alguno en el afán por entender un poco más la vida: comprometidos los afectos, cómo es que la realidad cobra forma al interior de cada quien; cómo se teje la memoria y qué es el tiempo. Aciman se las arregla para llevarnos adonde, de lado las preferencias particulares, cualquiera es capaz de reconocer con una fuerte punzada en el pecho, los síntomas de un amor obsesivo y definitivo. El arte seduce. Esta novela hace lo suyo, con ferocidad.

megustaleer - Llámame por tu nombre - André Aciman

Vidas ordinarias

Publicado en español, varios meses antes de su lanzamiento en inglés, como primicia para la editorial, este libro contiene diez relatos —de largo aliento en su mayoría— escritos por una de las voces más destacadas de la narrativa estadounidense última. No es la primera vez que, Ford, reconocido ampliamente por sus novelas (El periodista deportivo y toda la saga de Frank Bascombe en lugar estelar), ha demostrado su buen oficio para la prosa corta.

Con pinceladas precisas, compone un retrato del Sur Profundo de los Estados Unidos, esa región casi separatista que la mejor literatura norteamericana ha visitado ya con frecuencia, pero el foco de nuestra atención recae, de modo particular, en sus habitantes. Estos, en los alrededores de la clase media, pasean su soledad entre hospedajes de hotel, visitas al dentista, días de carnaval, noches de auto cinema, carreteras solitarias, mudanzas o viajes al extranjero que no los desligan de su identidad originaria.

“Los personajes de estas narraciones tienen aroma de marginalidad, pero no de esa que brota de la delincuencia o la miseria, sino de aquella que acompaña a la mediocridad y la intrascendencia”. 

Los personajes de estas narraciones tienen aroma de marginalidad, pero no de esa que brota de la delincuencia o la miseria, sino de aquella que acompaña a la mediocridad y la intrascendencia. Pasan por el mundo como visitantes anónimos y entrecruzan sus vidas sin dejar una huella perdurable. La desesperanza y la desorientación son un tenue telón de fondo para sus vidas, regidas sobre todo por el azar y por las impredecibles consecuencias de cada decisión tomada, por planificada que parezca. Aunque variopintos, entre principales y secundarios, ya sean adolescentes, migrantes irlandeses, afrodescendientes, nativos americanos, homosexuales o supervivientes, no parecen contar con aquel clásico atractivo de los protagonistas literarios y aun así nos sorprenden.

“En estas historias de encuentros, reencuentros y desencuentros, aparentemente insustanciales, Ford aprovecha lo anecdótico para desentrañar las complejas ramificaciones que hasta la existencia más vana implica”. 

En estas historias de encuentros, reencuentros y desencuentros, aparentemente insustanciales, Ford aprovecha lo anecdótico para desentrañar las complejas ramificaciones que hasta la existencia más vana implica. Su destreza para los diálogos es asombrosa, incluso sin considerar la manera en que nos permite leer, entre líneas, el mundo interior de sus personajes mediante inflexiones de voz, silencios o gestos casi imperceptibles. Se suma a esto la representación del territorio sureño, en su geografía y climatología, que trastoca a estos seres y los dota del peso y volumen que da la realidad. Todos poseen auténtica textura humana: ya sea una ex pareja, que solo vivió un romance de verano hace muchos años, y se reencuentra en la circunstancia justa para tener una aventura extramarital; ya sea un viudo, quien aún no asimila su pérdida, y busca recuperar algo del ser amado retirándose a casas de alquiler, como cuando solía vivir en pareja.

Con el título de esta recopilación de piezas breves, el autor quizá  busca condolerse —en vista de que no se puede hacer más— con esa tragedia modesta y cotidiana que es toda existencia. La minuciosa sensibilidad de Ford, visible en su gran poder de observación y reflexión de las relaciones interpersonales, es como una palmada de ánimo que busca, esperanzada, contrarrestar aquel estado de duelo cíclico que debemos sobrellevar mientras duremos en este mundo, pues la vida sigue.

Lamento lo ocurrido - Ford, Richard - 978-84-339-8051-9 - Editorial Anagrama

La canción de los vivos y los muertos

Novela. ¿Puede un niño enfrentarse a la adolescencia con un padre presidario, una madre drogadicta y unos abuelos, que son su cable a tierra, pero que parecen no soportar el trasiego del tiempo? ¿Debe una mujer afroamericana sostenerse sobre el recuerdo de un hermano muerto, que aparece en sus viajes alucinatorios, donde puede escapar de la monotonía de una vida, presenciando el cáncer que se lleva a su madre y a lado de un hombre blanco cuya familia la detesta y que además, parece ser la responsable de la muerte del hermano?

“La canción de los vivos y los muertos es una novela superlativa, que recurre al monólogo interior para insertarnos en distintas historias ubicadas en la costa del Golfo del Misisipi, mismo sur que nos evoca a las grandes cruzadas novelísticas de William Faulkner y Tony Morrison”. 

La canción de los vivos y los muertos es una novela superlativa, que recurre al monólogo interior para insertarnos en distintas historias ubicadas en la costa del Golfo del Misisipi, el mismo sur que nos evoca a las grandes cruzadas novelísticas de William Faulkner y Tony Morrison. Nos entrega un objeto polifónico, donde las mentalidades reconstruyen los fragmentos de vidas que se entrecruzan sobre la tragedia y la belleza desgarradora de la existencia. Jojo es un niño de trece años, que admira a su abuelo y es consciente de su condición mestiza. Al ser hijo de un hombre blanco, percibe el odio del padre de su padre y se esfuerza por crecer pese a la sombra e imagen de sus ancestros maternos.

“Esta novela fue ganadora del National Book Award, el premio literario más importante en Estados Unidos y que por primera vez en la historia lo recibe dos veces un mismo autor".   

Leoni, la madre de Jojo intenta realizar la cruzada de recoger a su hombre después de varios años en la cárcel, acompañados de sus hijos (Jojo y la pequeña Kayla) con la incertidumbre que implica encontrarse con ese hombre al que amó y espera reconocer. Richi, el padre de Jojo y esposo de Leoni, aparece en su monólogo tratando de rescatar a sus hijos de su ausencia, de su paternidad interrumpida. Esta técnica nos recuerda mucho al El sonido y la furia de William Faulkner, logrando en su yuxtaposición recrear tres cosmovisiones familiares que tratan de encontrarse a pesar de los incidentes que los dividen. Esta novela fue ganadora del National Book Award, el premio literario más importante en Estados Unidos y que por primera vez en la historia lo recibe dos veces un mismo autor. Imprescindible.

LA CANCION DE LOS VIVOS Y LOS MUERTOS | JESMYN WARD | Comprar libro  9788416677917

La hora violeta

Memoria. Este libro es una batalla contra el sentimentalismo de tarjeta Hallmark. Una batalla contra el uso impropio de palabras como pérdida, luto o cáncer. Contra la intromisión del pensamiento mágico. No son habituales en nuestro idioma las memoirs que lidien con la enfermedad o la muerte. No abundan autores como Susan Sontag, Joan Didion o William Styronpor, que se fajen en una batalla desigual contra el dolor o el duelo y los riesgos de escribir en primera persona sobre ellos. Existen excepciones como Marcos Giralt Torrente y su tiempo de vida o el mortal y rosa de Francisco Umbral, al que tanto debe este libro de Sergio del Molino. Pero la tradición no es mucho más rica que eso. Existen sí libros que exhiben sus vergüenzas como si bastara mostrar algunas vísceras sin pasar por el trámite de luchar a brazo partido con el estilo y el pudor, de domar la tentación del exceso lacrimógeno. la hora violeta es también una batalla contra esa literatura de kleenex.

   El hijo de diez meses de Sergio del Molino es diagnosticado de leucemia y muere un año después, poco antes de cumplir los dos años. Este libro es el diario de naufragio de ese año y pico en que Del Molino debe lidiar con médicos, enfermeras, la impotencia, la rabia, la desesperanza, la esperanza recobrada y la desesperanza nuevamente. Y también con el «discurso triunfalista» del cáncer, que hace que «cada pequeño avance (contra la enfermedad) sea una épica victoria en una guerra larga y cruenta cuyo triunfo final creemos que nos pertenece». Del Molino aprende de la forma más dura que ese triunfo es un espejismo. En un momento, mientras trajina pasillos de hospital, alguien le grita, intentando animarlo, «¡Arriba los corazones!», y él contiene la rabia: «Aprieto los puños y a punto estoy de romperle la cara.

“El hijo de diez meses de Sergio del Molino es diagnosticado de leucemia y muere un año después, poco antes de cumplir los dos años. Este libro es el diario de naufragio de ese año y pico en que Del Molino debe lidiar con médicos, enfermeras, la impotencia, la rabia, la desesperanza, la esperanza recobrada y la desesperanza nuevamente”. 

Solo necesito una palabra de más o un consuelo torpe para estallar y empezar a clavar cabezas en picas como un Vlad el Empalador cualquiera. Pero, otra vez, me reprimo. Me siento extranjero en un país cuyo idioma no comprendo y donde todo el mundo me habla. Ni sé qué me dicen ni puedo hacerme entender». Del Molino no solo domina el idioma de ese país extraño, sino que consigue rehacerle el diccionario para que nosotros, ya no extranjeros sino extraterrestres de su dolor, consigamos, al menos, comprenderlo durante doscientas páginas.  

Las leyes de la frontera

Novela. Al menos desde Soldados de Salamina, Javier Cercas es un autor contemporáneo indispensable en las letras españolas. Luego de Anatomía de un instante, regresa a la ficción para retratar una sociedad dividida, física y simbólicamente, por las dos riberas del Ter a través de la vida de tres adolescentes en plena Transición española. La narración tiene dos partes principales: la primera va sobre la delincuencia lumpen de los tres amigos; la segunda intenta dar sentido a la historia de quienes no figuran en la Historia.

Es el verano del 1978 cuando Ignacio Cañas, un hijo de inmigrantes de clase media, conoce al Zarco y a Tere, dos jóvenes de su edad que coqueteaban con la fechoría y las drogas. Aquella coincidencia le cambiará la vida y nos guiará por el lado oscuro de la Girona postfranquista. Treinta años después, volverán a saber de sí cuando un escritor busque pistas para redactar la biografía del delincuente urbano más conocido de Cataluña.

El informante central será el abogado Cañas, quien de niño fuera fiel secuaz del Zarco y de Tere, la coqueta compañera a quien el tiempo descifrará menos que a nadie. El escritor realizará cuatro entrevistas (dos a Cañas, otra a un policía y una última al director de la cárcel), que por extensas y minuciosas no dejarán de ser insuficientes para acercanos a la frontera que divide a los charnegos de los catalanes, a la miseria de la posibilidad de un futuro. Los testimonios y recuerdos son entonces piezas de un espejo hecho añicos, es imposible comprender a aquel joven marcado por el desarraigo. Y es que toda verdad está dicha a medias, todos somos testigos parciales.

“Esta novela es también un ensayo sobre la marginalidad, sobre el tránsito de la dictadura a la democracia, de la cruda adolescencia a la adultez”. 

Esta novela es también un ensayo sobre la marginalidad, sobre el tránsito de la dictadura a la democracia, de la cruda adolescencia a la adultez. Una crónica sobre los de abajo, aquellos que enfrentan los abismos sociales que insisten en desaparecer a quienes nacen en la periferia. Es, finalmente, una reflexión sobre los límites de nuestra libertad que parte de la pregunta que Javier Cercas se hace a sí mismo en relación al devenir de quienes fueron, durante su infancia, sus compañeros de anzandas: ¿por qué ellos y no yo?

Las leyes de la frontera / Outlaws: A Novel (Contemporánea) (Spanish  Edition): Cercas, Javier: 9788490326398: Amazon.com: Books

El laberinto de la otredad

Novela. El escenario: una Lima segmentada por muros demasiado altos como para traspasarlos sin consecuencias, casas de playa que son solo cáscaras, y academias preuniversitarias que contienen el sueño de toda una vida. Alonso Cueto ubica a su lector en una ciudad quebrada, donde las clases sociales dejan un estigma que afecta a todos sus habitantes. Y es ese estigma el que ostentan Lourdes y Renzo: ella, señora de clase alta, con un matrimonio que nunca ha funcionado, y miles de máscaras que la ocultan pero que le permiten funcionar en medio de una vida que aborrece; él, migrante empeñoso y metódico, trabaja como profesor de Matemáticas y pretende ordenar la existencia bajo su lógica numérica. Lo único que pide es una academia propia y una vida tranquila. La pareja se encuentra: el choque, la violenta irrupción en escenarios desconocidos, las máscaras que caen y el mundo que se desordena. De pronto parece que es posible el cambio, que la identidad puede transfigurarse. La felicidad, se revela súbitamente, nunca estuvo en los lugares acostumbrados, sino en sus márgenes.

“Tal como hizo en la premiada La hora azul, en Cuerpos secretos Cueto se opone a las convenciones socialmente aprendidas y propicia el encuentro de dos mundos que no pueden, no deben o no suelen rozarse, y por ello su inesperado contacto provoca una catástrofe”.  

 Tal como hizo en la premiada La hora azul, en Cuerpos secretos Cueto se opone a las convenciones socialmente aprendidas y propicia el encuentro de dos mundos que no pueden, no deben o no suelen rozarse, y por ello su inesperado contacto provoca una catástrofe. Sus personajes cuestionan la ideología dominante que ha construido su identidad y los ha convertido en algo que ellos nunca hubieran querido ser. Por tanto, la novela disecciona las ideas preconcebidas en cuanto a raza, clase social y edad, y por ello sus personajes descubren al peligroso «otro», que finalmente resulta ser más parecido a uno mismo de lo que les gustaría reconocer.

“Cuerpos secretos es también una crítica a la frivolidad de la clase alta, un retrato íntimo de ese mundo donde todo es un simple juego de apariencias”. 

 Cuerpos secretos es también una crítica a la frivolidad de la clase alta, un retrato íntimo de ese mundo donde todo es un simple juego de apariencias. El amor es el disfraz de la conveniencia, las mentiras destrozan al desprevenido, las parejas y chismes se intercambian, pero las miradas nunca dejan de voltearse, discretas, al chocar las copas de vino. Renzo, el profesor, aparece como la promesa de la suspensión temporal de esa hipocresía. Y aunque se refieren a él como «uno de los hombres más buenos del mundo», la mezcla de realidades inconexas traerá consecuencias irremediables. Cueto nos muestra la resistencia de ambas clases sociales y analiza cómo los prejuicios se desmoronan cuando Lourdes y Renzo logran traspasar sus propios límites, los que les fueron impuestos culturalmente, y se enamoran.

 Por ello, Cuerpos secretos demuestra un reconocimiento del otro en dos sentidos: el de encontrar(se) y (re)descubrir(se) en su diferencia. Como el proceso no resulta libre de tragedia, todo parece confirmar la imposibilidad de construir en Lima un mundo donde las clases sociales no sean un problema. Por eso, el crimen, la eliminación simbólica de los obstáculos que imponen las taras coloniales de la urbe, representan la renovada esperanza de la construcción de una utopía, del espacio no contaminado en el que lo aprendido se desvanece y el aparato de control ideológico que pesa sobre nosotros deja de funcionar.

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La hija única, de Guadalupe Nettel

La hija única pinta las decisiones de una mujer frente a una sociedad aún repleta de convenciones difíciles de erradicar -ligarse las trompas-, además la complejidad de tomarlas -la amiga que traiciona sus ideales de no ser madre para convertirse en una a pesar de correr graves situaciones o la madre soltera, su vecina, y el hijo que por momento se vuelve insoportable.

La hija única pinta las decisiones de una mujer frente a una sociedad aún repleta de convenciones difíciles de erradicar -ligarse las trompas-, además la complejidad de tomarlas -la amiga que traiciona sus ideales de no ser madre para convertirse en una a pesar de correr graves situaciones o la madre soltera, su vecina, y el hijo que por momento se vuelve insoportable.

Desde El cuerpo en que nací, El matrimonio de los peces rojos, Premio Ribera del Duero, hasta Después del invierno, novela con la que obtuvo el Premio Herralde, Guadalupe Nettel siempre ha tenido una puesta por el descubrimiento interior, ha buscado siempre una actitud de entender el mundo psicológico, el mundo moral en torno a la figura de una escritora mexicana afincada en Francia, que envuelve prácticamente toda su diégesis.

El cuerpo es un tema preponderante dentro de la narrativa de Nettel; podemos entender ese espacio exteriorizado, cristalizado, del mundo femenino, frente a las respuestas del amor, del erotismo y ahora en esta novela principalmente como una no-madre y como madre.

“Por eso La hija única, como bien se ha dicho, es una novela descarnada, no esconde miedos, temores, al contrario, los expone y los libera, así el personaje cobra vitalidad y cobra fortalecimiento en sus disposiciones”.

 

El sistema mediático tal vez es influyente en la toma de decisiones contra o favor de la maternidad, pero también está la creencia de esos discursos modernos de la feminidad. Por eso La hija única, como bien se ha dicho, es una novela descarnada, no esconde miedos, temores, al contrario, los expone y los libera, así el personaje cobra vitalidad y cobra fortalecimiento en sus disposiciones. Pero hay momentos, que en el contorno donde vive, donde se expresa, donde enuncia, ponen en juego la credibilidad y la cotidianidad. La narradora tiene que lidiar con esto. La hace conectarse con esos miedos y frustraciones, lo ideal, lo emocional, de las madres. La capacidad de describir estas situaciones cotidianas, que no parten de ningún sueño, de ninguna ficción, se contrapone con la virtud de concentrar esfuerzos en buscar distracciones como describir el comportamiento diario, instintivo, de las palomas y del nido en el balcón.

No en vano, la narradora hace hincapié a un escritor excelso hoy en día: el rumano Mircea Cartarescu, y no en vano hace una mención a su lectura de una de sus novelas inconmensurables: Solenoide.

“Cada uno debe decidir qué quiere y qué hacer con su propio cuerpo. Todo el mundo tiene derecho a no ser excluido, sea cual sea su elección”, ha declarado la escritora al respecto. La hija única, la narradora, finalmente se libera de prejuicios, y su lucha, sea política, moral o emocional en medio de una sociedad que aún impone sus leyes contrarias, en especial hacia las mujeres, encuentra su propósito para la búsqueda de una libertad. Esto le permite conducirse sin márgenes ni marginación como apoyar y participar en grupos o movimientos feministas.

Con todo, la novela sirve para encarar la realidad, una realidad distinta de la maternidad, de la naturaleza, y Nettel logra componer esos escenarios con justicia.

La hija única - Nettel, Guadalupe - 978-84-339-9906-1 - Editorial Anagrama
Portada del libro. Fuente: Anagrama