Kymper_(Fangacio)
Reseñas

Kymper

Miguel Gutiérrez (Piura, 1940) Alfaguara, 2014 ■ 610 páginas ■ 79 soles


Novela. Esta es la historia de un hombre de cincuenta años que deja su escondite para seguir huyendo. Lo persiguen los senderistas y un comando paramilitar, está amenazado de muerte por su exesposa y su hijo lo busca para extorsionarlo; casi no le quedan amigos y se han esfumado muchos de sus contactos profesionales. El impulso del protagonista es la búsqueda de justicia para sí mismo, la restitución de su buen nombre y encontrar una vida de paz después de tanto conflicto; y para conseguirlo estará dispuesto a confrontar situaciones de peligro. La intriga de este libro es una madeja bien enhebrada y surtida, cuyo hilo cogemos desde el principio.

Kymper es el breve título de una novela amplísima. Sus seiscientas páginas pueden leerse como un pugilato de carácter narrativo sobre la ideología marxista, que a mí me interesa poco, o como una profunda indagación sobre la culpa, el miedo, el poder y la dignidad, que me cautiva muchísimo. Asimismo, es una historia de amoríos sin amor y sobre las diversas formas del deterioro moral y familiar. No es que el protagonista sea un solitario caído en el abandono, sino que es un hombre que opta por dejar atrás a los demás; un ser humano que parece fallarles a todas las personas que quiere y ambiciona un respeto y afectos que ha ido perdiendo.

En 2001 se publicó El mundo sin Xóchitl, una hermosísima novela de Miguel Gutiérrez sobre dos hermanos que, en su adolescencia, dejan correr sus afectos hacia las fronteras del incesto. Bajo la lectura de este libro, fundé ciertas ideas sobre su autor que, ahora, confirmo con Kymper: pienso que a Gutiérrez parece no importarle tanto el preciosismo que algunos atribuimos a las palabras por sí solas, sino que las toma como instrumentos para su necesidad de construir una ficción. Puesto así, parece lógico: cómo apreciar al mármol por encima del caballo que va resultando de cincelar. Es de aquellos que atribuyen más valor al collar completo que a las cuentas que lo conforman.
Miguel Gutiérrez no es un esteta, sino un narrador; un narrador en el sentido más clásico y vigoroso del término: es una persona que indaga sobre algo y lo quiere contar. Y domina las técnicas para llevar a cabo su cometido.

La novela trascurre en varios planos temporales, al compás de la memoria de los personajes y sus conversaciones. Las complicaciones vivenciales del protagonista están filiadas con acontecimientos de la historia nacional, aunque afortunadamente estos no pasan de ser el marco, el contexto de referencia para el transitar de sus múltiples huidas. Lo importante es Kymper, ese antropólogo que seduce mujeres sin ser un seductor, Kymper y su cobardía, o su humanidad. Un protagonista que entra en conflicto con la imagen que se ha figurado de su padre y que, como padre, es un prospecto sin acabar. No es astuto, es frágil, pierde los estribos. Miguel Gutiérrez ha legado a nuestra literatura un antihéroe fascinante. Sus contrariedades son contradictoras y su consistencia es una herida. Como lector, uno presume que el protagonista nunca será cicatriz, sino llaga.

La novela cojea toda vez que aparece Maya, una joven de habla inverosímil y conducta algo errática. La presencia de este personaje es un chirrido en Kymper. Por otro lado, la novela expande sus significaciones y atractivo cuando discurre en torno a las etnias de nuestra Amazonía; en esos trechos no hay paternalismo ni exotismo, sino ambición. Son pasajes admirables. Miguel Gutiérrez consigue lo que Roland Barthes reclama de toda narración: la construcción de un espectáculo.

Kymper ofrece una estructura de gran novela y, a su vez, aspira a mantenerse en una misma dirección como un cuento. A lo mejor es más lo segundo que lo primero, pues su máxima línea argumental es el relato atormentado de un fugitivo que, sobre todo, escapa de sí mismo. Y con él avanzamos, entre amenazas, atentados y fugas.

Este libro muestra, con las armas de la ficción, que lo más terrible de las guerras es su escalada hacia la irracionalidad, donde expiran la redención y la reconciliación. Leer Kymper es acompañar a un hombre que ha terminado por creer que expiradas, renacerán. A lo mejor, esto también pasa con el Perú que nos lega Miguel Gutiérrez. Por Juan Manuel Chávez


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