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Reseñas

Morir es un arte

Mariela Dreyfus (Lima, 1960) ■ Máquina Purísima (2014) ■ 58 páginas ■ 45 soles


Poesía. Estamos ante la reedición de uno de los poemarios peruanos más consistentes de la primera década del siglo XXI. Publicado por primera vez en el 2010, Morir es un arte –título tomado de un verso de Sylvia Plath– entabla una batalla con la muerte desde la cotidianidad. En este libro, el fin de la vida no es un hecho unitario que derrota al hombre de un solo golpe. La muerte en los poemas de Mariela Dreyfus nos moja a cuentagotas e infecta la memoria familiar, la vida matrimonial, el envejecimiento, la preparación de una comida, la visita a un dentista y hasta el nacimiento de un hijo: «Para verte crecer las uñas y los dientes/ antes de que la muerte te devore el zapato/ la infección recorriéndote la sangre/ apenas ya nacido y en peligro» (pág. 33). Al mismo tiempo, el libro expone una resistencia –a favor de la vida– que enarbola las banderas del deseo carnal y el erotismo.

Dividido en tres bloques, en la última parte Dreyfus despliega un conjunto de imágenes sobre la muerte desde una contemporaneidad que bloquea elucubraciones filosóficas que a menudo caen en la superficialidad y el vacío poético. La escritora –gracias a su capacidad de observación– nos acerca el deceso humano a través de episodios y referencias sociales que el lector domina y, precisamente por ello, lo interpelan sobremanera. Uno de esos textos, por ejemplo, es el relato doloroso de la diálisis (proceso médico mediante el cual se extraen las toxinas y el exceso de agua de la sangre). Una experiencia contemporánea que la mayoría conoce, ya sea de manera directa o por referencias: «abre el canal donde la sangre viaja/ y el riñón que salvaron –solo ése– / se purifica entonces, se hace rito/ oscila entre origen y extremaunción» (pag.47).

Morir es un arte nos presenta a una autora madura y segura de sus recursos estilísticos y poéticos. Una poeta que vuelve sobre algunos temas, como la muerte y la maternidad (este último tópico espléndidamente abordado en su libro Pez y publicado en el 2005), pero siempre con un cariz distinto. No podemos dejar de destacar, asimismo, la cuidada y artística edición de Máquina Purísima, dirigida por la poeta Cecilia Podestá. Por Manuel Angelo Prado


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