Manuel Vilas: «El amor es revolucionario y es la única forma de salvarse»

Por Diego Abanto Delgado


Marzo, 2020. Un profesor abandona Madrid y se muda hasta una cabaña en la sierra y conoce a una mujer apasionada quince años menor. Él se llama Salvador; ella, Montserrat, y entre los dos crece una confianza plena e inesperada, llena de revelaciones. La nueva novela de Manuel Vilas no podría distar, basándonos solamente en la portada y en la sinopsis, de una novela más de amor. Pero entre sus páginas se esconden reflexiones sobre la pandemia, el amor y el capitalismo. De todo eso y mucho más conversamos con él en esta entrevista.

¿Cómo fue escribir un libro en plena pandemia? Tomando en cuenta que no estabas ficcionalizando el contexto de tu libro sino viviéndolo.

La pandemia me afectó muchísimo, y la manera de enfrentarme a ello fue escribiendo. La aparición del miedo político me pareció terrible, miedo que volvía, pues las sociedades occidentales lo habían conseguido erradicarlo. Me pareció que la manera de enfrentar una cosa tan triste y angustiosa fue con una historia de amor. Siguiendo con la frase de la película «Casablanca», en la escena donde los nazis entran a París, Ingrid Bergman los oye entrar y dice: «El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos». De repente llega una catástrofe al mundo y dos seres humanos deciden vivir una historia de amor.

Aquella frase de «Casablanca», que me comentas, puede ser un lamento y a la vez , como tú mencionas, un arma contra el infortunio, ¿crees que esa es la razón por la que Salvador se aferra tanto al amor, para combatir la desgracia?

Yo creo que él es un individualista que tiene una desafección profunda hacia el mundo sociopolítico en el que vive. Él cree que el mundo está lleno de nieblas, corrupción ideológica, sociopolítica, capitalismo, corrupción, alienación, manipulación, vacío, miseria, injusticia. Sin embargo, cree que la única cosa maravillosa que puede vivir un ser humano es una historia de amor. Cree que el único territorio donde la vida se manifiesta con absoluta hermosura y dignidad es una historia de amor. Entiende que la única manera de solucionar su vida es volcándose en un amor utópico, que saldrá de su propia entraña, al punto de casi inventárselo. Por eso, cuando lee el Quijote, en el confinamiento, descubre que hay alguien que ya ha pasado por eso. Ve que Don Quijote se inventa un mundo donde va a sentirse más vivo. Ve la creación de una utopía frente a uno profundamente inexpresivo y gris. A imagen de Don quijote identifica a una mujer de la que cree enamorarse profundamente y la idealiza, y va a intentar escribir con ella un amor obsesionado por la belleza, el erotismo, la bondad, todas aquellas cosas que son dignas de un ser humano.

La mayoría de la gente dice que ha leído el Quijote, pero no lo ha hecho, sino se daría cuenta de lo que es; un libro farragoso, pesadísimo, pero, a la vez, con un enorme encanto.

Los libros que lleva Salvador al confinamiento son la Biblia y el Quijote. El vínculo al Quijote -al contrario del de La Biblia-es claro: Salvador renombra a Monserrat como Altisidora, y reescribe su mundo que no lo satisface. ¿Hay alguna razón por la que Salvador se lleva precisamente esos libros al encierro?

Era una ironía, pues lleva dos libros, pero la Biblia no lo lee. Lee el Quijote y lo primero que se da cuenta es que está lleno de errores, gazapos, imperfecciones, y que es una novela aburridísima de leer, insufrible, lleno de un español del siglo XVII, es horrible.

Allí te das cuenta de toda la gente que miente: La mayoría de la gente dice que ha leído el Quijote, pero no lo ha hecho, sino se daría cuenta de lo que es; quien verdaderamente lo ha leído sabe que es un libro farragoso, pesadísimo, pero, a la vez, con un enorme encanto, que es lo que el protagonista ve. Allí hay un tema de hipocresía cultural de un país que dice haber leído el Quijote.

Aquella idea es desarrollada por Navokov1, también dice que el Quijote es una obra popular por su iconografía, porque es fácil de reconocer, que el triunfo de Cervantes se dió por la iconografía de Don Quijote y Sancho, fue un triunfo cinematográfico y fotográfico, más que literario. Hay obras absolutamente perfectas y maravillosas, extraordinariamente bien escritas, pero carecen de encanto. La paradoja maravillosa de una obra pesada de leer, pero llena de encanto es lo que seduce a Salvador.

A ti, como escritor, ¿qué tipo de novelas te gusta leer?, ¿qué tipo de novelas te gustaría escribir?

Las novelas con encanto son aquellas que tienen una relación misteriosa con la vida. Que una novela sea imperfecta, o está mal, tiene encanto, porque la vida es imperfecta. Las novelas que hemos llamado perfectas no poseen encantos porque no reproducen aquella característica de la vida. Así que, Salvador viene a decir que la vida es imperfecta, por eso Don Quijote es imperfecto, y es una novela conectante. También, le gusta la idea de que la imperfección es parte de la vida. Además, lo que le interesa de Don Quijote es que es un hombre enamorado, que está viviendo una pasión, que nosotros vemos como ridícula y cómica, pero él no lo ve así, asimismo, él ha vivido la vida con una intensidad mayor que las personas con cordura. Allí, Salvador ve que lo importante es crearse una ilusión personal, esto alimenta a la pasión.

En tu novela, se nota claramente el cambio de Salvador respecto a su mirada en el mundo: En un inicio es una mirada desesperanzadora, muy reflexivas respecto a él y el mundo, Dios, el dinero, la política. Pero a su vez, Salvador no es un muchacho. Uno siempre tiende a asimilar las grandes historias de amor como una historia de jóvenes. En la novela, Salvador se dota de una vitalidad exacerbada, un enamoramiento muy intenso que, se podría decir, que contrasta con su edad, la edad de una persona mesurada. Es una gran historia de amor para un señor, ¿no crees?

La novela trata de reivindicar la necesidad de amar de cualquiera. Incluso, la novela se abre con una cita de Franco Battiato: «Los deseos no envejecen a pesar de la edad». Esto es algo que las personas mayores de 50 años no saben, suponen que el amor apasionado es privativo de gente joven. Pero no es así: La gente mayor de cincuenta años tendrá la decisión de enamorarse para sentirse vivas, porque el enamoramiento y el amor es lo que te conecta a la vida, es decir, si no estas enamorado, no se puede decir que se esta viviendo una vida intensa o sintiendo la vida de verdad. El amor apasionado se suele ver como algo viejo, nobel, oxidado y antiguo, pero la gente sigue necesitando enamorarse porque no hemos inventado nada más fascinante que nos pueda conectar. Cuando la persona esta enamorada, esta enloquecida, apasionada, todo es intenso, es poder, felicidad, se encuentra en el zen de la vida.

Ojalá esto lo hicieran los seres humanos más a menudo, en vez de casarse tanto, deberíamos amar intensamente.

Tu novela no termina en un «vivieron felices por siempre». ¿Escogiste este final por una cuestión de veracidad, porque no se sentiría tan real que un amor tan intenso se prolongase o era solo un capricho de escritor?

Mira a Humphrey Bogart en «Casablanca» o la película de Won Kar Wai: «In the mood for love». La renuncia: el renunciar es una clave del amor romántico. La renuncia aparece luego de que uno es consumado en el momento más alto de pasión. No es una renuncia por desamor sino porque lo que viene después es la caída. En la frase emblemática de Casablanca «siempre nos quedara París» quiere decir que siempre quedará el erotismo y la pasión con la que nos amamos. Esa es la obsesión de Salvador: 3 meses de amor frente a treinta años de matrimonio. El amor romántico elije los 3 meses de pasión y desdeña los 30 años de matrimonio. Se renuncia porque no se quiere ensuciar ese erotismo que se ha vivido con la rutina de una vida convencional y matrimonial.

Ojalá esto lo hicieran los seres humanos más a menudo, en vez de casarse tanto, deberíamos amar intensamente. El matrimonio es una de las instituciones más tenebrosas de la historia de la humanidad: es una creación del capitalismo que cauteriza el erotismo, porque cuando se cauteriza el erotismo, la gente trabaja más; el capitalismo necesita matrimonios, pues el matrimonio es dos sueldos para pagar una hipoteca, es una empresa comercial. El matrimonio también ha sido una invención de la iglesia para contener las pasiones amorosas, para desactivar esa parte irracional de la pasión amorosa, donde yo veo mucha libertad, un gran sentido de la vida. Salvador se da cuenta de la relación entre el erotismo y el matrimonio.

Salvador vive en una especie de rutinaria cotidianidad. En tu novela, muchas de las cosas que retratas son cotidianas, y no escapas de esta para retratar el amor.

Me interesa la cotidianidad porque esconde los misterios de la vida. Por ejemplo, en la novela hay un debate sobre si mete la sartén al lavavajillas, con el miedo de acabar con la capa antiadherente. Dedicamos mucho tiempo a la cotidianidad, sin embargo, le concedemos poco crédito al sacarla en las novelas, como si la cotidianidad fuera vulgar. Por eso la cotidianidad sale en mi novela, la mayoría de la gente al cabo del día tiene que hacerse la comida, manejar el móvil, etc. Este tipo de cosas en las que enlazamos la vida parece como si no tuviese la nobleza suficiente para entrar en una obra de arte. A mí me parece que sí la tiene, porque son tareas de los seres humanos, así que deben tener un status suficiente para entrar en una novela.

Una de las enseñanzas de «Los besos», es que el amor en los tiempos de COVID-19 es cotidianidad, subjetividad, ironía, pasión… ¿qué otra característica podríamos añadir? El amor en los tiempos del COVID-19, ¿qué más es?  

Lo que hace recordar la novela es que el amor es revolucionario y es la única forma de salvarse. Recordar un momento donde se puso en crisis las relaciones corporales. El amor es un sitio donde no entra el capitalismo. Yo estoy obsesionado con lugares donde lo humano es pleno, donde no hay precios, donde no hay relaciones comerciales o de interés, donde las cosas no cuestan un dinero, y eso es el amor. Entonces el amor, para mí, es un triunfo de la vida frente a los enemigos de la vida, como el capitalismo, la injusticia, la depredación política, el cambio climático, la muerte, la angustia, la enfermedad mental.


  1. Vilas hace referencias a las lecciones que Valdimir Nabokov dictó sobre el Quijote, posteriormente compiladas en su libro «El Quijote».

Transcripción realizada por Miguel Sebastian Mateo Zuzunaga Garay

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