10 librazos escritos por mujeres

La semana pasada Dante Trujillo, nuestro director de contenidos, escribió una columna en el portal Jugo de Caigua recomendando 10 grandes libros recientes escritos por mujeres. Y como los tenemos en la librería, la compartimos con nuestros lectores. ¿Los conoces todos?

El infinito en un junco ■ Irene Vallejo ■ Siruela (2019) ■ 452 páginas ■ 110 soles

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Empiezo con este porque, me parece, es el que más me ha impresionado recientemente, un portento de erudición y sensibilidad. Vallejo ensaya sobre la aparición de la escritura, la literatura y el libro en el mundo antiguo combinando la información con la reflexión y la anécdota. Cada página provoca detenerse, asombrarse, saber más. Fascinante.

Una librería en Berlín, de Françoise Frenkel ■ El arte perdido de las escrituras, de Karen Amstrong ■ Después del muro, de Khristina Spohr.


Los Abismos ■ Pilar Quintana ■ Alfaguara (2021) ■ 120 páginas ■ 55 soles

Luego de La perra esperaba con ganas la nueva entrega de Quintana, ganadora del premio Alfaguara. Esta vez hace un traslado radical y desde los ojos y la voz de una niña nos conduce a lo más íntimo e perturbador de las relaciones familiares. La historia envuelve como la selva del departamento que habita Claudia, testigo de las luces y, sobre todo, las sombras de los adultos. 

Ximena de dos caminos, de Laura Riesco ■ Caperucita se come al lobo, de Pilar Quintana ■ Puñales escondidos, de Pilar Dughi.


La inesperada verdad sobre los animales ■ Lucy Cooke ■ Anagrama (2019) ■ 448 páginas ■ 89 soles

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Vuelvo a comentar este título: se trata de un compendio contra la estupidez y los prejuicios que tenemos respecto a los animales, un material tan informado como divertido a cargo de una zoóloga capísima. Ni las hienas son unas hermafroditas cobardes ni los buitres esas aves de mal agüero que temíamos. Castores, pingüinos e hipopótamos acompañan este catálogo donde las bestias parecieran ser los humanos. 

El ingenio de los pájaros, de Jennifer Ackerman ■ Por qué sucede lo que sucede, de Andrea Frova ■ El cerebro convulso, de Suzanne O' Sullivan.


El amigo ■ Sigrid Nunez ■ Anagrama (2018) ■ 208 páginas ■ 75 soles

Esta novela es hermosísima: Apollo, un dogo alemán, pierde a su dueño, y la discípula de este decide adoptarlo. El problema es que dicha narradora y profesora de escritura vive en un departamento chiquitito, y Apollo es inmenso, y está viejo y enfermo. La relación que entablan y el futuro que enfrentan ensamblan este relato lleno de delicada sensibilidad. National Book Award del 2018.

Mujeres del alma mía, de Isabel Allende ■ La hija única, de Guadalupe Nettel ■ Quisiera que oyeran la canción que escucho cuando escribo esto, de Manuela Espinal Solano.


La inquietud de la noche ■ Marieke Lucas Rijneveld ■ Temas de hoy (2020) ■ 256 páginas ■ 52 soles

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Otra novela premiada, esta con el Booker 2020. Como anuncia el título, es inquietante: una adolescente vive en el campo con su familia pobre y religiosa cuando muere su hermano mayor, y una serie de eventos y experiencias la interpelan con la sexualidad, la soledad, la crueldad y la muerte misma. Siento que pudo ser mejor traducida al español. La holandesa Rijneveld tenía apenas 27 años cuando publicó el libro.

Relojes de sangre, de Leni Zumas ■ Fleishman está en apuros, de Taffy Brodesser-Akner ■ Mosko-Strom, de Rosa Arciniega.


El consentimiento ■ Vanessa Springora ■ Lumen (2020) ■ 200 páginas ■ 89 soles

Otro libro excelente, feroz, polémico y celebrado. Springora hace del recuerdo novela, y cuenta cómo, siendo casi una niña, se enamora de un autor 36 años mayor, con quien empieza una relación que nunca debió darse. Su historia con Matzneff, un depredador infantil comprobado, así como el juego indignante que protagonizan, está narrado ya no diré con delicadeza, sino con sabiduría.

La vergüenza, de Annie Ernaux ■ Nada, de Carmen Laforet ■ Cómo ser mujer, de Caitlin Moran.


En busca de VenusEl arte de medir el cielo ■ Andrea Wulf ■ Taurus (2020) ■ 400 páginas ■ 99 soles

Me hice el más fan de Wulf tras leer La invención de la naturaleza. Este libro es anterior, pero tiene vínculos con su biografía de Humboldt: se trata de cómo en 1671 una miríada de científicos partió a todos los rincones del mundo para aprovechar un alineamiento planetario y calcular el tamaño del sistema solar. Puro gozo y aventura en los albores de la Ilustración.

El cielo de medianoche, de Lily Brooks-Dalton ■ Hijos de las estrellas, de María Teresa Ruiz ■ El futuro por decidir, de Christiana Figueres y Tom Rivett-Carnac.


¿Quién te crees que eres? ■ Alice Munro ■ Lumen (2020) ■ 312 páginas ■ 79 soles

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Esta señora es, muy probablemente, mi escritora favorita. El libro tiene su origen en 1978 pero se traduce recién. Lo componen una serie de relatos cortos que cobran aliento de novela y acompañan durante cuatro décadas la relación de una madre con su hija, Flo y Rose, dos típicos personajes munronianos. Todo su estilo, profundidad y trato con lo humano brillan aquí. 

Una noche en el paraíso, de Lucia Berlin ■ Lo estás deseando, de Kristen Roupenian ■ Nosotros que vamos ligeros, de Nataly Villena.


La república agrietada ■ Carmen Mc Evoy ■ Crítica (2021) ■ 524 páginas ■ 110 soles

Vuelvo también a esta autora y a este libro, compuesto principalmente de las columnas que publica en El Comercio, agrupadas alrededor de la revisión de la historia hasta los aprendizajes de la naturaleza; del miedo a la muerte y la defensa de las mujeres; de grandes hombres y grandes canallas; de la política, el Bicentenario, la amistad, la soledad, lo que es hoy la normalidad. Un libro casi necesario en estos días.

La utopía republicana, de Carmen Mc Evoy ■ Los silencios de la guerra, de Valérie Robin Azevedo ■ La herida perpetua, de Almudena Grandes.


Independencia ■ Natalia Sobrevilla ■ Ediciones B (2021) ■ 232 páginas ■ 59 soles

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Por último, pero no menos importante, la nueva entrega de Sobrevilla, un esclarecedor relato de nuestra autonomía nacional: muy por el contrario de lo que aprendimos de niños —que vino San Martín en 1821 y listo, nos independizamos—, el proceso fue largo, complejo, múltiple, y de eso da cuenta Sobrevilla. Sucesos y personalidades son recuperados para enriquecer un relato que no podría resultar más oportuno.

Los inicios de la república peruana, de Natalia Sobrevilla ■ Bolívar, de Marie Arana ■ La Lima que encontró Pizarro, de Gilda Cogorno y Pilar Ortiz de Zeballos.


De Vladimiro a los Cuellos Blancos: cinco libros para comprender una farsa

“La historia se repite dos veces, primero como tragedia, y luego como farsa”, señala Marx al inicio de El 18 de brumario de Luis Bonaparte. Pese a que, como bien demuestra Alfonso Quiroz en el ya clásico Historia de la corrupción en el Perú la corrupción no se inventó en los 90’, gran parte de lo sucedido durante la dictadura de Alberto Fujimori dejó un sistema de corrupción cuyas garras aún siguen aferradas al Estado. Y ya sea a través de videos o audios, aquella forma de hacer política que instaló Vladimiro Montesinos sigue vigente en buena parte de nuestra clase política; estos cinco libros podrían ayudarnos a entender el por qué.

Vladimiro ■ Luis Jochamowitz■ Planeta (2019) ■ 284 páginas ■ 69 soles

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Publicada por primera vez el 2001, Vladimiro. Vida y tiempo de un corruptor hace un acucioso seguimiento del auge y (aparente) ocaso de uno de los personajes más oscuros de la política peruana. Desde su paso por la CIA hasta la emisión del primer vladivideo que demostraba la compra de discursos y voluntades, este libro es la historia de cómo un asesor pudo —rápidamente— ascender hasta convertirse en el poder que tuvo en vilo a todo un país. Jochamowitz desmenuza la historia de espías, traiciones y amenazas, pero, sobre todo, de secretos y mentiras que ha representado Vladimiro Montesinos para nuestra historia.

El último dictador, de José Alejandro Godoy■ Ojo por ojo, de Umberto Jara ■ Ciudadano Fujimori, de Luis Jochamowitz.


La extorsión ■ Ricardo Uceda ■ Planeta (2020) ■ 120 páginas ■ 55 soles

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Uceda nos lleva a recorrer en estas 120 páginas las dos décadas de juicios originados por el hallazgo, en 1993, de un minúsculo cargamento de PBC. Seis años después, los dueños de la Pesquera Hayduk debían pagar sobornos a Montesinos o continuar en prisión. A cambio de apoyo político, el dueño del BCP pactó con el poderoso jefe del SIN para que la empresa sobreviviera y pague sus deudas. Cuando cayó el régimen, los perseguidos se vuelven acusadores y los juicios se entrecruzan: narcotráfico, extorsión, tráfico de influencias, evasión de impuestos. Una historia que refleja cómo nuestro sistema de justicia no hizo nada más que recrudecer su corrupción tras la caída del fujimorato.

Muerte en el Pentagonito, de Ricardo Uceda ■ Los doce apóstoles de la economía peruana, de Francisco Durand ■ El caso Banchero, de Guillermo Thorndike.


Petroaudios■ Gustavo Gorriti ■ Planeta (2018) ■ 124 páginas ■ 45 soles

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Una noche de octubre del 2008 estalló en el programa Cuarto Poder el mayor escándalo de corrupción de la primera década de este siglo. En una serie de conversaciones telefónicas grabadas a personajes vinculados a la cima del poder en el gobierno de Alan García se revelaron negociaciones ilegales para adjudicar lotes petroleros a la compañía Discovery Petroleum. Algunos conocidos y otros que merecían conocerse, como Alberto Químper, Rómulo León y el dominicano Fortunato Canaán saltaron a la notoriedad; y luego, en los casos de Químper y León, a la cárcel en medio del repudio, sincero de la opinión pública, y fingido por buena parte de los políticos con quienes habían hecho negocios y amistades.

Estado Corrupto, de Juan Pari ■ Odebrecht, de Francisco Durand ■ Poderes fácticos, de Ojo Público.


El reino de la impunidad ■ Sergio Tejada ■ Debate (2019) ■ 200 páginas ■ 49 soles

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No solo la plata llegaba sola durante el segundo gobierno de Alan García, sino las acusaciones de corrupción. La justicia, en aquel entonces, no estaba del lado de las investigaciones sino del de los investigados. García siempre supo cómo eludirla hasta el final. Este libro ofrece las pruebas y argumentos para realmente responder qué lugar le corresponde al expresidente en la historia política del Perú.

El Código García, de Varios Autores■ Vivo o muerto. ¿Qué pasó el último día de Alan García?, de José Vásquez Cárdenas ■ El caso García, de Pedro Cateriano.


De Montesinos a los Cuellos Blancos ■ Luis Pásara ■ Planeta (2019) ■ 116 páginas ■ 29 soles

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Luis Pásara visibiliza los engranajes de un carrusel que circula viciosamente entre nuestro desalmado sistema de justicia y nuestra sociedad informal. El uno no solo no se explica sin el otro, sino que dependen mutuamente para existir y perpetuarse. En este breve pero contundente diagnóstico se descubren las piezas que atrofian nuestro sistema de justicia. Sin embargo, lo que realmente importa es cómo se relacionan y coexisten esas piezas configurando así un verdadero sistema de (in)justicia.

K.O. P.P.K, de Marco Sifuentes ■ Así se hizo el Perú, de Federico Prieto Celi ■ El dinero de la democracia, de Francisco Durand.

La democracia no se golpea sola

Ocho libros para defender la verdad y el orden político

La historia de nuestro país está llena de interrupciones del orden constitucional para todos los gustos, desde golpes militares hasta autogolpes. Y aunque siempre hemos relacionado dichos ataques a la institucionalidad con tanques y soldados en las calles, esta selección de libros busca demostrar que esta visión es anticuada, y que que desde la clase política se puede hacer igual o mayor daño a la democracia. 

HISTORIA DE LAS ELECCIONES EN EL PERÚ

Dentro de los 16 ensayos que recoge este libro es necesario rescatar dos escenarios históricos a los cuales deberíamos prestar más atención: la elección de 1936 y la famosa transición truncada y el rol de la prensa en la de 1962-1963 (el enfrentamiento entre El Comercio y La Prensa). Ambos escenarios, en los cuales se generó un ambiente de duda alrededor de los comicios, derivaron en sendos golpes de Estado. Curiosamente el fraude también se vociferaba antes si los resultados no eran convenientes a una élite política y tenía consecuencias lamentables, dejándonos lecciones que aún nos rehusamos a aprender.

EL PUEBLO CONTRA LA DEMOCRACIA

Actualmente existen muchos libros que alertan sobre los peligros de los populismos. El politólogo germano-estadounidense Yascha Mounk sale de esos márgenes y plantea lo siguiente: el populismo volverá a la población contra la democracia misma. ¿Bajo qué factores crecen los populismos? Para Mounk son tres: el estancamiento de nuestro nivel de vida, los temores que presenta una democracia multiétnica y el auge de las redes sociales. Aunque el ensayo busca ser una alerta, es un llamado de atención a la clase dirigente. También afecta su deficiencia en atender las demandas ciudadanas lo que podría eventualmente voltear a una mayoría en su contra.

ASÍ TERMINA LA DEMOCRACIA

Todo tiene su final. La democracia tenía que pasar a la historia algún día, plantea el politólogo David Runciman. Hasta hace poco la mayoría de los ciudadanos de las democracias occidentales suponían que ese final estaba muy lejano, y casi nadie habría pensado que podía estar acaeciendo ante sus propios ojos. Y, sin embargo, transcurridas ya dos décadas del siglo XXI, nos sentimos inesperadamente obligados a preguntarnos: ¿Así termina la democracia? Rápidamente el salto de realidad al que nos hemos visto expuestos desde la llegada de Trump al poder nos hace repensar si es posible acaso que lo que venga sea mucho mejor.

CONTRA LAS ELECCIONES

Si damos un vistazo hacia el viraje autoritario presente en miles de países, se confirma el diagnóstico de David Van Reybrouck respecto a la sociedad: sufrimos del ‘síndrome de fatiga democrática’. Durante sus más de 200 páginas, no solo nos muestra los síntomas: también ofrece algunos remedios que no son necesariamente inéditos, sino que ya han sido inventados e incluso hasta probados. No es que Reybrouck piense que la democracia deba caer; muy por el contrario, es una invitación a revisar cómo funciona la democracia y a seguir buscando soluciones.

NO HEMOS ENTENDIDO NADA

Aquí Diego Salazar analiza cómo los medios de comunicación se han desviado de su rol para competir con redes sociales. El número de seguidores hoy ha reemplazado el rol informativo que debería asumir la prensa. Si bien en estos no abunda algún caso político, no es difícil encontrar los caminos bajo los cuales políticos malintencionados podrían aprovecharse de esta situación. Las denuncias de fraude de Donald Trump, apoyadas bajo teorías de la conspiración de grupos como Quanon, y lo fácil que fue para toda una sociedad partirse bajo su figura, nos lleva a preguntarnos si hemos entendido algo.

CÓMO PERDER UN PAÍS

Este libro es un manual para llevar un país de la democracia a la dictadura en siete pasos. Aunque parezca increíble, Ece Temelkuran considera que eso es todo lo que se necesita para volverse una dictadura: siete pasos. Crear un movimiento, trastocar la lógica y atentar contra el lenguaje, apostar por la posverdad, desmantelar los mecanismos judiciales y políticos, diseñar tu propio modelo de ciudadano, dejar que ese ciudadano se ría del horror y construir tu propio país a tu medida. Un texto imprescindible, que deberíamos leer antes de que sea demasiado tarde.

MECANISMOS DE LA POSVERDAD

Las prácticas de desinformación que formulan e instalan mensajes o noticias desleales a los hechos constituyen los mecanismos de la posverdad. Resulta sencillo encontrar ejemplos en estas elecciones. El rol de la prensa y en las redes sociales han ayudado a potenciar estas malas prácticas. Jacqueline Fowks nos demuestra -como si aún no lo entendiéramos- que la prensa no es enteramente objetiva. Además plantea que la discusión no debería estar centrada en la objetividad de la prensa, sino hacia dónde giran estos mecanismos y para quién.

POSVERDAD

Para el filósofo estadounidense Lee Mc Intyre, el origen de la posverdad no es reciente. Todo se rastrea cuando las tabacaleras estadounidenses conspiraron para ocultar los efectos del tabaco, o cuando se gestó la hoja de ruta del ‘negacionismo científico’. Comprender que esto derivaría en un mal uso de la clase política era solo cuestión de tiempo. Casi el mismo tiempo que tomaría que golpee la democracia..

7 títulos para comprender nuestra realidad

En el Perú parece que la crisis es lo único estable: al menos desde el 2016 vivimos una situación de crispación social y política que se ha visto agravada con la llegada de la pandemia y la dividida campaña presidencial cuyos resultados aún nos son inciertos. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Cuándo comenzó esta debacle institucional?

Si bien terminar de comprenderlo puede ser una tarea imposible, te presentamos siete títulos que te ayudarán a analizar cuándo se originó este desconcierto y cómo llegamos hasta aquí; y, en el mejor de los casos, de qué manera podríamos salir del atolladero en vísperas del Bicentenario.

Historia de la corrupción en el Perú, de Alfonso W. Quiroz

Un clásico que desde su publicación el 2013 no deja de reimprimirse, venderse y leerse. Quizá el estudio más enjundioso sobre el origen y la práctica de la lacra de la corrupción, desde las reformas coloniales a mediados del S. XVIII, pasando por el agitado 1800, los vaivenes de la centuria pasada, para terminar en el desmadre fujimontesinista. La angurria política nacional nunca fue tan expuesta y bien documentada.

Historia del Perú contemporáneo, de Carlos Contreras y Marcos Cueto

Otra joya que va por su sexta edición. Los autores escribieron este volumen pensando en ofrecer un panorama completo de nuestra historia como país a los universitarios, pero pronto se convirtió en una especie de enciclopedia de consulta rápida con ingente información y análisis breves y concisos. Una lectura esencial para tratar de responder a la pregunta de cómo se forjó la nación que hoy vivimos (y padecemos).

Los inicios de la república peruana, de Natalia Sobrevilla

Este es un estudio profundo y retador que nos acerca, sin prejuicios, al siglo XIX peruano. Y nos demuestra que las cosas no son siempre como las suponemos o nos las enseñaron. Sobrevilla analiza fenómenos como el caudillismo, el clientelismo, las constituciones y las elecciones. Una lectura básica para entender la construcción del Estado republicano.

Ciudadanos sin República, de Alberto Vergara

Este libro, que ha ido enriqueciéndose en sus continuas ediciones, recopila una serie de artículos cuyo eje central podría resumirse con esta pregunta: ¿por qué el país creció solo económicamente, dejando de lado la institucionalidad y los valores republicanos? Un libro influyente y revelador que, además, tiene el valor añadido de resultar ameno y agudo.

La República agrietada, de Carmen Mc Evoy

Este libro reúne una serie de textos (desde columnas hasta ensayos) alrededor de diversos ejes temáticos que buscan enfrentarse a la peste, no solo sanitaria sino política, que enfrenta nuestro país en estos momentos. Atravesado por el espíritu optimista y lúcido que siempre ha caracterizado a la autora, La república agrietada no es solo una invitación a recordar cómo llegamos a este punto, también es una luz que nos invita a pensar que podemos reconciliarnos.

El páramo reformista, de Eduardo Dargent

El propósito de este ensayo es entender qué nos hace resistentes al cambio. Si asumimos esta dificultad, quizás comprendamos por qué toda reforma debe ser sostenida y evaluada de manera permanente. Antes de creer en una transformación súbita y radical o pensar que solo se trata de reemplazar a quienes gobiernan, el autor busca convencernos de que este proceso es un camino cuesta arriba, en el cual es mucho más fácil fracasar que tener éxito.

7 discursos de interpretación del siglo XX peruano, de Manuel Fernández y Fred Rohner

Aquí los autores recogen siete discursos memorables y trascendentes que marcaron el devenir del siglo anterior. Desde el célebre ‘Discurso del Politeama’, de González Prada, hasta el malhadado mensaje de disolución del Congreso por parte de Fujimori, se analizan los contenidos y su contexto. La lectura, que concluye con una famosa exposición de Gastón Acurio en la Universidad del Pacífico, genera el curioso efecto de adentrarnos en el progreso de la historia desde y alrededor del poder.

«Lo que pasa con su padre es que puede hablar de manera hermosa hasta de las cosas más horribles»

En “Gabo y Mercedes: una despedida”, Rodrigo García nos entrega una crónica de los últimos días del Nobel colombiano, dándonos un vistazo del lado más humano del Gabo y de su eterna compañera, Mercedes a través del recuerdo y la melancolía. Hoy les compartimos un fragmento del libro, ya disponible en nuestra librería.

5.

Escribir sobre la muerte de un ser querido debe ser casi tan antiguo como la escritura misma, y sin embargo, cuando me dispongo a hacerlo, instantáneamente se me hace un nudo en la garganta. Me aterra la idea de tomar apuntes, me avergüenzo mientras los escribo, me decepciono cuando los reviso. Lo que hace al asunto emocionalmente turbulento es el hecho de que mi padre sea una persona famosa. Más allá de la necesidad de escribir, en el fondo puede acecharme la tentación de promover mi propia fama en la era de la vulgaridad. Tal vez sería mejor resistir al llamado, y permanecer humilde. La humildad es, después de todo, mi forma preferida de la vanidad. Pero, como suele ocurrir con la escritura, el tema lo elige a uno, y toda resistencia sería inútil.

Unos meses antes una amiga me pregunta cómo le va a mi padre con la pérdida de la memoria. Le digo que vive estrictamente en el presente, sin la carga del pasado, libre de expectativas sobre el futuro. Los pronósticos basados en la experiencia previa, considerados de significancia evolutiva así como uno de los orígenes de la narración, ya no juegan un papel en su vida.

-Entonces, no sabe que es mortal –concluye-. Qué suerte tiene.

Por supuesto, el panorama que le describo está simplificado. Adaptado de la realidad. El pasado todavía juega un papel en su vida consciente. Cuenta con el eco lejano de sus notables habilidades interpersonales para hacerle a cualquiera con quien converse una serie de preguntas seguras: «¿Cómo va todo?», «¿Dónde vives ahora?», «¿Cómo está tu gente?». A veces se arriesga a un intercambio más ambicioso y se desorienta a mitad del camino, pierde el hilo de la idea o se queda sin palabras. La expresión de desconcierto en su rostro (así como el bochorno que lo atraviesa por un instante, como una bocanada de humo en la brisa) revela un pasado en el que la conversación era tan natural para él como respirar. Conversación ingeniosa, divertida, evocadora, provocadora. Su grupo de amigos de más edad apreciaba el hecho de que fuera un gran conversador casi tanto como el de ser buen escritor. Tampoco ha dejado del todo atrás el futuro. Al anochecer suele preguntar: «¿Adónde vamos esta noche? Vayamos a un lugar divertido. Vamos a bailar. ¿Por qué? ¿Por qué no?». Si le cambian de tema varias veces, se le olvida.

A mi madre la reconoce y se dirige a ella de manera alternativa como Meche, Mercedes, La Madre, La Madre Santa.

Hubo algunos meses muy difíciles, no hace mucho, en que recordaba a su esposa de toda la vida, pero creía que la mujer que tenía frente a él, asegurando tratarse de ella, era una impostora.

- ¿Por qué está aquí esta mujer dando órdenes y manejando la casa si no es nada mía?

Mi madre reaccionaba con rabia.

- ¿Qué le pasa? –preguntaba con incredulidad.

-No es él, mamá. Es la demencia.

Ella me miraba como si tratara de engañarla. Sorprendentemente, ese periodo pasó y en su mente ella recuperó el lugar que le pertenecía como su acompañante principal. Es el último lazo. A la secretaria al conductor, a la cocinera, que han trabajado en la casa durante años, los reconoce como personas familiares y gente amable que le brinda seguridad, pero ya no sabe cómo se llaman. Cuando mi hermano y yo lo visitamos, nos mira larga y detenidamente, con una desinhibida curiosidad. Nuestros rostros tocan algo distante, pero ya no nos reconoce.

- ¿Quiénes son esas personas en la habitación de al lado? –le pregunta a la empleada del servicio.

- Sus hijos.

- ¿De verdad? ¿Esos hombres? Carajo. Es increíble.

Hubo un periodo más desagradable hace un par de años. Mi padre estaba plenamente consciente de que la memoria se le esfumaba. Pedía ayuda con insistencia, repitiendo una y otra vez que estaba perdiendo la memoria. El precio de ver a una persona en ese estado de ansiedad y tener que tolerar sus interminables repeticiones una y otra y otra vez es enorme. Decía: «Trabajo con mi memoria. La memoria es mi herramienta y mi materia prima. No puedo trabajar sin ella, ayúdenme», y luego lo repetía de una u otra forma muchas veces por hora y por media tarde. Era extenuante. Con el tiempo pasó. Recobraba algo de tranquilidad y a veces decía:

-Estoy perdiendo la memoria, pero por suerte se me olvida que la estoy perdiendo,

O

-Todos me tratan como si fuera un niño. Menos mal que me gusta.

Su secretaria me cuenta que una tarde lo encontró solo, de pie en medio del jardín, mirando a la distancia, perdido en sus pensamientos.

- ¿Qué hace aquí afuera, don Gabriel?

-Llorar.

- ¿Llorar? Usted no está llorando.

-Sí lloro, pero sin lágrimas. ¿No te das cuenta de que tengo la cabeza vuelta mierda?

En otra ocasión le dijo:

-Esta no es mi casa. Me quiero ir de la casa. A la de mi papá. Tengo una cama junto a la de él.

Sospechamos que no se refiere a su padre sino a su abuelo, el coronel (y que inspiró al coronel Aureliano Buendía), con quien vivió hasta que tuvo ocho años y quien fuera el hombre más influyente en su vida. Mi padre dormía en un colchoncito en el piso junto a su cama. Nunca volvieron a verse después de 1935.

-Es lo que pasa con su padre –me dijo su asistente-. Puede hablar de manera hermosa hasta de las cosas más horribles.

Nueve libros para comprender el terrorismo

Mientras muchos continúan desconcertados por el resultado de la primera vuelta, un fantasma conocido recorre las redes sociales: el terruqueo, que campea a diestra y siniestra. Frente a una elección que busca levantar antiguos miedos y fantasmas bajo prejuicios y desconocimiento de lo que ocurrió y, en muchos casos, aún ocurre en nuestro país, creemos necesario recordar qué fue el terrorismo y bajo qué circunstancias asoló nuestro país el siglo pasado.

Un país que desconoce su historia no solo está condenado a repetirla, sino a cometer peores errores. Esperamos que esta lista de títulos ayude a comprenderlo y empezar a unirnos, a comprendernos.

La guerra senderista (DB)

En este libro se cuentan dos historias. La primera es una general de la guerra interna. Antonio Zapata relata, con rigor histórico y pulso narrativo, desde el germen político que provocó las distintas escisiones del comunismo peruano en los años sesenta, hasta el derrumbe final de Sendero Luminoso con la captura de Guzmán. Para hacerlo se enfoca principalmente en quienes tomaron las principales decisiones, los actores armados: por un lado, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, a través de sus memorias institucionales u oficiosas; y por otro Sendero Luminoso, a través de testimonios hasta hoy inéditos de sus cabecillas. Aquí se encuentra la segunda historia: la guerra vista desde los ojos de Elena Yparraguirre. Si Guzmán fue el ideólogo de Sendero, Yparraguirre fue la organizadora: una mujer dura y eficiente que montó lo más cercano que tuvo el Perú a una maquinaria de muerte.

Abimael

¿Quién fue Abimael Guzmán? Su rostro es muy conocido y difundido en redes, pero poco o nada se sabe de él antes de Sendero Luminoso. ¿Quién era antes de conertirse en un líder del horror? Esa es la pregunta que recorre las páginas de este volumen de Umberto Jara. Sirviéndose de un manuscrito escrito por el propio Guzmán, además de testimonios directos de personajes que conocieron al cabecilla terrorista, se trata de un exhaustivo retrato no solo de Guzmán, sino de su primera esposa, Augusta La Torre. Se develan diversos enigmas sobre ella; el principal: esta mujer fue quien encabezó los arrasamientos de haciendas y poblados, y dirigió los asesinatos selectivos y los coches-bomba.

Sendero

Con un brillante trabajo que combina el periodismo de investigación y la historiografía de guerra, Gorriti descubre los orígenes de la violencia senderista y escribe esta historia imprescindible para entender el país que la originó. Publicado por primera vez en 1990, Sendero alumbró mediante la profusión de documentos y la precisión al detalle, lograda a través de años de cobertura y centenares de entrevistas, los personajes, los guiones y los hechos de una lucha interna que destruía desde las sombras.

La hora final

La ambición de este libro de Carlos Paredes es que se conozca la guerra fratricida que SL le declaró a todos los peruanos, para que no se repita. Se reconstruye la historia del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), que ante la barbarie opuso la civilidad de la inteligencia policial estratégica. Mientras los terroristas asesinaban, primero selectiva y luego indiscriminadamente, a través de atentados en los que solían utilizar coches y hasta sobres bomba; los policías del GEIN (a diferencia de los sinchis y de los miembros de otras divisiones policiales, algunas de ellas operando bajo una fachada paramilitar) respetaban sus derechos humanos, los investigaban hasta probar sus delitos y los quebraban con interrogatorios instruidos.

Razones de sangre

En base a testimonios de la época, el recordado Gonzalo Portocarrero examina los discursos que arrastraron a miles de jóvenes a las filas senderistas. Pero incluye también los supuestos que sentaron las bases para la lucha antisubversiva por parte del Estado peruano. Escrito en pleno conflicto, Razones de sangre recoge discursos, testimonios y opiniones que se dieron en aquel contexto, además de reproducir las maneras en que las voces más lúcidas de la sociedad peruana intentaron comprender la incontenible espiral de violencia que se desató en los cruciales años ochenta.

Ríos de sangre: auge y caída de Sendero Luminoso

Ríos de sangre es el relato cautivante del surgimiento y caída de Sendero Luminoso. Basados en nuevas fuentes documentales, extensas entrevistas y décadas de investigación, Starn y La Serna muestran a los lectores el núcleo mismo de la brutal guerra de SL, y los valientes esfuerzos de mujeres y hombres que le salieron al paso. Este libro es una narración apasionante, pletórica de drama y emoción, al mismo tiempo que un convincente trabajo de investigación que arroja nuevas luces sobre un conflicto armado cuyo doloroso legado sigue obsesionando al Perú actual.

Rupay

El 17 de mayo de 1980 el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso quemó las actas electorales de un pueblito de Ayacucho. Su objetivo era encender la llama de la revolución. Una “chispa en la pradera” que terminaría incendiando todo el país. Este libro, que no es uno de historia, sino de muchas historias entrelazadas, inicia su relato allí. Rupay en quechua es el ardor, el fuego. Este Rupay de Jesús Cossio, Luis Rossell y Alfredo Villar reúne historias de la violencia política que asoló al Perú durante más de dos décadas.

Rebeliones inconclusas: Ayacucho antes del Sendero Luminoso

Entre 1980 y 1992 los militantes de SL, las fuerzas armadas y los campesinos andinos entablaron una amarga guerra que dejó más de 69.000 muertos. Este libro es el primer relato histórico de los antecedentes políticos, económicos y sociales de SL en dicha región, donde inició su cruenta violencia contra el Estado peruano. Heilman revela la vibrante historia política campesina de Ayacucho del siglo XX, que hasta ahora era poco atendida y estudiada, mostrando así las breves divisiones dentro de las comunidades indígenas rurales que provocaron constantes conflictos a lo largo de los años. Para la autora Sendero Luminoso fue el último y más extremo de los movimientos políticos radicales que han perseguido y anhelado el apoyo de los campesinos, pero cuyos resultados desataron los peores prejuicios antiindígenas y uno de los episodios más atroces de nuestra historia nacional.

Yuyanapaq

Este documental fotoperiodístico contiene más de cien imágenes que retratan lo ocurrido durante el conflicto armado interno que vivió el Perú entre 1980 y 2000. Las fotografías evidencian las diversas dimensiones de la tragedia vivida en este periodo y exponen varias de las historias de resistencia protagonizadas por agentes del Estado y miembros de la sociedad civil. Además, se presenta una cronología que muestra en detalle los hechos de violencia y las violaciones a los derechos humanos.

En palabras del presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner Febres, el objetivo de esta publicación es «no consentir en el olvido interesado o indiferente, escribir nuestra historia que adviene bajo el signo de un mandato moral perentorio: que el horror no regrese, que la memoria del dolor se vea trocada en esperanza, que la vida en el Perú transcurra bajo el signo de la solidaridad y la justicia». Cerca de 20 años después, ese objetivo sigue vigente.

Así conversaban los Nobel…

En septiembre de 1967 tuvo lugar en la Facultad de Arquitectura de Lima un coloquio entre dos escritores que se habían conocido personalmente semanas atrás: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. El primero acababa de publicar, con éxito fulgurante, Cien años de soledadd; el segundo tenía reciente la también exitosa La casa verde. La Universidad Nacional de Ingeniería publicó aquel diálogo al año siguiente en forma de folleto. Alfaguara lo pone de vuelta a las librerías con el título de Dos soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina. Adelantamos el inicio de la charla. Disfruten.

MARIO VARGAS LLOSA: A los escritores les ocurre algo que -me parece. no les ocurre jamás a los ingenieros ni a los arquitectos. Muchas veces la gente se pregunta ¿para qué sirven? La gente sabe para qué sirve un arquitecto, para qué sirve un ingeniero, para qué sirve un médico; pero cuando se trata de un escritor, la gente tiene dudas. Incluso la gente que piensa que sirve para algo, no sabe exactamente para qué. La primera pregunta que quiero hacerle, Gabriel, es precisamente sobre esto: que les aclare a ustedes el problema y me lo aclare a mí también, pues también tengo dudas al respecto. ¿Para qué crees que sirves tú como escritor?

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ: Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada. Mi papá tenía una farmacia y, naturalmente, quería que yo fuera farmacéutico para que lo reemplazara. Yo tenía una vocación totalmente distinta: quería ser abogado. Y quería ser abogado porque en las películas los abogados se llevaban las palmas en los juzgados defendiendo las causas perdidas. Sin embargo, ya en la universidad, con todas las dificultades que pasé para estudiar, me encontré con que tampoco iba a servir para abogado. Empecé a escribir los primeros cuentos, y en ese momento, verdaderamente no tenía ninguna noción de para qué servía escribir. Al principio me gustaba escribir porque me publicaban las cosas y descubría lo que después he declarado varias veces que tiene mucho de cierto: escribir para que mis amigos me quieran más. Pero después, analizando el oficio del escritor y analizando los trabajos de otros escritores, pienso que seguramente la literatura, y sobre todo la novela, tiene una función. Desgraciada o afortunadamente creo que es una función subversiva ¿verdad? en el sentido de que no conozco ninguna literatura que sirva para exaltar valores establecidos, lo ya impuesto, y a contribuir a la creación de nuevas formas de vida, de nuevas sociedades; en fin, a mejorar la vida de los hombres. Me resulta un poco difícil explicar esto porque en realidad yo funciono muy poco en la teoría. Es decir, no sé muy bien por qué pasan estas cosas. Ahora, lo cierto es que el hecho de escribir obedece a una vocación apremiante, que el que tiene la vocación de escritor tiene que escribir, pues sólo así logra quitarse sus dolores de la cabeza y su mala digestión.

MVLL: O sea que tú piensas que la literatura es una actividad que, desde el punto de vista social, es eminentemente subversiva. Ahora bien, sería interesante que tú nos dijeras si crees que ese poder subversivo de la literatura, esa inconformidad que expande la literatura en el ámbito social puede ser de alguna manera prevista o calculada por el escritor; es decir, si el escritor, en el momento de concebir un cuento o una novela, de alguna manera puede prever las consecuencias sediciosas, subversivas que tendrá su libro cuando llegue a los lectores.

GGM: No, yo creo que si esto es previsto, que si es deliberada la fuerza, la función subversiva del libro que se está escribiendo, desde ese momento ya el libro es malo. Pero antes quiero establecer esto: cuando aquí decimos escritor, cuando decimos literatura, nos estamos refiriendo a novelista y a novela, porque de otro modo podría prestarse a malas interpretaciones; en realidad estoy hablando de novelistas y de novela. Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad: más aún, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver ese conflicto personal del escritor con su medio. Cuando yo me siento a escribir un libro es porque me interesa contar una buena historia. Una historia que gusta. Lo que sucede es que yo también tengo una formación ideológica; y si ella es firme y si es escritor sincero en el momento de contar su historia, ya sea la de Caperucita Roja o una historia de guerrilleros, para poner los dos extremos; si el escritor, repito, tiene una posición ideológica firme, esta posición ideológica se verá en su historia, es decir, va a alimentar su historia y es a partir de este momento que esa historia puede tener esa fuerza subversiva de que hablo. No creo que sea deliberada, pero sí que es inevitable.

MVLL: Entonces en ese caso, el factor puramente racional, diríamos, no es preponderante en la creación literaria. ¿Qué otros factores serían los preponderantes, qué elementos determinarían la calidad de la obra literaria?

GGM: A mí lo único que me interesa en el momento de escribir una historia es si la idea de esa historia puede gustar al lector, y que yo esté totalmente de acuerdo con esa historia. Yo no podría escribir una historia que no sea basada exclusivamente en experiencias personales. Precisamente estoy ahora preparando la historia de un dictador imaginario, es decir, la historia de un dictador que se supone es latinoamericano, por el ambiente. Este dictador que tiene 182 años de edad, que tiene tanto tiempo en el poder que ya no recuerda cuándo llegó a él, que tiene tanto poder que ya no necesita mandar, está completamente sólo en un enorme palacio, por cuyos salones se pasean las vacas y se comen los retratos, los grandes óleos de los arzobispos, etc. Entonces, lo que resulta curioso es que, de alguna manera, esta historia está basada en experiencias personales. Es decir, son elaboraciones poéticas de experiencias personales mías que me sirven para expresar lo que quiero en este caso, que es la inmensa soledad del poder: no hay ningún arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia.

MVLL: Cambiando bruscamente de nivel, quisiera hacerte una pregunta más personal; porque al hablar de la soledad yo recordaba que es un tema constante en todos tus libros; incluso el último se llama precisamente "Cien años de soledad", y es curioso, porque tus libros siempre están muy poblados o son muy populosos, están llenos de gente; sin embargo, son libros cuya materia profunda es, en cierto modo, la soledad. En muchos reportajes que has respondido, he observado que te refieres siempre a un familiar tuyo que te contó muchas historias cuando eras niño. Incluso, recuerdo un reportaje en que decías que la muerte de ese familiar, cuando tenías ocho años, fue el último acontecimiento importante de tu vida. Entonces, tal vez sería interesante que nos dijeras en qué medida este personaje puede haber servido de estímulo, puede haber dado materiales para tus libros. Es decir ¿quién es este personaje, en primer lugar?

GGM: Voy a dar una vuelta antes de llegar a la respuesta. En realidad no conozco a nadie que en cierta medida no se sienta solo. Este es el significado de la soledad que a mí me interesa. Temo que esto sea metafísico y que sea reaccionario y que parezca todo lo contrario y de lo que yo soy, de lo que yo quiero ser en realidad, pero creo que el hombre está completamente solo.

MVLL: ¿Tú crees que es una característica del hombre?

GGM: Yo creo que es parte esencial de la naturaleza humana.

MVLL: Pero mi pregunta iba a esto: yo he leído en un discurso, en un ensayo muy largo que publicó una revista en París sobre tus libros, que esa soledad, el contenido principal de Cien años de soledad y de los libros anteriores tuyos, eran la característica del hombre americano, la incomunicación que existe entre los hombres, el hecho de que el hombre americano sufre una serie de condicionamientos es decir, que está condenado a una especie de desencuentro con la realidad y esto lo hace sentirse frustrado, mutilado, solitario. ¿Qué piensas tú de esa observación?

GGM: No lo había pensado. Sucede que estos valores son totalmente inconscientes. Yo creo, además, que estoy metiéndome en un terreno peligroso, que es el de tratar de explicarme esta soledad que yo expreso y que trato de buscar en distintas facetas del individuo. Creo que el día que sea consciente, que sepa exactamente de dónde viene esto, no me va servir más. Por ejemplo: hay un crítico en Colombia que escribió una cosa muy completa sobre mis libros; decía que notaba que las mujeres que figuraban en mis libros son la seguridad, son el sentido común, son las que mantienen la casta y el uso de razón en la familia, mientras los hombres andan haciendo toda clase de aventuras, yéndose a las guerra y tratando de explorar y fundar pueblos, que siempre terminan en fracasos espectaculares, y gracias a la mujer que está en la casa manteniendo, digamos, la tradición, los primeros valores, los hombres han podido hacer las guerras y han podido hacer las grandes colonizaciones de América, ¿verdad? En el momento en que yo leí esto, revisé mis libros anteriores y me di cuenta que era cierto, y creo que este crítico me hizo mucho daño, porque precisamente me hizo la revelación cuando ya estaba escribiendo Cien años de soledad, en donde parece que está la apoteosis de esto. Allí hay un personaje, que es Úrsula, que vive 170 años, y es la que sostiene realmente toda la novela. A partir de ese momento, cada vez que yo seguía trabajando en este personaje -que ya tenía completamente concebido, completamente planeado- ya no creía si yo era sincero o estaba tratando de dar gusto a este crítico. Entonces temo que me vaya a suceder lo mismo con la soledad. Si logro explicarme exactamente de qué trata, entonces quizá ya sea totalmente racional, totalmente consciente, y que ya no me siga preocupando. Ahora tú me acabas de dar una calve que me asusta un poco. Yo pensé que la soledad era común a la naturaleza humana, pero ahora me pongo a pensar que probablemente sea un resultado de la alienación del hombre latinoamericano, y que entonces estoy expresando desde el punto de vista político, mucho más de lo que creía. Si así fuese, ya no sería tan metafísico como temo. He querido ser sincero de todas maneras y he trabajado aun con el temor de que eso de la soledad pueda ser un poco reaccionario, ¿verdad?

MVLL: Bueno, entonces no hablemos de la soledad en vista de que es un tema un poco peligroso. Pero yo he estado muy interesado en ese personaje familiar tuyo de que todo el mundo habla en los reportajes y al que dices deber tanto. ¿Se trata de una tía?

GGM: No. Era mi abuelo. Fíjense que era un señor que yo encuentro después en mi libro. En alguna ocasión tuvo que matar a un hombre, siendo muy joven. Él vivía en un pueblo y parece que había alguien que lo molestaba mucho y lo desafiaba, pero él no le hacía caso, hasta que llegó a ser tan difícil su situación que, sencillamente, le pegó un tiro. Parece que el pueblo estaba tan de acuerdo con lo que hizo, que uno de los hermanos del muerto durmió atravesado, esa noche, en la puerta de la casa, ante el cuarto de mi abuelo, para evitar que la familia del difunto viniera a vengarlo. Entonces mi abuelo, que ya no podía soportar la amenaza que existía contra él en ese pueblo, se fue a otra parte; es decir, no se fue a otro pueblo: se fue lejos con su familia y fundó un pueblo.

MVLL: Bueno es un poco el comienzo de la historia de Cien años de soledad, donde el primer José Arcadio mata a un hombre y tiene, en primer lugar, un terrible remordimiento, un terrible cargo de conciencia que es el que lo obliga a abandonar su pueblo, a cruzar las montañas y a fundar Macondo.

GGM: Sí. Él se fue y fundó un pueblo, y lo que yo más recuerdo de mi abuelo es que siempre me decía "Tú no sabes lo que pesa un muerto". Hay otra cosa que no olvido jamás, que creo tiene mucho que ver conmigo como escritor, y es que una noche que me llevo al circo y vimos un dromedario, y de regreso, cuando llegamos a casa, abrió el diccionario y me "Este es un dromedario, la diferencia entre el dromedario y el elefante, esta es la diferencia entre el dromedario y el camello", en fin, me dio una clase de zoología. De esa manera yo me acostumbré a usar el diccionario.

MVLL: Este personaje tuvo una enorme influencia en ti, pues ese drama transpuesto en tu última novela. Ahora a mí me gustaría saber en qué momento pensaste convertir en literatura todas esas historias que te contaba tu abuelo. ¿En qué momento pensaste utilizar todos estos recuerdos, estas experiencias personales para escribir cuentos o novelas?

GGM: Sólo cuando ya tenía dos o tres libros escritor, supe conscientemente que estaba utilizando esas experiencias. En realidad, no es sólo el abuelo, es toda esa casa en ese pueblo que él contribuyó a fundar y que era una cada enorme, donde se vivía verdaderamente en el misterio. En esa casa había un cuarto desocupado en donde había muerto el tío Lázaro. Entonces, de noche, no de podía había caminar por esa casa porque había más muertos que vivos. A mí me sentaban, a las seis de la tarde, en un rincón y me decían: "No te muevas de aquí porque si te mueves va a venir la tía Petra, que está en su cuarto, o el tío Lázaro, que está en otro". Yo me quedaba sentado, sentado... En mi primera novela, La hojarasca, hay un personaje que es un niño de siete años, que está durante toda la novela, sentado en su sillita, en una casa llena de miedos. Hay otro episodio que recuerdo y que da muy bien el clima que se vivía en esta casa. Yo tenía una tía...

MVLL: Perdona que te interrumpa... ¿Esto ocurría en el pueblo en el que tú has nacido, en Aracataca?

GGM: Sí, en Aracataca, el pueblo en donde he nacido y que ahora tienden a identificar con Macondo ¿verdad? y que es el pueblo donde ocurren todas estas historias. Pues le contaba que yo tenía una tía que, quienes han leído Cien años de soledad, podrán identificarla inmediatamente, Era una mujer muy activa; estaba todo el día haciendo cosas en esa casa y una vez se sentó a tejer una mortaja; entonces yo le pregunté "¿Por qué estás haciendo una mortaja? "Hijo porque me voy a morir", respondió. Tejió su mortaja, y cuando la terminó se acostó y se murió. Y la mortajaron con su mortaja. Era una mujer muy rara. Es la protagonista de otra historia extraña: una vez estaba bordando en el corredor cuando llegó una muchacha con un huevo de gallina que tenía una protuberancia. No sé por qué esta casa era una especie de consultorio de todos los misterios del pueblo. Cada vez que habría algo que nadie entendía, iban a la casa y preguntaban y, generalmente, esta señora, esta tía, tenía siempre la respuesta. A mí lo que me encantaba era la naturalidad con que resolvía esas cosas. Volviendo a la muchacha del huevo, ésta le dijo: "Mire usted, ¿por qué este huevo tiene esta protuberancia?". Entonces ella la miró y dijo: "Ah, porque es un huevo de basilisco. Prendan una hoguera en el patio". Prendieron una hoguera y quemaron el huevo con gran naturalidad. Esa naturalidad creo que me dio a mí la clave de Cien años de soledad, donde se cuentan las cosas más espantosas, las cosas más extraordinarias con la misma cara de palo con que esta tía dijo que quemaran en el patio un huevo de basilisco, que jamás supe lo que era.

MVLL: Bueno, esto que nos dices es una demostración, en cierta forma, de esa afirmación tuya de que el escritor siempre parte de experiencias personales. Pero las personas que no han leído la obra de Gabriel, Cien años de soledad, pueden llevarse la impresión de que ha escrito libros autobiográficos, y en Cien años de soledad, además de las cosas que ocurrieron al abuelo de Gabriel o cosas que contó el abuelo a Gabriel cuando era niño, ocurren también cosas muy sorprendentes: hay alfombras voladoras que pasean a las niñas sobre la ciudad; hay una mujer que sube al cielo en cuerpo y alma; hay una pareja que hace el amor y al momento de hacerlo, propaga fecundidad y la feracidad a su alrededor; ocurren miles de cosas maravillosas, sorprendentes, inverosímiles. Indudablemente que una muestra del material que utilizaba el escritor en sus libros son experiencias personales; pero hay otra parte que viene de la imaginación y otro elemento que, diríamos, es cultural. Quisiera que nos hablaras de este último elemento es decir, ¿qué lecturas influyeron mayormente en ti cuando escribiste tus libros?

GGM: Yo conozco mucho a Vargas Llosa y sé dónde está tratando de llevarme. Quiere que le diga que todo esto viene de la novela de caballería. Y en cierto modo tiene razón, porque uno de mis libros favoritos, que sigo leyendo y al que tengo una inmensa admiración, es al Amadis de Gaula. Yo creo que es uno de los grandes libros que se han escrito en la historia de la humanidad, a pesar de que Mario Vargas Llosa cree que es el Tirante Blanco. Pero no vamos a entrar en ese tipo de discusiones. Como tú recuerdas, en la novela de caballería, como decíamos alguna vez, al caballero le cortan al cabeza tantas veces como sea necesaria para el relato. En el capítulo III hay un gran combate y necesitan que al caballero le corten la cabeza, y se la cortan, y en el capítulo IV aparece el caballero con su cabeza, y si lo vuelven a necesitar en otro combate se la vuelven a cortar. Toda esa libertad narrativa desapareció con la novela de caballería, donde se encontraban cosas tan extraordinarias como las que encontramos ahora en la América Latina todos los días

MVLL: Al leer Cien años de soledad encontré en un capítulo una palabra que me pareció que era una palabra clave que tu habías puestos ahí, como habías puesto algunos nombres de personajes de otros autores, otros autores que, en fin, o son amigos tuyos o que tú admiras y a los que has querido rendir este homenaje furtivo en tu libro. Al leer el capítulo de las treintidos guerras del coronel Aureliano Buendía, descubrí una capitulación que firma este coronel en un lugar llamado Neerlandia; me pareció que esa palabra tenía algo de caballeresco. Creo, incluso, que esta palabra aparece como una ciudad o como un lugar en algún momento en el "Amadis". Yo pensé que se trataba de un homenaje, una reivindicación de ese libro que ha sido tan calumniado.

GGM: No, lo que pasa es la identidad, es decir, las relaciones entre la realidad de América Latina y la novela de América Latina y la novela de caballería son tan grandes que es probable que se caiga en la suposición en que has caído; pero la verdad es que las guerras civiles de Colombia acabaron con la capitulación de Neerlandia. Hay otra cosa. Quien no ha leído mis libros encuentra que el Duque de Marlborought perdió la guerra civil en Colombia, como ayudante del coronel Aureliano Buendía. Y la realidad de esto es que, cuando yo era chico, cantaba la canción "Mambrú se fue a la guerra", ¿verdad? Yo le pregunté a mi abuela quién era ese Mambrú y a qué guerra se había ido, y mi abuela, que evidentemente no tenía la menor idea, me contestó que éste era un señor que peleaba con mi abuelo en la guerra... Más tarde cuando yo me di cuenta que Mambrú era el Duque de Malborough, pues me pareció que mejor era lo que decía mi abuela, y lo fui dejando así.

Hay algo más que ha llamado mucho la atención en Cien años de soledad, y es que hay una chica muy bella y muy tonta que sale al jardín a doblar unas sábanas y de pronto se va al cielo en cuerpo y alma. La explicación de esto es mucho más simple, mucho más banal de lo que parece. Había una chica que correspondía exactamente a la descripción de Remedios la Bella en Cien años de soledad. Efectivamente, se fugó de su casa con un hombre, y la familia no quiso afrontar la vergüenza y dijo, con una cara de palo, que la habían visto doblando unas sábanas en el jardín y que después había subido al cielo... En el momento de escribir prefiero la versión de la familia, la versión con que la familia protege su vergüenza, la prefiero a la real, que se fugó con un hombre, que es algo que ocurre todos los días y que no tendría ninguna gracia.

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Ocho libros para comprender el fujimorismo

El Perú elegirá en junio un nuevo Presidente o Presidenta. Keiko Fujimori ha llegado a este punto luego de una carrera política que la ha llevado, por temporadas, a alejarse o acercarse de la figura de su padre, Alberto, y de la vieja guardia del fujimorismo.

Para este proceso electoral ha decidido aproximarse más que nunca: ha prometido indultarlo (recordemos que sigue preso por usurpación de funciones, peculado, corrupción, los diarios “chicha”, secuestros y los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta; y que esta semana será juzgado por las esterilizaciones forzadas); elaborado un discurso de “continuidad” de las obras de los noventa; asegurado que defenderá la Constitución de 1993; y hasta se ha tomado una foto sobre un tractor, emulando el viejo estilo de propaganda paterna.

Pero ¿qué es el fujimorismo? La respuesta, como es usual, resulta compleja, pero los libros nos pueden ayudar. Aquí una lista de títulos para comprender mejor esta corriente política personalista que podría tomar el poder pronto.

Ciudadano Fujimori, de Luis Jochamowitz

Honradez, tecnología y trabajo. Con un eslogan pegadizo y sobre un tractor con la calcomanía de Cambio 90 surgió aquel outsider sin aparente experiencia política ni mayor pasado conocido.

¿Quién es Alberto Fujimori? Pragmático, astuto, paciente, autoritario, hermético y calculador, el ingeniero agrónomo y exrector de la Universidad Nacional Agraria La Molina había triunfado en su vertiginoso ascenso en los círculos del poder. Y, pese a ello, era muy poco lo que se sabía sobre él. Tres años más tarde, en 1993, Luis Jochamowitz publicó un libro fascinante que marcaría la década de los noventa.

A través de testimonios de familiares y amigos, de documentos legales, de declaraciones a la prensa y de una minuciosa investigación que hurga en las simientes de la colonia japonesa en el Perú, Jochamowitz irrumpe en los resquicios de una historia tanto privada como colectiva con el fin de encontrar en el pasado las claves necesarias para comprender el presente, y develar un retrato fiel y profundo de uno de los personajes más controvertidos de la historia peruana reciente. Hoy, como hace 25 años, Ciudadano Fujimori se presenta como un libro de lectura casi obligatoria.

Vladimiro, de Luis Jochamowitz

Jochamowitz reloaded. Publicada por primera vez el 2001 por el diario El Comercio, Vladimiro. Vida y tiempo de un corruptor reconstruye el ascenso, auge y caída de uno de los personajes más oscuros de la política peruana. En esta minuciosa investigación periodística, Jochamowitz desmenuza la historia de espías, traiciones y amenazas, pero, sobre todo, de secretos y mentiras, que es la elusiva biografía de Vladimiro Montesinos.

En realidad, lo raro hubiese sido que nadie busque escribir la historia del asesor de Fujimori, que uno podría tranquilamente imaginar como base para una serie de Netflix. El 14 de setiembre del 2000 la era de corrupción e impunidad de Montesinos llegó a su fin. Un video, el arma predilecta que utilizó durante una década, lo derribó. La calidad de la imagen y del audio eran deficientes, pero no dejaban lugar a dudas. La reacción pública fue inmediata e incontrolable. Aniquilado por sus propias trampas, Montesinos huyó. Luego cayó; hoy está en la cárcel, pero su impronta y la influencia de sus métodos no han decrecido. ¿Fake news? Montesinos fue el padre de la manipulación.

Mototaxi, de Víctor Caballero

Perú, 2016: Mototaxi es el nombre de un chat venenoso en el que la crema y nata del fujimorismo celebra la interpelación al exministro de Educación, Jaime Saavedra. Frases como “Ahora saben con quién se meten”, “Felicitaciones” o “Juntos somos una fuerza invencible” revelan que aquel acto no fue más que una demostración de poder. Víctor Caballero no lo sabía cuando escribió el libro, pero la dinámica de conflicto con el Ejecutivo se mantuvo a niveles radioactivos hasta que el Congreso fue disuelto, y ni siquiera así se detuvo una crisis que dura hasta hoy.

Con Mototaxi Víctor Caballero, youtuber con lentes oscuros y videos populares, demuestra que su esencia es el periodismo, sin importar su envase. Una narración apasionada y detallista del uno de los momentos más turbulentos de la democracia peruana del siglo XXI, contada desde la perspectiva de "los malos" de la historia: Keiko Fujimori y su corte. Como en sus videos, aquí lo más importante son los datos, los hechos. Desde los noventa el fujimorismo no tuvo tanto poder como cuando fue mayoría en el Congreso. ¿Cómo funcionó eso? Caballero nos lo recuerda.

Historia de la corrupción en el Perú, de Alfonso Quiroz

Hablar de la corrupción en nuestro país es, lamentablemente, hablar de una parte importante del mismo. Por eso el trabajo que realizó Alfonso Quiroz al respecto es monumental, documentado y minucioso, y aborda diferentes periodos de nuestra historia.

Nunca antes se hizo tan evidente ese patrón de conducta que ha invadido todos los gobiernos, todas las épocas, todas las ciudades. La corrupción administrativa y estatal está ahí desde hace mucho tiempo. En el capítulo 7, Conspiraciones corruptas, 1990-2000), Quiroz desmenuza la escandalosa corrupción del gobierno fujimorista: se estima que generó al país, durante los noventa, un gasto equivalente al 4,5% del PBI.

Para muestra, un botón de este libro excelente:

“Montesinos encontró la fórmula para recompensar y mantener fieles a sus cómplices en designios ocultos. El desvío ilícito de fondos oficiales de defensa e inteligencia, los sobornos, las comisiones ilegales en las adquisiciones de material militar y los cupos impuestos a las actividades del narcotráfico en las zonas de selva, controladas por los militares, fueron los principales medios por los cuales se pagó al parcializado mando militar y al séquito político de Fujimori. Usando esas mismas fuentes de ingreso, Montesinos reforzó las operaciones encubiertas e ilegales dirigidas por el SIN. Una comisión parlamentaria investigó y presentó información reveladora y pionera sobre los vínculos entre el narcotráfico, las bases militares en la selva y las agencias antidrogas controladas por Montesinos. Sin embargo, el anticonstitucional autogolpe del 5 de abril de 1992 interrumpió abruptamente el accionar de esta comisión, a la que, además, se le despojó del grueso de sus informes y documentos”.

El último dictador, de José Alejandro Godoy

Una agradable sorpresa editorial reciente fue el lanzamiento de un nuevo libro sobre Alberto Fujimori. Esta vez, José Alejandro Godoy trata, con afán casi enciclopédico, de reunir lo que sabemos del gobierno considerado como el último autoritario en nuestra historia.

Mediante una pormenorizada investigación periodística y bibliográfica, Godoy da cuenta de los manejos del poder durante una década de violencia, corrupción y autoritarismo, cuyos efectos pueden rastrearse aún en nuestra época. Más que un análisis político de los noventa en el Perú, El último dictador está concebido como un exhaustivo relato de los hechos más significativos de la vida y del gobierno de Fujimori. Un ejercicio de memoria histórica cuya finalidad es que sean los lectores quienes saquen sus propios juicios de valor en torno a un decenio en que el país extravió el camino de la democracia.

Perú en la era del Chino. La política no institucionalizada y el pueblo en busca de un salvador, de Yusuke Murakami

La controvertida década de Fujimori —desde su sorpresiva entrada en la escena política hasta su escandalosa huida de la misma— ha sido el objeto de diversos estudios y análisis de todo tipo. Desde una mirada más académica, este libro escudriña la era fujimorista desde el ángulo histórico y desde la perspectiva de las instituciones políticas, con el objetivo de ubicar dicho gobierno en el contexto general de la historia peruana.

Sobre la base de algunas ideas del sociólogo húngaro Karl Mannheim, aquí se analiza el proceso político peruano a partir del análisis crítico de ciertos testimonios políticos. Este trabajo invita a todos a reflexionar sobre dicho periodo más allá del antagonismo entre los fujimoristas y antifujimoristas. Publicado originalmente en japonés el 2004, este libro ganó el “Award for the Promotion of Studies on Developing Countries” (for FY 2005) del Institute of Developing Economies-Japan External Trade Organization (Japón).

El informe Chinochet, de Carlos Meléndez

¿Cómo explicar la decisión aparentemente irracional de Alberto Fujimori de abandonar la cómoda protección japonesa para asumir las consecuencias de un escenario incierto? Tras una investigación paciente Carlos Meléndez develó la respuesta a esta pregunta.

“Más que comprender la forma en que Pinochet y Fujimori rompieron el cauce democrático e institucional en sus países y debieron enfrentar el juicio crítico de sus sociedades por sus abusos y delitos, Meléndez nos invita a imaginar lo que sería ese grifo mitológico llamado ‘Chinochet’, y sobre todo sus crías del siglo XXI. Lea este libro como una novela y quizá su disfrute le haga sentirse menos culpable. Y darse cuenta de que también en los intersticios de la historia el Perú y Chile comparten una tragedia que va más allá de la guerra", señaló Alejandro Neyra tras la publicación del libro.

Yapa: Muerte en el Pentagonito, de Ricardo Uceda

Este es un libro sobre el lado B del aparato fujimontesinista, sobre un efecto no tan secundario de su estrategia antisubversiva. Aquí los secretos militares de la lucha antiterrorista en el Perú son revelados por primera vez en una narración espeluznante, en la que se transporta sin tregua al lector por dos décadas de crímenes y atrocidades, en un viaje por los temidos pasadizos de los servicios de inteligencia.

La verdad detrás de casos emblemáticos de matanzas, el rastro de sangre que dejó un brazo siniestro y armado del Estado en los noventa. Un libro duro pero poderoso.

Lo que viene este mes a nuestra librería

El mes de los libros llega y en buensalvaje tenemos algunas sorpresas que anunciar. Aquí te contamos algunas.

Literatura

Lo nuevo de Mario Vargas Llosa

Historia de un deicidio

Publicado a comienzos de los setenta y desaparecido de las librerías desde hace muchos años, este ensayo, que en su origen fue la tesis que le valió a Vargas Llosa en 1971 el título de doctor por la Universidad Complutense de Madrid, muestra la admiración del Nobel peruano por García Márquez y por su novela Cien años de soledad.

Dos soledades: un diálogo sobre la novela en América Latina

En setiembre de 1967, unos jóvenes Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa se reunieron en Lima para hablar de literatura latinoamericana. Hoy ambos son considerados universalmente dos de los máximos exponentes de la literatura en español, pero por aquel entonces estaban empezando sus vuelos de novelistas. Esta edición incorpora textos de Juan Gabriel Vásquez, Luis Rodríguez Pastor, José Miguel Oviedo, Abelardo Oquendo, Abelardo Sánchez León y Ricardo González Vigil, quienes rememoran, la mayoría en calidad de testigos, aquel diálogo; y, además, dos entrevistas al colombiano, una selección fotográfica, y la valoración que hace hoy Vargas Llosa de la vida y obra de García Márquez.

La sangre, el polvo, la nieve, de Karina Pacheco

Publicada originalmente el 2010, esta tercera novela de Karina Pacheco, cargada de elementos simbólicos polivalentes, nos remite a un tiempo crucial de cambios sociales y políticos, y de efervescente vida cultural en el Cusco de la primera mitad el siglo XX. La sangre, el polvo, la nieve es un drama a la vez intimista y totalizador que revela, con trazos descarnados, los mecanismos de opresión y exclusión sobre los que se asentaron nuestros tradicionales sistemas sociales.

Mosko-Strom, de Rosa Arciniega

A pesar de ser casi desconocida en el Perú, su país natal, Rosa Arciniega es parte relevante de la vanguardia literaria iberoamericana del siglo XX. Revolucionaria, aventurera y divergente, cultivó un prolífico corpus narrativo donde destaca Mosko-Strom;(1933), una novela distópica de la modernidad. En ella asistimos a la historia de un desencantamiento: el de Max Walker, el protagonista —un apóstol de la religión del progreso, arquetipo del hombre moderno—, quien, enfrentando con el curso trágico de la vida, descubre los ominosos dobleces de la fantasía civilizadora occidental.

Política

Rabia, de Bob Woodward

Miedo: Trump en la Casa Blanca fue uno de los mejores libros para resumir el paso de Trump por la Presidencia de Estados Unidos. No obstante, pese a las miles de entrevistas que documentan el libro, Woodward nunca pudo hablar con Trump. En Rabia sí. Este libro muestra los momentos clave de la crisis de 2020, y las respuestas del mandatario, basadas en el instinto, las costumbres y el personal estilo mostrado durante sus primeros tres años de presidencia.

El comediante, de Gabriel Arriarán

Gabriel Arriarán atraviesa la máscara del personaje socarrón y déspota que Daniel Urresti ha construido para presentarse y nos muestra su lado tragicómico, recorriendo además muchos de los sucesos que construyeron su figura y que hoy.

Votar y comprar, de Rolando Arellano

¿Es votar como comprar? Evidentemente no. Y aun así, la mirada de Arellano es crítica para el (e)lector que le dedica más tiempo a informarse para comprar un aparato que para elegir a sus gobernantes. Con los aportes de Antonio Zapata, Alfredo Torres, Aldo Mariátegui, Fernando Tuesta Soldevilla, Pedro Tenorio, Fernando de la Flor y Augusto Álvarez Rodrich, este libro busca ser una guía práctica para la toma de decisiones.

Biografías

A propósito de nada, de Woody Allen

La autobiografía de Woody Allen ha sido uno de los libros de los que más se ha hablado sin siquiera leerlo. Un libro polémico que, contra viento y marea, continúa encontrando la acogida de millares de lectores. Este libro ofrece un repaso completo de su vida, tanto personal como profesional, y se describe su labor en películas, teatro, televisión, clubs nocturnos y obra impresa, tanto en libros como prensa.

Nuestra verdad, de Kamala Harris

No se trata de una biografía más, si no de su historia contada en primera persona. Una trayectoria fascinante de superación, lucha contra la injusticia, tenacidad y fe ciega en la democracia. Kamala Harris es el personaje del momento, la primera mujer y negra vicepresidenta de EE. UU. y una de las líderes políticas más inspiradoras, con una carrera política impresionante y una historia personal apasionante. Publicado en enero de 2019, al inicio de la carrera electoral, volvió al número 1 de ventas tras la victoria del tándem demócrata.

Billy Eilish. Guía imprescindible para fans, de Malcolm Croft

A través de textos e imágenes inéditas, el libro sigue el ascenso meteórico de Billie, quien pasó de cantar en su dormitorio a ser cabeza de cartel de los festivales más prestigiosos y álbum número 1 en el mundo, y todo ello sin perder su estilo único. Un libro lleno de fotografías y de frases de Billie y de sus colaboradores más cercanos, donde hablan entre ellos sobre la fama, la moda, los fans y un sinfín de elementos centrales en la vida privada y artística de la artista.

Oro de Rey, de Javier León Herrera y Juan Manuel Navarro

Del autor del libro que inspiró la serie de Netflix llega este texto que busca afirmarse como la biografía definitiva del astro de la música mexicana. En este libro se revelan aspectos desconocidos de la estrella musical que no concede entrevistas, pero también del individuo atormentado, del ídolo que a cada momento parece derrumbarse. Se detallan sus romances, se explica por qué desaparece largas temporadas y los lugares en los que ha estado. Se revelan nombres y fechas de los escándalos que desde la niñez lo acompañan y se ofrecen otras versiones en torno al destino de la madre del cantante. Pocas figuras del mundo del espectáculo en habla hispana despiertan tanta curiosidad como Luis Miguel. Pocos libros lograrán satisfacer tantas dudas sobre su figura como este.

Ensayo

La república agrietada, de Carmen McEvoy

Este libro conjuga subjetividad, empatía y memoria: un gran viaje intelectual por un mapa personalísimo de lugares, imágenes, sonidos e ideas del mundo. Una obra plural, dinámica, profunda: la lucidez emotiva de Carmen McEvoy se enfrenta sin alardes contra la peste y con la sonrisa de la sabiduría aleja la catástrofe. Es una suerte de diario o bitácora que recoge varios ensayos sobre la pandemia, temas de actualidad y temas sintetizados por el público en general.

Ríos de sangre: auge y caída de Sendero Luminoso, de Miguel La Serna y Orin Starn

Ríos de sangre es el relato cautivante del surgimiento y caída de Sendero Luminoso. Basados en nuevas fuentes documentales, extensas entrevistas y décadas de investigación, Starn y La Serna muestran a sus lectores el núcleo mismo de la brutal guerra de Sendero Luminoso, y los valientes esfuerzos de mujeres y hombres que le salieron al paso. Este libro es una narración apasionante, pletórica de drama y emoción, al mismo tiempo que un convincente trabajo de investigación que arroja nuevas luces sobre un conflicto armado cuyo doloroso legado sigue obsesionando al Perú actual.

Rostros del perdón, editado por Salomón Lerner Febres y Miguel Giusti

En los últimos años, el concepto de "perdón" ha adquirido una relevancia especial en el ámbito jurídico de las negociaciones y los acuerdos de paz luego de un conflicto violento. No obstante, su empleo ha generado muchas controversias, pues no termina de quedar claro en qué sentido el perdón puede ser materia de decisiones colectivas. Este libro contiene reflexiones de filósofos, juristas, historiadores, psicoanalistas, teólogos y pensadores interesados en dilucidar el sentido y las dimensiones del perdón.

El infinito en un junco, de Irene Vallejo

Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo. La historia de su fabricación, de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz. Pero, sobre todo, esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras… Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo.

Juvenil

Freestyle Revolution, de Urban Roosters

Este libro cuenta la historia del Freestyle: una revolución de la que cada vez más muchos jóvenes forman parte. A través de sus páginas, Urban Roosters cuenta el origen de esta cultura en un libro que busca afianzar su cultura, pasión y compromiso. Pero, como bien lo anuncian sus autores, esto es solo el principio.

El campamento, de Blue Jeans

Diez de los chicos más prometedores del país, menores de 23 años, han sido invitados a un campamento muy especial en los Pirineos. El precursor de esta idea es Fernando Godoy, uno de los hombres más ricos de España, que busca a alguien joven que le ayude a dar una nueva imagen a su imperio y que en el futuro ocupe su lugar. En aquel idílico paraje, recibirán formación y serán preparados para convertirse en la mano derecha del millonario. Pero solo uno podrá conseguirlo. Solo tendrán un hándicap para estar allí: nada de móviles ni comunicación con el exterior. Las cosas marchan según lo previsto y los jóvenes disfrutan de aquella experiencia hasta que en el segundo viernes de convivencia los coordinadores del grupo desaparecen y uno de los chicos muere en extrañas circunstancias. A partir de ese instante todo cambiará y los acontecimientos inesperados se irán sucediendo…

The prom, de Saundra Mitchell

Llega la novela de la nueva apuesta de Netflix: la adaptación del éxito de Broadway The prom. Emma Nolan tiene quince años y solo sueña con una cosa en este mundo: bailar con su novia en el baile de graduación. Pero en su pequeño pueblo de Edgewater, Indiana, eso es como pedir la luna. Alyssa Greene es la chica más conocida del instituto, la más popular, jefa del consejo estudiantil e hija de la presidenta de la asociación de padres. Pero esconde un secreto: su relación con Emma. Cuando se corre la voz de que Emma planea llevar a una chica al baile, es tal el alboroto, que la asociación de padres amenaza con cancelarlo. Todo eso ocurre antes de que entren en acción Barry Glickman y Dee Dee Allen, dos estrellas de Broadway que deciden asumir la causa para obtener un poco de publicidad a cambio. Pero cuando llegan a Indiana para enarbolar la lucha en nombre de Emma, sus buenas intenciones se tuercen por completo. Con Emma enfrentada a los prejuicios de cabeza, Alyssa sumida en la duda sobre si salir del armario y Barry y Dee Dee disfrutando de toda la atención mediática, la tormenta perfecta está a punto de estallar. Sin embargo, cuando consiguen ir a la una, se dan cuenta de que siempre vale la pena luchar por el amor.

Anhelo (Serie Crave 1), de Tracy Wolff

Porque los vampiros siempre van a estar de moda, llega una historia de vampiros que promete ser más adictiva que Crepúsculo. Anhelo guarda la estructura clásica de novela juvenil: amor adolescente prohibido, un contexto de colegio, vampiros y misterios.

Lee sus primeras páginas aquí.

#AmigaDateCuenta presenta: #TuBarrioTeRespalda, de Andonella y Plaqueta

Andonella y Plaqueta regresan para resumir miles de años de historia de las mujeres con memes y dibujitos. En este primer tomo, recorren desde la era de las cavernas hasta el voto universal para recordar a todas las mujeres que no fueron reconocidas y tienen historias increíbles que deberíamos saber. ¡Ya estuvo bueno que sean invisibilizadas de la Historia! Por eso este libro te cuenta, de forma hiperresumida, estos primeros 50 momentos en los que hackeamos el sistema.

Infantil

Soul, la novela

El músico Joe Gardner se separa de su cuerpo en el día más importante de su vida. Ahora deberá convencer a 22, un alma sin rumbo, para que le ayude a regresar a la Tierra a cumplir su sueño. Desde las ajetreadas calles de Nueva York hasta los reinos cósmicos del alma, esta novela explora algunas de las preguntas más grandes de la humanidad, mientras cuenta la aventura de Soul, la película de Disney y Pixar.

Universo Wigetta 1. En el infierno

Todo el mundo está asustado en Pueblo. Trotu y Vaky parecen como dormidos, pero nadie es capaz de despertarlos. Willy y Vegetta acuden rápidamente a pedir ayuda a Remedios, que les da la solución: las mascotas han viajado al más allá y sus amigos solo tienen que ir a buscarlos con ayuda de una poción. Parece una misión sencilla, aunque con lo traviesos que son Trotu y Vaky… ¡nunca se sabe!

Mikeltube 1. MikelTube y la brújula del destino

Es el último día de cole antes de las vacaciones de verano. Mikel y Leo cuentan las horas para que acaben las clases, ¡pero lo que no saben es que están a punto de enfrentarse a una de las mayores aventuras de su vida! Junto con su familia, su gatito Bills y el profesor NoVe emprenderán un viaje interdimensional para enfrentarse a la malvada bruja Gunilda, ¡la Tenebrosa Emperatriz de Marte! ¿Podrán recuperar la Brújula del Destino antes de que sea demasiado tarde? Solo hay una forma de saberlo…

“‘Seis’, dijo Cercas”

En un pasaje de El punto ciego, su libro de ensayos literarios nacido de una serie de conferencias dadas en Weidenfeld, Javier Cercas suelta, un poco al paso, una afirmación que resulta un tanto controversial para nuestras letras: según el español, Mario Vargas Llosa sería el único novelista en español que ha escrito seis obras maestras: La ciudad y los perros, La casa verde, Conversación en La Catedral, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo y La fiesta del Chivo. Por más osada que pueda sonar, esta sentencia no generó mayor difusión o controversia en su momento. ¿Es cierto lo que dice Cercas? ¿Bastarían solo cinco; podrían ser acaso menos? ¿No hay, vivo o muerto, otro autor del que pueda decirse lo mismo?

A propósito del cumpleaños número 85 de Vargas Llosa y de estas seis novelas se nos ocurrió trasladar estas dudas a seis novelistas de hoy, y esperar su reacción. Esto fue lo que nos dijeron Alonso Cueto, Teresa Ruiz Rosas, Renato Cisneros, Santiago Roncagliolo, Juan Bonilla y Pola Oloixarac.

Alonso Cueto

Estoy de acuerdo con lo que dice Cercas, y también me gustaría agregar una breve antología de libros y pasajes, de acuerdo a mi memoria siempre errática. A esa lista añadiría la musicalidad perfecta de Los cachorros y la maravillosa última escena de Historia de Mayta, así como muchos episodios de Travesuras de la niña mala (por ejemplo, el del Swinging London). También, las maravillosas descripciones de los cuadros en Elogio de la madrastra.

Por otro lado, Vargas Llosa es un escritor de un gran repertorio, dotado para muchos aspectos de la obra literaria. Uno de ellos es su habilidad extraordinaria para inaugurar el universo de la novela: el inicio de La guerra del fin del mundo (con la descripción del Consejero), de Conversación en La Catedral (con la mirada de Zavalita “sin amor” frente a los “edificios desiguales y descoloridos” de la avenida Tacna), así como el golpe de dados (“‘Cuatro’, dijo el Jaguar”) con que se inicia La ciudad y los perros; rompen con todo lo que la realidad nos había insinuado antes. Instauran el mundo de la ficción con toda la autoridad de sus palabras.  

Vargas Llosa es un universo interminable y cada uno puede escoger las perlas y los fragmentos preferidos. Pero todo el universo sigue brillando frente a nosotros en cada página.

Teresa Ruiz Rosas

En la entrevista que le hice a Vargas Llosa en 1999 con motivo de sus Cartas a un joven novelista conversamos también sobre la dificultad de definir lo que es una obra maestra.  Me dijo que “tiene por lo menos como característica el atravesar el tiempo y el espacio, trascender las circunstancias que la hicieron posible, dentro de las cuales nació, y hablar, comunicar algo, entusiasmar a otros públicos de otras geografías y también de otros tiempos, y eso solo lo consigue una obra que se emancipa de su autor, que se emancipa de la circunstancia precisa en que nació alcanzando así una soberanía”.

Si quieres escuchar la entrevista de Teresa Ruiz Rosas a Vargas Llosa, haz click aquí.

Las seis novelas que sitúa Cercas en este podio superan con creces esta definición. Recuerdo ahora, con el afán de corroborar esa múltiple trascendencia, cómo en 1976 estaba yo en Budapest y debía examinarme oralmente para ser admitida en la especialidad de Filología Alemana. Hacia el final de la evaluación, uno de los profesores del panel me preguntó si había leído a “Losa”. Me quedé pensando, no me sonaba a ningún escritor alemán. Entonces me miró con sorpresa e insistió, “pero si es una novela que transcurre en su país, en un colegio militar…”. ¡Ah, Vargas Llosa!, exclamé aliviada, y me puse a hablar, feliz e imparable, sobre La ciudad y los perros; no sabía que acababa de ser traducida al húngaro. Conversamos un buen rato y nunca supe cuánto influyó aquella fascinación común en que me admitiesen en la especialidad a la que me postulaba.

Conversación en La Catedral siempre ha sido mi predilecta, la habré leído unas cinco veces porque además pude dictar un seminario en la Universidad de Friburgo de Brisgovia. Y, naturalmente, pretendí imitar su extraordinaria técnica en una novela que no osé publicar.

Mi segunda favorita es La casa verde. También soy ferviente admiradora de El sueño del celta y, por supuesto, de La tía Julia y el escribidor, “flagrante escenario de la dialéctica entre realidad y ficción” en palabras de Ignacio Echevarría, quien plantea en un ensayo que la trayectoria literaria de Vargas Llosa se explica desde la voluntad de conciliar los dos extremos de lo que el propio autor llamó en su prólogo a Al este del Edén de John Steinbeck “esquizofrenia novelística de nuestro tiempo: mientras a los mejores les toca la tarea de crear, renovar, explorar, y, a menudo, aburrir, a los otros les corresponde mantener vivo el viejo designio del género: hechizar, encantar, entretener”. Larga vida a nuestro gran novelista de obras maestras en su 85 cumpleaños.

Renato Cisneros

Estoy de acuerdo con los títulos, no añadiría ni quitaría ninguno, aunque sí altero el orden cronológico de Cercas para proponer un orden estético, ubicando primero Conversación en La Catedral y luego La casa verde, La tía Julia y el escribidor, La ciudad y los perros, La guerra del fin del mundo y La fiesta del Chivo.

Mi Vargas Llosa preferido está plenamente en la novela, aunque se me hace imposible pensar o referir sus mejores libros sin mencionar El pez en el agua, una poderosa memoria política pero también familiar, cuya lectura aconsejo sin dudar, más aún en estos días de penosa agitación electoral.

Santiago Roncagliolo

Mis descubrimientos más placenteros de Vargas Llosa fueron dos novelas que no solían mencionarse entre sus obras maestras: Pantaleón y las visitadoras y La tía Julia y el escribidor. No eran novelas totales con centenares de personajes sino exploraciones en el arte de narrar. Historias contadas de maneras sorprendentes, con un lenguaje lleno de imaginación y humor.

Contra la imagen casi sacerdotal del gran escritor latinoamericano del siglo XX, lleno de responsabilidades históricas, esas novelas reflejaban a un autor que se lo estaba pasando en grande mientras escribía. Y reivindicaban una lección demasiado olvidada por la educación. Que la literatura es un placer. Que escribimos —y leemos— para disfrutar, para sentir, para jugar.

Juan Bonilla

Si ya me gusta poco andar convirtiendo a los escritores en caballos de carreras para determinar quién es más rápido o mejor de entre varios de ellos, menos aún convertir a un solo escritor en varios caballos que compitan entre sí. Fundamentalmente mi problema debe ser que no sé qué es una obra maestra, o, al contrario, que sí sé lo que es y me parece que esa condición no es tan excepcional como aparentemente parece sugerir su propio nombre: creo que el mundo está lleno de obras maestras si por tales entendemos aquellas que nos enseñan algo —que eso es una obra maestra, un maestro— y no desde luego las obras que no pueden ser mejoradas, porque en ese caso no hay una sola obra maestra en ninguna parte. Así las cosas, cuando Cercas apunta que Vargas Llosa es el único narrador en nuestra lengua que ha escrito seis obras maestras me parece que o bien exagera o bien se queda corto. O bien exagera porque hay otros que escribieron seis obras maestras —Galdós, Valle Inclán, Borges, Cortázar en distintos géneros, claro— o se queda corto porque MVLL ha escrito más obras maestras de las que él menciona: Los cachorros, Elogio de la madrastra, El pez en el agua.

Finalmente, en cualquiera de los casos, qué más da. Poner a competir los libros de alguien con los de otro me parece deporte infructuoso —de hecho, me parece convertir a la literatura en un deporte—, pero ponerlos a competir entre sí, teniendo las obras un mismo autor, es costumbre a la que no le veo mayor beneficio. Naturalmente en estas elecciones juega mucho el gusto propio, las circunstancias de lectura de los libros, el momento en que te alcanzaron, el significado que adquirieron para tu propio aprendizaje. Siempre he pensado que hay dos tipos de narradores: aquellos que cuando los lees te dan ganas de escribir y aquellos que te las quitan, sin que eso tenga que ver con la calidad, sino más bien con la temperatura, con una cualidad difícil de definir que es el "encanto". Céline es un narrador poderoso y personal pero siempre que lo he leído se me quitan las ganas de escribir. Nabokov para mí es el prosista más persuasivo del siglo XX y siempre que lo leo me entran ganas de escribir. Sé que Lolita es una obra cúspide del arte narrativo, pero por alguna razón mi novela favorita entre las suyas es Risa en la oscuridad. Como digo, las cuestiones de gusto personal o significado biográfico de una lectura pesan bastante a la hora de tasar la maestría de cualquier obra. Por eso, aun a sabiendas de la grandeza de La casa verde o La guerra del fin del mundo, auténticos gigantes del arte narrativo, los libros que más me gustan de Vargas Llosa son La tía Julia y el escribidor —que es de hecho el que más veces he leído—, La ciudad y los perros —que fue el primero que leí— y Los cachorros que, si no es perfecta, lo parece. Eso sin contar con sus ensayos narrativos, sus viajes de lector, donde se ven bien sus dotes narrativas y analíticas: un lector peligroso, por cierto, porque de su libro sobre Víctor Hugo se sale dando por leído a Víctor Hugo, y lo mismo pasa con La orgía perpetua, un libro que también merece la consideración de obra maestra.

No sé cuántas obras maestras ha escrito Vargas Llosa: sé que es un maestro fundamental que nos ha llenado la memoria de instantes, personajes, tramas, detalles inolvidables. Y eso es lo único que a un lector le importa, que los libros no se acaben cuando uno los acaba de leer, que sigan latiendo en nosotros mientras nos va arrastrando el tiempo.

Pola Oloixarac

Las obras maestras son siete, como los pecados capitales; Cercas olvidó mencionar Pantaleón y las visitadoras. Yo crecí en una familia peruana inmigrante en Argentina, que empapelaba hasta el baño de novelas de Mario Vargas Llosa y las biblias clásicas de los marxistas de moda. Pantaleón fue el primer libro de Vargas Llosa que recuerdo leyendo de chica, el primero que me arrancó carcajadas mientras leía. Que se adueñara del lenguaje militar para volverlo el cortinado que nos hacía a los lectores voyeurs de un lupanar selvático de enredos fue como un golpe de eureka: la novela lo podía todo, era un superpoder. Súper Mario.

El inicio de "Los abismos"

A inicios de año, Pilar Quintana, novelista y cuentista colombiana ganó el XXIV Premio Alfaguara de Novela con ‘Los abismos’, donde cuenta en primera persona la historia de Claudia, una niña que contempla el conflictivo matrimonio de sus padres y una generación de mujeres atadas a una educación de otro tiempo. En palabras del jurado, la novela despliega “una prosa sutil y luminosa en la que la naturaleza nos conecta con las posibilidades simbólicas de la literatura, y los abismos son tanto los reales como los de la intimidad”. La novela llega este jueves a buensalvaje de la mano de Alfaguara. Estas son sus primeras páginas.

En el apartamento había tantas plantas que le decíamos la selva.

El edificio parecía salido de una vieja película futurista. Formas planas, volados, mucho gris, grandes espacios abiertos, ventanales. El apartamento era dúplex y el ventanal de la sala se alzaba desde el suelo hasta el cielorraso, que allí era del alto de las dos plantas. Abajo tenía piso de granito negro con vetas blancas. Arriba, de granito blanco con vetas negras. La escalera era de tubos de acero negro y gradas de tablas pulidas. Una escalera desnuda, llena de huecos. Arriba el corredor era abierto a la sala, como un balcón, con barandas de tubos iguales a los de la escalera. Desde allí se contemplaba la selva, abajo, esparcida por todas partes.

Había plantas en el suelo, en las mesas, encima del equipo de sonido y el bifé, entre los muebles, en plataformas de hierro forjado, y materas de barro, colgadas de las paredes y el techo, en las primeras gradas y en los sitios que no se alcanzaban a ver desde el segundo piso: la cocina, el patio de ropas y el baño de las visitas. Había de todos los tipos. De sol, de sombra y de agua. Unas pocas, los anturios rojos y las garzas blancas, tenían flores. Las demás eran verdes. Helechos lisos y rizados, matas con hojas rayadas, manchadas, coloridas, palmeras, arbustos, árboles enormes que se daban bien en materas y delicadas hierbas que cabían en mi mano de niña.

A veces, al caminar por el apartamento, me daba la impresión de que las plantas se estiraban para tocarme con sus hojas como dedos, y que a las más grandes, en un bosque detrás del sofá de tres puestos, les gustaba envolver a las personas que allí se sentaban o asustarlas con un roce.

En la calle había dos guayacanes que cubrían la vista del balcón y la sala. En las temporadas de lluvia perdían las hojas y se cargaban de flores rosadas. Los pájaros saltaban de los guayacanes al balcón. Los picaflores y los sirirís, los más atrevidos, se asomaban a curiosear al comedor. Las mariposas iban sin miedo del comedor a la sala.

A veces, por la noche, se metía un murciélago que volaba bajo y como si no supiera para dónde. Mi mamá y yo gritábamos. Mi papá agarraba una escoba y se quedaba en la mitad de la selva, quieto, hasta que el murciélago salía por donde había entrado.

Por las tardes un viento fresco bajaba de las montañas y atravesaba Cali. Despertaba a los guayacanes, entraba por las ventanas abiertas y sacudía también las plantas de adentro. El alboroto que se armaba era igual al de la gente en un concierto. Al atardecer mi mamá las regaba. El agua llenaba las materas, se filtraba por la tierra, salía por los huecos y caía en los platos de barro con el sonido de un riachuelo.

Me encantaba correr por la selva, que las plantas me acariciaran, quedarme en el medio, cerrar los ojos y escucharlas. El hilo del agua, los susurros del aire, las ramas nerviosas y agitadas. Me encantaba subir corriendo la escalera y mirarla desde el segundo piso, lo mismo que desde el borde de un precipicio, las gradas como si fueran el barranco fracturado. Nuestra selva, rica y salvaje, allá abajo.

Mi mamá siempre estaba en la casa. Ella no quería ser como mi abuela. Me lo dijo toda la vida.

Mi abuela dormía hasta la media mañana y mi mamá se iba al colegio sin verla. Por las tardes jugaba lulo con las amigas y cuando mi mamá volvía del colegio, de cinco días no estaba cuatro. El día que estaba era porque le correspondía atender el juego en la casa. Ocho señoras en la mesa del comedor fumando, riendo, tirando las cartas y comiendo pandebonos. Mi abuela ni miraba a mi mamá.

Una vez, en el club, ella oyó cuando una señora le preguntó a mi abuela por qué no había tenido más hijos.

—Ay, mija —dijo mi abuela—, si hubiera podido evitarlo, tampoco habría tenido a esta.

Las dos señoras soltaron la carcajada. Mi mamá acababa de salir de la piscina y chorreaba agua. Sintió, me dijo, que le abrían el pecho para meterle una mano y arrancarle el corazón.

Mi abuelo llegaba del trabajo al final de la tarde. Abrazaba a mi mamá, le hacía cosquillas, le preguntaba por su día. Por lo demás, ella creció al cuidado de las empleadas que se sucedían en el tiempo, pues a mi abuela no le gustaba ninguna.

En nuestra casa las empleadas tampoco duraban.

Yesenia venía de la selva amazónica. Tenía diecinueve años, el pelo liso hasta la cintura y los rasgos bruscos de las estatuas de piedra de San Agustín. Nos entendimos desde el primer día.

Mi colegio quedaba a unas pocas cuadras de nuestro edificio. Yesenia me llevaba caminando por las mañanas y por las tardes me esperaba a la salida. Por el camino me hablaba de su tierra. Las frutas, los animales, los ríos más anchos que cualquier avenida.

—Ese —decía señalando al río Cali— no es un río, sino una quebrada.

Una tarde llegamos directo a su cuarto. Un cuartico con baño y un ventanuco junto a la cocina. Nos sentamos en la cama, una frente a la otra. Habíamos descubierto que no conocía las canciones ni los juegos de manos. Le estaba enseñando mi favorito, el de las muñecas de París. En cada paso se equivocaba y nos reventábamos de la risa. Mi mamá apareció en la puerta.

—Claudia, hacé el favor de subir.

Estaba serísima.

—¿Qué pasó?

—Que subás, dije.

—Estamos jugando.

—No me hagás repetir.

Miré a Yesenia. Ella, con los ojos, me dijo que obedeciera. Me paré y salí. Mi mamá agarró mi maleta del suelo. Subimos, entramos a mi cuarto y cerró la puerta.

—Nunca más te quiero ver en confianzas con ella.

—¿Con Yesenia?

—Con ninguna empleada.

—¿Por qué?

—Porque es la empleada, niña.

—¿Y eso qué?

—Que uno se encariña con ellas y luego ellas se van.

—Yesenia no tiene a nadie en Cali. Se puede quedar con nosotros para siempre.

—Ay, Claudia, no seás tan ingenua.

A los pocos días Yesenia se fue sin despedirse, mientras yo estaba en el colegio.

Mi mamá me dijo que la habían llamado de Leticia y tuvo que volver con su familia. Yo sospechaba que esa no era la verdad, pero mamá se ranchó en su versión.

A continuación llegó Lucila, una señora mayor del Cauca que no se metía conmigo para nada y fue la empleada que más tiempo estuvo con nosotros.

Mi mamá hacía sus trabajos de ama de casa por las mañanas, cuando yo estaba en el colegio. Las compras, las diligencias, los pagos. Al mediodía recogía a mi papá en el supermercado y almorzaban juntos en la casa. Por la tarde él se llevaba el carro al trabajo y ella se quedaba en la casa a esperarme.

Al regresar del colegio la encontraba en la cama con una revista. Le gustaban las ¡Hola!, las Vanidades y las Cosmopolitan. En ellas leía sobre la vida de las mujeres famosas. Los artículos traían grandes fotos a color con las casas, los yates y las fiestas. Yo almorzaba y ella pasaba las páginas. Yo hacía las tareas y ella pasaba las páginas. A las cuatro empezaba la programación en el único canal de TV y, mientras yo veía Plaza Sésamo, ella pasaba las páginas.

Una vez mi mamá me contó que poco antes de terminar el bachillerato esperó a que mi abuelo llegara del trabajo para decirle que quería estudiar en la universidad. Estaban en el cuarto de mis abuelos. Él se quitó la guayabera, la dejó caer al piso y quedó en camisilla. Grande, peludo, con la barriga redonda y templada. Un oso. Entonces la miró con unos ojos raros que ella no le conocía.

—Derecho —todavía se atrevió a decir mi mamá.

A mi abuelo se le brotaron las venas de la garganta y con su voz más gruesa le dijo que lo que hacían las señoritas decentes era casarse y que cuál universidad ni Derecho ni qué ocho cuartos. La voz terrible retumbando como por un megáfono, casi la oí, mientras mi mamá, chiquitica, retrocedía.

Menos de un mes después a él le dio un infarto y se murió.

En el estudio teníamos una pared con retratos familiares.

El de mis abuelos maternos era una foto en blanco y negro, con marco de plata. Fue tomada en el club, en la última fiesta de fin de año que pasaron juntos. Alrededor caían serpentinas y la gente llevaba sombreros de papel y cornetas. Mis abuelos estaban separándose del abrazo. Se reían. Él, gigantesco, de esmoquin, con gafas bifocales y un trago en la mano. Los pelos no se le alcanzaban a ver, pero yo sabía, por otras fotos y por mi mamá, que le brotaban por todos lados. Las mangas de la camisa, la espalda, la nariz y hasta las orejas. Mi abuela tenía un vestido elegante de espalda descubierta, una pitillera entre los dedos y el pelo corto abombado. Era larga y flaca, una lombriz erguida. Al lado de él se veía diminuta.

La Bella y la Bestia, siempre pensé, aunque mi mamá defendía a su papá diciendo que él no era ninguna bestia, sino un oso de peluche que solo se puso bravo aquella vez.

http://buensalvaje.com/tienda/literatura/los-abismos-envios-desde-el-25-de-marzo/

Ocho libros con el deseo de cambiarlo todo

Una breve pero poderosa selección de títulos feministas que podrás encontrar en nuestra librería. ¡Continúen hacia adelante mujeres!

La domesticación de las mujeres, de Mariemma Mannarelli

Para entender el “sentido común” que sustenta la opresión de la mujer en la sociedad es necesario recurrir a la historia. Eso es precisamente lo que hace Mariaemma Mannarelli en los artículos recopilados en este libro. Desde las ideologías religiosas hasta los valores políticos basados en el patriarcado, Mannarelli señala el origen de la protesta feminista, no solo en el Perú, sino en el mundo.

Mujeres y poder, de Mary Beard

En las dos conferencias que contiene el libro, Beard hace un repaso a la cultura occidental sobre dos cruciales asuntos: el ejercicio sistemático de silenciar a la mujer y el asedio una vez ya en el poder. Desde Penélope en La Odisea, hasta las amazonas. Ambas conferencias se sustentan en una gran pregunta, tan válida como actual: si no se percibe que las mujeres están dentro de las estructuras del poder, ¿no es necesario redefinir el poder?

Breve historia de la misoginia, de Anna Caballé

“Silenciar al otro, ignorarlo, mantenerlo en la invisibilidad, es tal vez la forma más perversa de dominio”, comenta Anna Caballé en las primeras páginas. Precisamente, la antología que presenta busca reflejar que ese silencio no fue un acto del siglo XX —como sinónimo de arcaico— sino, muy por el contrario, un comportamiento sistemático que ha permeado en la sociedad. Este libro no es meramente un volumen de opiniones misóginas, sino una antología que busca impulsar a que las mujeres de hoy sepan lo que se dijo y aún se dice de ellas, para procurar que en el futuro no sea necesario realizar otra antología más.

La potencia feminista, de Verónica Gago

La potencia feminista es una teoría alternativa del poder. Alternativa, en tanto se fija más en lo que debe ser, en lo que puede ser. Bajo esa premisa y leyendo todo a través de las huelgas feministas, Verónica Gago propone en este libro, a través de ocho capítulos, un feminismo transversal —la única alternativa frente al neoliberalismo y el conservadurismo cada día más presentes en Latinoamérica.

Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés

¿Qué es la Mujer Salvaje? Para la autora de este libro, dentro de toda mujer se encuentra esta esencia que, a través de la sociedad, se ha buscado “civilizar”, controlar, reprimir. Pinkola, a través de la relectura de mitos, cuentos de hadas e historias propias, invita a las demás mujeres a redescubrir esa faceta suya, natura y espontánea.

Empujando al patriarcado, de Cynthia Enloe

Durante más de un siglo las prácticas patriarcales han cedido terreno frente a las demandas feministas. Poco a poco se celebran nuevos hitos al respecto; desde la paridad hasta la ley que condena el acoso sexual. Pero en este libro, Cynthia Eloe se atreve a preguntar algo más en voz alta: ¿realmente se está derrotando al patriarcado, o solo lo estamos empujando a modernizarse? Detener en su avance los esfuerzos para sostener al patriarcado requiere una resistencia organizada, interracial, intergeneracional, transnacional. Eso es lo que busca este libro.

Enfurecidas, de Soraya Chemaly

A través de tintes autobiográficos y en una postura combativa, la autora repasa los significados que conllevan el ser mujer, y propone una reinvindicación de la ira; no como sentimiento exacerbado, al contrario, como instrumento de cambio. Aun sin proponérselo, este libro es un manifiesto para las mujeres del siglo XXI.

Género y mujeres en la historia del Perú. Del hogar al espacio público, editado por Claudia Rosas Lauro

¿Cómo ha ido evolucionando el concepto de la mujer en Perú? Los 27 artículos que integran este volumen responden a esta pregunta, presentándonos un recorrido histórico de las mujeres y las relaciones de género, que va desde el Perú antiguo y la Conquista hasta el Virreinato y la República, desde una perspectiva multidisciplinaria. Historia, género, antropología literatura y más disciplinas desfilan por sus páginas.