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Por: buensalvaje | June 3, 2022
Olga Montero Rose: Vivimos entre la vida y la muerte en batallas permanentes
Foto sobre Olga Montero Rose: Vivimos entre la vida y la muerte en batallas permanentes
Conversamos con la psicoanalista Olga Montero Rose sobre su primera novela «Cortejo».

Buensalvaje: He leído otras entrevistas tuyas. Entonces no quería recurrir tanto al: ¿Qué se sintió escribir un libro? Sino más bien, ¿en qué momento sentiste que tenías que escribirlo? Es decir, ¿qué te llevó a decir? ¡Ok, quiero escribir esto!

Olga Montero Rose: Yo lo quería escribir… es más, quería escribir desde siempre. Si alguna duda vocacional tuve, que duró poquito, porque desde muy pronto quise ser psicoanalista. Pero digamos que esa era mi segunda opción bien cercana, porque me encantaba: ¡me encanta leer! No solamente recibí muchas historias de niña. Mis padres eran lectores empedernidos. Pero cuando ya empecé a leer la manera cómo se cuentan las cosas, me pareció que era lo más interesante. Obviamente las historias también, pero la manera cómo se cuentan siempre fue algo que me retó, que me interesó muchísimo y porque tenía…Simone de Beauvoir dice que ella escribe como para retener el tiempo, como para retener la vida. Y esa idea a mí me parecía también necesaria, no como para retener. Pero decidí ser psicóloga muy joven. Después me hice psicoanalista y lo he contado ya varias veces. Eso me postergó absolutamente. No solamente de escribir literatura, sino de la lectura. En la universidad empecé a leer psicoanálisis y me he quedado haciendo psicoanálisis por mucho. Siento yo, robándole un montón de espacio a la literatura. Siempre estaba presente, pero yo me siento en total deuda con muchísimos autores y escritores. Digamos entonces el deseo de escribir estuvo siempre. Escribía siempre un poco. Luego escribía textos académicos, algo que siempre he disfrutado. Pero tal vez podría responder tu pregunta, porque entendí que tenía que escribir algo cuando tenía la historia. Yo admiro muchísimo a los autores jóvenes porque yo no me hubiera sentido capaz de hacerlo muy joven. Evidentemente ahora no lo soy. Entonces sentía como que ya tenía la posibilidad de contar una historia, o tenía una vida con determinadas experiencias u opiniones acerca de la vida y de la muerte.
Pensando ya concretamente en Cortejo, como que llegó el momento. Intenté entender mucho. Muchas veces me interrumpí. Pero no sabría decirte en el tiempo porque, fue previo a la pandemia donde dije: «ya, yo no me voy a pasar otro año poniendo mi lista de deseos, quiero escribir una novela». Creo que me llegó el momento. Coincidió que conocí a Gustavo Rodríguez -porque yo soy psicoanalista de oficio. No, no sé escribir, escribo, voy espontáneamente-, entonces él me ayudó muchísimo. Él me ayudó a organizar un esqueleto de secuencias y lo editaba con él. Yo hacía las sesiones semanalmente, casi como un psicoanálisis, y lo conversaba con él y lo editábamos juntos. Fue un proceso muy, muy bonito y muy divertido. Y no sé, creo que como que cayó la novela. Evidentemente cuando la empecé no sabía cómo hacer, tenía una idea de lo que quería contar, pero esta organización por capítulos y por secuencias ponía o tenía una idea de lo que iba a contar en cada capítulo. Pero ya el proceso de la creación de ficción termina siendo una magia, una cosa increíble. Hasta ahora estoy sorprendida. Yo a veces lo leo y digo: «¡Asuuuu! Ja, ja, ja. Me río de mí, me sorprendo».

BS. Por ejemplo, atándole un poco a tu profesión ¿cuánto crees que te ha ayudado a moldear los sucesos o los acontecimientos que narras en Cortejo: el psicoanálisis? Es decir, ¿qué te ha brindado el psicoanálisis que crees fue indispensable para ti al momento de escribir Cortejo?

O.M.R. Yo creo que ser psicoanalista te ubica de una manera de deseo de entender el mundo. Es una formación y una deformación a la vez. O sea, digamos ya la manera como uno entiende de la vida o a uno mismo o a las personas, están marcado por la formación de psicoanalista y creo que Cortejo es absolutamente psicoanalítico. Tiene un lenguaje psicoanalítico. No solamente en el transcurso de los capítulos-sesiones, sino en la manera de comprender. Creo que sería inevitable. No sé, creo que no podría escribir de otra manera. Estoy pensando en próximos libros y me parece que también va a estar atravesado de alguna manera por esta forma de ser: un psicoanalista. Yo creo que es inevitable. Me imagino que cada oficio marca también una forma de ver la vida. Y el psicoanálisis definitivamente lo hace.

BS: El epígrafe del libro juega mucho con el Eros y el Tánatos como fuerzas creadoras y con el propio cortejo presente en el libro, tanto amoroso como fúnebre…

O.M.R. El epígrafe de Foucault es precioso. Yo llegué a Gustavo con el epígrafe, con el título, con el nombre de la protagonista y con un esbozo de historia. Eso son como la matriz con la que llegué. Mis insumos eran de esos. Desde que lo leí, o sea, cuando leí ese epígrafe en “La historia de la sexualidad” -este un libro que yo estudiaba en su momento-, simplemente la copié y dije esto va a ser el epígrafe. Creo que la fascinación de la ficción tiene que ver con eso, con ese juego de lo real y lo creado, de esta nueva historia que se construye con partes reales, pero con muchas otras condensadas, inventadas, modificadas, reestructuradas que tiene el libro de una manera intencional y juguetona, diría yo. Creo que el proceso de la ficción es algo fascinante. Ahora, el tema de Cortejo con la doble acepción de la vida y la muerte, también te podría decir que es algo muy psicoanalítico, del Eros y el Tánatos freudiano. Están todo el tiempo en el libro, y se juntan porque también creo que es la concepción humana. Vivimos entre la vida y la muerte en batallas permanentes. A veces nos gana la muerte, a veces nos gana la vida. A veces es una lucha o un baile, pero es una interacción permanente. Esos dos insumos estuvieron en el macro de la maqueta antes de aterrizarlo en la novela.

BS. El libro está muy marcado también por esta especie de cuidado y consciencia-y me corregirás si no es así- de la salud mental. Quisiera saber si de repente, por ahí, hay algo más que desentrañar, ¿por qué darle este matiz a Simona para ser esta especie de conciencia, quizás de su dolor, de su pesar o algo así?

O.M.R. Como conversamos al comienzo, es un texto marcadamente psicoanalítico. Me gustó muchísimo la idea de una psicoanalista en psicoanálisis- generalmente hay un paciente y un psicoanalista en las historias-, como una vuelca de tuercas, de una movida nueva. Es poner a la psicoanalista en el diván, que es una historia que a mí me gustaba. Digamos la humanidad del psicoanalista echado en el diván, revisando su propia vida con sus propios sueños, temores, conflictos, deseos, duelos. Me parecía importante. Es como desmitificar. Y esto que tú dices, creo que además es muy cierto el tema de la salud mental. Todos tenemos que lidiar y en la medida de lo posible buscar nuestra salud mental. Los psicoanalistas no somos los portadores de la salud mental. Somos compañeros privilegiados de gestas de conocimiento, pero que también uno pasa la suya y la propia. Y eso es absolutamente necesario para ejercer el psicoanálisis. Pero esto se va renovando en la vida. Nuevos eventos, tanto de vida como de muerte generan una nueva revisión. Es la vuelta de psicoanalista a su psicoanalista de otra época a contar una nueva historia que parece absolutamente única. El psicoanalista se sorprende y pregunta por personajes que no conocía. La propia paciente se sorprende por deseos que tampoco tenía previamente. Plantear la vida como una sorpresa y como un continuo revisarse, me parece importante. No está dado por sentado todo, ni la salud tampoco, ni la vida, ni la muerte en esta convivencia que estoy reiterando en estos polos que condensa la palabra cortejo. Pero la salud mental definitivamente… es un libro que propone que esta deviene de los vínculos primarios y de un intento por conocer de dónde viene aquello que sentimos. Y con todo el derecho y la libertad que eso genera.

BS. La estructura del libro también es muy interesante y la no-linealidad en la que transcurre la historia, así como darle a lo largo del libro nuevos sufrimientos. ¿Por qué no remitirse a un solo conflicto?

O.M.R. Creo que la historia solamente podía contarse integrando todos los conflictos. No es lineal la psique. En realidad, esta no tiene tiempo. Cuando nosotros soñamos, podemos soñar que estuve conversando contigo, pero no donde estamos ahora, sino en mi colegio de infancia. Y de repente tú te pareces un poco a mi papá. Y las cosas se van mezclando y el tiempo y los sentidos no son lógicos: son desordenados, son particulares, con una significancia absolutamente personal de cada signo. Entonces, digamos, creo que el psicoanálisis no entiende la historia como una linealidad, sino más bien como una vuelta a contenidos de la infancia. Contenidos inconscientes, que la idea es hacerlos simples para darle sentido a lo que nos ocurre. Vuelve al diván por una razón, por algo que no conoce de ella, por un sufrimiento determinado que evidentemente se relaciona a la historia de antes y genera una historia nueva. Y como tú dices: como en la vida. Esta sorprende siempre y aparecen nuevos personajes en escena y…lo que sí me parecería bonito es que hubiera una evolución en el personaje. Quiero decir que no se quede dando vueltas, sino que pueda justamente partir de la conciencia, de la revisión de, sí en un vínculo tan entrañable y único como es el vínculo terapéutico con el psicoanalista cree que los espacios para conocerse más y ser más libre. Y la historia fue contada de esa manera porque -como te dije desde el comienzo que estamos conversando- es la manera como tengo de entender las historias. Me era cómodo narrar un proceso psicoanalítico.

BS. Claro. La vida misma es más una lucha por romper el círculo antes que una ruta perfecta. Me da la impresión que tu libro también es una historia de amor. Desde tu posición, ¿qué discusiones crees se podrían dar a partir de algunos tópicos que aparecen en el libro, el amor no correspondido o el estar condenado a amar a alguien que no te ama? ¿Qué se esconde detrás?

O.M.R. Mucho. Hay mucho. El tema del amor es un tema bien interesante porque uno tiene una idea de hablar de determinadas cosas. Y cuando alguien me preguntaba de qué se trata el libro, empiezo contando que es la historia de una psicoanalista, de que se psicoanaliza y que ha pasado de esto, ha pasado lo otro. Un día con mi editor en Planeta, Víctor Ruiz me dice: «Olga, tu novela es una historia de amor». Y sí, en el macro es una historia de amor. Pero tocando todos los matices que tiene el amor: el matiz de la pérdida, el matiz de la no correspondencia, o el matiz de no amar, de no poder amar, de no estar. De encontrar de qué se trata finalmente el amor, por un lado. Por otro, como tú preguntas, y creo que es una pregunta que sigue abierta: ¿Es un descubrimiento, es un redescubrimiento, es una apertura de nuevos vientos, de la orientación sexual de la protagonista? También creo que es un tema fundamental no plantear el amor como dado por sentado en términos de la heterosexualidad o en términos de la felicidad. Ni uno de los dos clichés, sino poder revisar formas alternas que atravesamos y que pueden ser factibles. Me preguntan si la orientación sexual cambia o descubre nuevos colores. Creo que es un redescubrimiento. Es seguir viviendo y encontrar que en la vivencia uno puede modificar no solamente la orientación sexual en el caso, sino también… pensaba me quedé pensando en eso, en tu pregunta anterior, de cómo terminan las historias. La evolución del personaje, como tú dices, no es que, ya llegado a este punto, este punto y se acabó. No. Empieza primero el prefacio y el epílogo con conceptos de felicidad. Qué mareado, ¿no? Esa sutileza que puede no ser, pues, un gran plot twist. Esto puede no ser una cosa sorprendente, pero que a mí me parece, en todo caso, un matiz bien importante en la evolución de la comprensión de que puede ser la felicidad en el amor, que puede ser la felicidad para alguien. El cómo se describe al comienzo, cómo se describe al final, el cómo ha cambiado. Y proponer también dejarnos sorprender por la multiplicidad de formas de amar que existen de una manera natural, no de una manera plagada de prejuicios, sino natural. Creo que la idea era -como tú dices-, no es que el libro tenga que, para entender una posición, pero creo que inevitablemente al contar una historia surgen la manera en cómo las personas han recibido Cortejo. A mí me sorprende porque cada uno tiene una opinión distinta del personaje y de por qué vive tal cosa que apenas se me hubieran ocurrido, pero que complementan un conocimiento de la novela, que yo inicialmente no tenía y que lo enriquece. A veces discrepo, pero también es posible la otra opinión. Eso me parece increíble. Esa parte del feedback cuando el libro ya no es tuyo, sino está fuera tiene una riqueza impresionante. Y la estoy disfrutando.

BS. Tras este libro, ¿has pensado o estás trabajando en algo nuevo o estás esperando a que madure una historia? ¿quizá una saga?

O.M.R. No. Yo creo que en el propio proceso de escribir Cortejo surgieron una serie de temas. Que hubiera querido abordar en un libro, pero que no vienen al caso en esta historia, pero que son temas que me parecen interesantísimos y que, en algún momento propio de escribir, dije: esto no se acaba acá. No solamente por el placer que me daba escribir, sino porque siento que había muchas más cosas que poder contar y reelaborar y explorar en una novela, porque es otra forma. Digamos que el psicoanálisis es una gran forma de conocimiento. Pero el arte es una gran forma también de descubrimiento que me ha dejado con ganas y con la certeza de que no podría dejar de escribir. Pero en esa línea, en temas que me son importantes, que son interesantes y que creo que son muy humanos, sobre todo. Posiblemente la cualidad de Simona es ser un ser humano con el cual no se puede, por una u otra cosa, identificar. Y sí, esto de la saga, me encanta. Me encantaría que fuera una saga de diversos temas y diversos libros. Quisiera seguir escribiendo, pero sobre temas, no sobre personas.

BS. Ahora que mencionas sobre lo que revela el libro… también es cierto que cuando uno termina de escribir un libro, el proceso también a veces revela algo de la autora. En este caso, ¿qué ha revelado Cortejo de ti?

O.M.R. Cortejo me ha dejado muchísimo. Creo que la deuda con conmigo de escribir está saldada, aún si está abierta. Es algo que -como te decía hace un ratito- no es algo que voy a dejar de hacer. Y la apertura de la creación, así como el espacio psicoanalítico, de una manera bastante similar, genera el contacto con una serie de contenidos que unos inconscientes u olvidados que he recuperado. Y no solamente la escritura del libro. Por ejemplo, hemos presentado el libro en otras librerías y cada presentación era distinta. Hay cosas que obviamente se mantienen porque no puedo presentarlo sin presentarlo. Hay contenidos de esta primera presentación a esta segunda, que son comunes, sin duda. Pero lo empecé desde otro lugar, -de lo que estábamos conversando-, del feedback de los lectores. Pero volvía a la pregunta de, ¿por qué escribo? Y volvía a la imagen de mis padres leyendo. Y en eso apareció una imagen de mi papá subrayando y comentando los libros. Mi mamá jamás hubiera hecho eso, porque alguien que lo iba a leer después tendría que tener el libro totalmente nuevo, mi padre no. Él lo escribía y criticaba y comentaba. Es un juego que yo no tenía hace 50 años. Entonces, el contacto con la literatura, con la capacidad de crear, con la manera como decía: yo organizaba las sesiones, capítulos con un tema grande, pero no sabía exactamente cómo se iba a desarrollar. Ese contacto con la apertura a lo que venga, que se parece mucho a lo analítico, me ha devuelto muchísimas cosas. Algunas están puestas en el libro, evidentemente otras no. Algunas están condensadas como un collage, generando un personaje único de varios, pero que a mí me han permitido elaborar una serie de temas dentro de la propia escritura de manera personal. Muy, muy valioso. Tal vez esa sea la razón por la que siento que tampoco podría dejar de escribir. Quisiera seguir escribiendo.

Cortejo
  • Autor: Olga Montero Rose ,
  • Categoría: Día del Padre ,Novedades ,Planeta ,Literatura ,
  • Editorial: Planeta ,
  • ISBN: 9786123197278
S/48.99
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