Fuente: Diario El Espectador
ensayo, literatura, literatura contemporánea

Lo que fue presente (Diarios 1985-2006)

Los diarios son un género singular. Pueden ser muy literarios o exageradamente personales. Algunos tienden a la reflexión. Otros son solo un recuento de lo vivido. Unos son osados y demasiado íntimos. Revelan muchos secretos, propios o compartidos, que son contados como una liberación o una forma de resarcimiento. Contienen hechos sin importancia o sobresalientes. No corresponden precisamente a la ficción, pero se los lee con la misma fascinación porque siempre son un descubrimiento. El personaje principal es el mismo autor. En este caso, el escritor que crea estos discursos como un método de escritura, ya sea a favor o en contra. Aquí lo confidencial se convierte en algo público. Puede ser una confesión o una infidencia, un testimonio o una venganza.

 “Lo cierto es que varios escritores escribieron diarios: Kafka, Tolstói, Nin, Pavese, Ribeyro, Sontag y Piglia, por dar un ejemplo. El colombiano Héctor Abad Faciolince se suma a esta lista”.  

Lo cierto es que varios escritores escribieron diarios: Kafka, Tolstói, Nin, Pavese, Ribeyro, Sontag y Piglia, por dar un ejemplo. El colombiano Héctor Abad Faciolince se suma a esta lista. Esta primera entrega va desde que tenía 27 años hasta cuando publicó su libro más importante: El olvido que seremos. Aunque otras cosas llegan a resaltar, como la muerte de su padre, sus estudios en Italia, sus primeras amantes, su temprano matrimonio y sus dos hijos. Se reitera el tema de las amantes, tanto en Europa como en su natal Medellín. Pues, como él mismo confiesa, no puede dejar de sentir una atracción hacia las mujeres, como tampoco puede dejar de obsesionarse por el sexo masculino, no en el plano homosexual sino en lo comparativo.

La descripción de sus actos sexuales también es otra reiteración. Una excepción es lo literario. Sobresale la mención de sus lecturas y la búsqueda constante de un espacio ideal para convertirse en escritor. Surgen sus primeras publicaciones y la amistad con editores. Se suman sus viajes y su relación con otros escritores. Imposible no comentar el viaje a Cuba con García Márquez, muy a pesar de haberle hecho una mala crítica. Se suma el premio Casa de América por su novela Basura, la violencia de su país y la familia.

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