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Los libros del agrimensor

Por Mario Bellatin


Escribir agota…
F. Kafka

El agrimensor decidió publicar sus libros y dejarlos acomodados, ejemplar por ejemplar, en unas repisas de madera ligera que mandó construir especialmente.
El agrimensor se consideraba un artista, un escritor para ser más exactos, pero si bien es cierto contaba con esa vocación, le parecía tremendamente agotador el hecho de escribir.
Se trataba de una persona algo impaciente, y se negaba a pasar horas, días, meses, años enteros dedicados a los libros que deseaba conformaran su obra.
El agrimensor en realidad no era un agrimensor en todo el sentido de la palabra.
Más bien en ninguno.
Se trataba, como él mismo acostumbraba describirse, de un artista, un escritor que había decidido denominarse agrimensor por los textos de Franz Kafka que su padre le acostumbraba leer desde que era un niño.
Resulta curioso que el padre, también agrimensor, eligiese a Kafka como lectura para antes de dormir.
El propio padre era una persona especial.
Tampoco era agrimensor, como acostumbraba nombrarse, sino alguien que se dedicaba a negocios que nunca supo especificar.
El agrimensor hijo vivió desde muy joven en compañía del agrimensor padre, y siguió habitando aquella casa incluso cuando el agrimensor padre murió.
Ambos eran parecidos.
Por ese motivo no le fue difícil al agrimensor hijo presentarse cada mes a las oficinas de jubilación de la provincia con el fin de hacerse pasar por el agrimensor padre y cobrar la pensión que por anciano le correspondía al difunto.
Pese a no haber tenido una profesión clara para los demás, las leyes sociales de la región protegieron al padre luego de que cumpliera los 75 años de edad.
Murió 10 años después, dejando al agrimensor hijo en la orfandad.
¿Si no era agrimensor y se trataba de un artista que consideraba la acción de escribir como algo insoportable qué hizo aquel personaje a lo largo de su vida?
Lo ignoramos.
Los vecinos recordamos que una vez que acabó los estudios escolares se recluyó en la casa paterna, de donde lo vimos salir únicamente para los funerales del progenitor y para los asuntos de la pensión.
La madre del agrimensor hijo había abandonado a los dos agrimensores pocos meses después del parto.
La mayoría afirma que la huida se debió a un tempestuoso ímpetu amoroso que sintió por un forastero, quien tocó un día la puerta de la casa familiar porque creyó que era cierta la pequeña placa colocada en la fachada donde se afirmaba que se daban servicios de agrimensura.
Dicen que aquel forastero tenía un problema de litigio de tierras en el lugar de donde era oriundo: un poblado lo suficientemente primitivo como para que fuera lógica la ausencia de agrimensores.
Aunque mirando las cosas de manera honesta, nosotros tampoco contamos con ninguno.
Luego del sepelio del agrimensor padre, el agrimensor hijo comenzó a visitar ya no solo la oficina de las pensiones sino la única imprenta con la que contaba las región.
Visitó en ese tiempo también a un carpintero especializado en la fabricación de libreros.
El agrimensor hijo anunció en la imprenta que se dedicaba a la literatura y deseaba por ese motivo publicar su obra completa, constituida por ciento cuatro títulos.
Según el rumor que surgió de la imprenta, el agrimensor hijo se había tratado de un autor prolífico.
Un escritor que podría fácilmente llenar bibliotecas con su trabajo.
El agrimensor hijo les confesó a los imprenteros que había escrito siempre. Que llevaba a cabo su escritura en unos papeles de textura delicada.
Informó además que utilizó siempre la misma pluma fuente: una Pelikan verde esmeralda.
El agrimensor hijo parecía encontrarse entusiasmado con la idea de que en la casa paterna fueran a existir miles de ejemplares físicos de su propia obra, ciento cuatro mil para ser exactos.
¿De qué tratarían esos libros?
Aquella fue la pregunta que comenzó a recorrer el poblado.
Extrañamente, el agrimensor hijo les había contado también a los imprenteros que le daba una pereza grande escribir.
¿Qué obra podía haber hecho alguien que prácticamente no había salido nunca a la calle y que además odiaba el oficio de escritor?
Era un verdadero misterio.
Creo importante señalar que en el poblado nunca había existido antes nadie que se dedicara a un oficio semejante.
La imprenta se había limitado siempre a trabajar con volantes, avisos, invitaciones, pero nunca habían tenido contacto con algún producto literario de ningún tipo.
Poco a poco la expectativa fue creciendo.
Sobre todo cuando el agrimensor hijo empezó con los tratos ya no sólo con los empleados de la imprenta sino con el carpintero, quien no entendía cómo iban a caber ciento cuatro mil libros en los estantes que el agrimensor hijo había comenzado a pedir.
Fue tal la curiosidad que un grupo de caballeros notables se atrevió a acudir a la casa del agrimensor hijo para hablar acerca del tema.
Los notables mandaron imprimir una misiva donde le solicitaban al agrimensor hijo recibirlos en su casa para tener cierta noción de su trabajo.
El agrimensor hijo mandó imprimir a su vez la respuesta a la solicitud donde aceptaba encantado la presencia de aquellos caballeros. Añadió que además les iba a leer los libros completos.
Los notables pensaron que hablaría posiblemente de cada uno de ellos como gesto de amabilidad, pero la noche que llegaron a la visita advirtieron que el agrimensor hijo tenía sobre la mesa del comedor los borradores completos ya listos para ser mandados a imprimir.
Algunos cuentan que una hora después los notables abandonaron visiblemente molestos aquella casa.
Nunca más volvió a hablarse del asunto en el poblado.
Solo algunos recuerdan que, en efecto, el agrimensor hijo imprimió su obra completa y la mantuvo íntegra el resto de sus días en los libreros que había mandado construir.
Nótese, el empeño del agrimensor fue olvidado casi de inmediato.
Sin embargo, ya que nos adentramos en el universo de un agrimensor que no solo no es agrimensor sino que además escribe, con infinita pereza por si fuera poco, me parece necesario repetir de manera fidedigna lo que el agrimensor hijo les relató a los hombres notables la noche de la visita.
1- Monjas sentadas en los pasillos de un asilo esperando que concluya la extremaunción de un grupo de ancianos.
2- Aquella mañana se levantó temprano. No miró el reloj despertador. Al cabo de media hora estaba ya listo para salir. Escogió un pantalón negro y una camisa a cuadros azul. Demoró un cuarto de hora en la cocina. Cortó un tomate, sacó un pedazo de queso y lo comió todo junto en un plato donde vertió aceite y sal. Miró la luz que entraba por la ventana. Decidió dar una vuelta alrededor de la fuente de un parque cercano.
3- ¿Le gusta este jardín que es suyo? No deje que sus hijos lo destruyan.
4- Cada vez que corta un pedazo de carne lo hace pensando en las horas que le faltan para volver a su casa. Se le aparece en esos momentos la imagen de su mujer amamantando a su hijo.
5- El niño deseaba una bicicleta para su cumpleaños. Lo expresó en voz alta. Cuando aquel día llegó sus padres le obsequiaron una de manubrios altos.
6- Para tomar el examen de matemáticas la maestra debió preparar las preguntas el día anterior. Lo hizo antes de acostarse. En un pequeño escritorio ubicado en su habitación fue revisando el libro guía mientras apuntaba los temas sobre los que versaría la prueba. Al día siguiente la maestra ordenó que cada quien sacara una hoja de papel y pusiera su nombre en la parte superior derecha. Una hora después recogió las pruebas.
7- Sentencia: el dolor es solo un instante y su persistencia su representación.
8- Para escribir la carta que le solicitan dice que necesita una pluma fuente de una marca determinada. Afirma que con una pluma semejante describió más de una vez pasajes agradables de su vida. Lamentablemente ya no se encuentra en el mercado una pluma con esas características. Dice, extrañamente, que lo más parecido a lo que busca lo puede hallar en un lápiz, aunque sabe que es de muy mala educación utilizar ese instrumento para la naturaleza de la carta solicitada.
9- Cada vez que van al teatro, dos amigos de la infancia suelen quejarse después de la función. No importa la obra que vean, siempre le encuentran un defecto, que por mínimo que parezca hace que todo el trabajo escénico se tome por perdido. Acostumbran entrar siempre muy contentos a los recintos y salir con una actitud de odio mutuo.
10- El personaje escuchó a su madre que le pedía levantarse de la cama. Todavía estaba oscuro. El personaje se había hecho la promesa secreta de nunca ponerse de pie mientras no hubiese aparecido la luz del día. En cierta oportunidad, la insistencia de la madre porque el personaje se levantara de noche fue más fuerte que cualquier convicción.
11- Lo que pareció ser un ataque de convulsiones le sobrevino mientras caminaba por la avenida central. Cuando advirtió que le era imposible hacer coincidir el sujeto con el predicado supo que la crisis estaba por comenzar. En una vitrina se exhibían motos de diferentes colores, brillantes. Todo pasó sin mayor contratiempo al quedarse mirando fijamente una de color rojo.
12- Noches de otoño. Efectos del asma o resabios de las medicinas para atenuarla.
13- Los animales caen en estados extraños durante el sueño. Algunos quedan estáticos y con los ojos abiertos.
14- Los perros que acostumbran dormir en la habitación del personaje son cinco. El personaje debe obedecer una rutina estricta para mantenerlos en orden. De lo contrario parecería un afectado por el Síndrome de Noé.
15- El personaje le imprimía demasiada fuerza a las palabras que utilizaba para comunicarse. Eso fue lo que pareció irlo desgastando hasta llevarlo finalmente a la muerte.
16- Un hombre enfermo pasó durante algunos años por una serie de médicos y de pruebas químicas. Casi ninguna dio resultado. Ni a favor ni en contra.
17- La furia de una madre ante las malas calificaciones del hijo hizo que en una ocasión ingresara de manera solapada al centro de estudios para taponar con papel periódico los excusados con los que contaba la institución.
18- Un individuo de pueblo es avergonzado en público cuando pregunta a un miembro de la aristocracia si los caballos están hechos para ser montados por el hombre.
19- Un padre y un hijo, de apariencia muy parecida, deciden autonombrarse agrimensores como señal de prestigio social.
20- Un industrial de bajo rango lleva una vida sexual nula debido a una grave desilusión amorosa sufrida décadas atrás.
21- Un grupo de campesinos lleva adelante una serie de costumbres que no parecen renovarse con el tiempo.
22- Incidente protagonizado por un empleado de aduanas al comprobarse que los contenedores exportados no se encontraban absolutamente vacíos como marca la ley.
23- Para Ludmila la idea del placer parece consistir en que llegue la hora de irse a acostar. Nada le causa tanta ilusión como apagar las luces de la casa, dejar solamente prendida la lámpara de la mesa de noche y entrar en la cama después de haberse cambiado y lavado los dientes. Antes de quedar dormida enciende el televisor con un control que mantiene escondido entre las sábanas. No acostumbra mirar la pantalla. Le basta con oír el sonido constante.
24- Un grupo de habitantes de cierto poblado se declaran artistas para ser considerados de alguna manera.
25- Nunca se logró conocer la verdadera edad de determinado personaje. Como se trataba de alguien aparecido de la nada era imposible de ser interpretado por el otro de manera normal.
26- ¿Por qué caminaba para sosegarse con paso seguro hasta los bazares situados en la esquina de su casa? El libro en sí es una sola pregunta.
27- Los escombros dejados por un terremoto.
28- Trajes de arlequín y binoculares que utiliza cierto personaje durante las funciones callejeras que ofrece desde que era menor de edad.
29- La historia de un respirador artificial que de vez en cuando necesita un empleado público que renta una habitación en el segundo piso de la taberna.
30- Par de chillidos que lanzó el hombre de la piel de látex.
31- Algo en el caminar de un hombre con quien se cruzó en la calle, le recordó a cierto plomero el primer perro que tuvo en la infancia.
32- Un hombre busca que le consigan una docena de gatos disecados para tener compañía durante las noches.
33- Un evento de carácter social donde los asistentes no son quienes se supone que son sino dobles contratados para que se hagan pasar por ellos.
34- Cierto crítico de teatro y dos profesoras de danza de la universidad disertan en público cerca de dos horas sobre una obra de teatro que nunca se llevó a cabo.
35- El problema de los templos que se mantienen sin bendecir es que con el paso del tiempo la gente olvida a qué fe pertenecían.
36- Es un dilema no resuelto medir un terreno que se muestra plano y otro que presenta pequeños montículos.
37- Las teorías rusas de teatro no están hechas para ser aplicadas a un perro montado sobre un altar. Ninguna idea teatral puede tener más fuerza que la de un animal iluminado.
38- Un personaje piensa en voz alta mientras cocina una olla de arroz.
39- Muchas veces es complicado establecer el origen de quienes pasean por la ciudad vendiendo pájaros cuyas jaulas llevan sobre la espalda.
40- La historia de Pinocho contada en alguna lengua eslava tiene necesariamente que contener una enseñanza ajena a la original.
41- Cualquier persona que lleve un nombre y apellido reconocibles puede de pronto ver su nombre trastocado en una letra en árabe que no signifique nada, sobre todo si se convierte en musulmán.
42- El empeño de un escritor por redactar un libro situado en un tiempo anterior al que las enfermedades existan.
43- A pesar de los síntomas de claustrofobia que mostraba, cierto pintor de prestigio busca siempre introducirse en lugares cerrados para realizar sus intercambios artísticos.
44- Tratado sobre el placer que produce tomar cualquier medio de transporte sin saber nunca si va a llegarse a algún destino.
45- Inventar una escuela de escritores liberaba a determinado creador de la culpa que le causaba el acto de escribir.
46- Lo único que suelen quedar durante un tiempo luego de ser demolidas las casas son los buzones de correo.
47- Estudio sobre la naturaleza propia de un estado que se produce cuando las personas no se encuentran ni dormidas ni despiertas.
48- La historia de un hombre que se acostaba desnudo para ver por las ranuras de la cortina de su habitación la llegada del día.
49- Recuento de una serie de experiencias que tuvo un escultor cuando fue a trabajar a una cabaña solitaria.
50- Historia de una máquina de escribir adquirida en un país gobernado por un régimen ajeno a alguno conocido.
51- Culpa causada por el abandono de un perro llamado Jesús.
52- Una de las costumbres preferidas del personaje era imaginar que siempre se encontraba situado en un lugar distante del cual se hallase presente.
53- Muchos gatos acostumbran subir al techo de las casas que habitan cuando sienten la inminencia del fin. Casi siempre son encontrados meses después en un estado cercano a la momificación.
54- Las líneas de expresión que aparecían en el rostro de un retrato que le hizo a su abuela.
55- Los avatares de un cuchillo que en determinada familia fue pasando de generación en generación.
56- Alguien trata de describir el fantasma que siempre lleva consigo.
57- Una señora con determinado grado de obesidad descubrió cierta mañana que su edad emocional había quedado estancada en los diez años de edad, fecha en que descubrió a su madre ahogada en un río cercano.
58- Alguien que habita un cuarto rentado en una pensión está empeñado en redactar un libro que no pueda ser entendido por nadie.
59- Una mujer que atravesó cierta calle concurrida lleva clavados en la superficie de su capa unos pequeños papeles con los nombres de una serie de personas.
60- Padecía de focos irritativos a ambos lados del cerebro. Como se encontraban en regiones superficiales, aquel órgano se alteraba ante el menor estímulo pero con muy poco tiempo de duración.
61- La particular sensación de inmortalidad que debió soportar hasta el día de su muerte.
62- Alguien pasea a sus perros metidos en un carrito de supermercado. A uno de ellos le falta la pata trasera.
63- Cuando Domitila despierta se ve a sí misma sentada en el borde de la cama.
64- Trabajo de transcripción: ejercicio que separa muchas veces la escritura de su función original: la de transmitir ideas.
65- Lo que aparecía en escena –el tema trata de tres ancianas que van a admirar un espectáculo de danza por primera vez en sus vidas– contenía una luminosidad de la que carecen las cosas de todos los días.
66- Un joven alto mostraba largos y tersos mechones de pelo.
67- Una de las guardianas de una cárcel de alta peligrosidad, luego de ver por televisión un programa de National Geographic entendió de pronto la razón de ser de muchos de los reclusos.
68- Era un hombre rico que prefería imaginar los viajes que efectuarlos.
69- Una mujer encorvada vivía en una casa tachonada con sus propios libros, es decir con los que había escrito durante su existencia.
70- Una familia desalojada de la casa que habitaba reacomodó, en un parque cercano, todas sus pertenencias de manera idéntica a como estaban ordenadas en la casa original.
71- Ingresar a un salón de clase era, para un profesor de alto prestigio, como pasar de pronto a un cuarto oscuro.
72- A cierta bella mujer le gustaba acordarse de la vez en que deseó vivir en una cabaña apartada.
73- El escritor que inventa con la palabra un Moridero acaba recluido en un lugar semejante.
74- Es imposible la presencia de un cuervo doméstico gritando palabras insensatas mientras un hombre trata de hacer un poema a la muerte.
75- La destrucción del interior de un cine por parte de un grupo de niños.
76- El orgullo que le causa a un sujeto haberse convertido en uno de los criadores de galgos más importantes de la ciudad.
77- Si un primate en cautiverio aprende a dibujar lo primero que produce son los barrotes de su jaula. Aquello lo contó un amigo que llegó de improviso a visitar al padre.
78- La muerte de un canario puede ser producida al prender de pronto la luz.
79- A un personaje alguien le pide audiencia para ser recibido. Cuando se la conceden nunca se sabe más de su persona.
80- En las casas suelen habitar los que habitan y los que no.
81- ¿De dónde fueron sacados los guantes de hule con los que se sacó al pez muerto?
82- Un profesional prefiere la palabra gabinete a la de consultorio.
83- Breve estudio de los lugares que son sin ser.
84- Antes de cerrar al público su establecimiento una mujer pone bajo llave las ganancias del día.
85- Cuando está a punto de anochecer, en su comarca nadie parece darle importancia a un hecho semejante.
86- Cierto habitante empezó a dedicar sus días al proceso de publicación de un libro.
87- Encuentro fortuito en la iglesia con la muchacha que solía servir su desayuno.
88- Alguien comienza a experimentar con la idea antes que con la cosa en sí misma.
89- Una fotógrafa se vuelve experta en imágenes que nunca vieron la luz.
90- Un hombre poco conocido por sus vecinos guarda ingentes cantidades de rollos fotográficos sin revelar en grandes bolsas de plástico negro.
91- Dos artistas sumergen una y otra vez imágenes de pinturas clásicas en charcos formados por agua de lluvia.
92- Diálogo entre dos enfermeros que trabajan para un hospital del Estado.
93- Lo tomó un ataque de epilepsia mientras regresaba en taxi de una cena.
94 Descripción detallada e infinita del Informe de una maestra al finalizar el año escolar.
95- Disquisiciones sobre al arte oriental que protagoniza una mujer cuando baja una escalera.
96- Solo Dios sabe.
97- De cómo a veces es más importante publicar instructivos que libros.
98- Escena en el comedor de la residencia para maestros invitados de la Universidad de Princeton: un maestro desayunando junto a su esposa y a un hijo especial que no deja de exigir le consigan a alguien con quien tener sexo de forma adecuada.
99- El Doctor James había comprobado que los animales durante el encierro tienden a volverse menos animales. No estaba seguro, eso sí, de qué rutas podían tomar sus nuevas conductas.
100- A mi hijo soy capaz de esconderlo en el momento en que me plazca, señala un vendedor de frutas.
101- Perros dejados a disecar que nunca fueron recogidos por sus amos.
102- En realidad, no había mucha diferencia entre su frente y su perfil.
103- La presencia en su vida de la abuela fotografiada es uno de los recuerdos agradables que guarda de sí mismo.
104- Este libro trata principalmente de cómo un autor es capaz de contar su propio libro.


Mario Bellatin (Ciudad de México, 1960). Escritor peruano-mexicano. Ha publicado una treintena de libros que destacan por su particularísimo estilo. Entre ellos destacan Efecto invernadero, Salón de belleza, Flores y El libro uruguayo de los muertos.