Jardin-(Fangacio)
Reseñas

Jardín

Pablo Simonetti (Santiago de Chile, 1961) ■ Alfaguara (2015) ■ 120 páginas ■ 70 soles


Novela. Cuenta Pablo Simonetti que siempre escribe sus novelas en el jardín de su casa de campo, en unos cerros costeros, cuando abandona la ciudad —su ciudad: Santiago de Chile— y se retira allí varios meses cada año. Que allí, en la naturaleza, halla el sosiego y la concentración suficientes para dar forma a las palabras a un ritmo distinto, menos apresurado, que el de su actividad urbana. Y de ese jardín ha salido jardín, su nueva novela, que nos habla de la familia y la vejez, pero, sobre todo, de una madre —la suya, María Victoria Eliana Borgheresi Ramírez, fue paisajista y autora de tres libros de jardinería— y de la importancia de los paisajes, las casas, los entornos para construir nuestra identidad, y encontrarnos con un significado que perdure a lo largo del tiempo. Que en un jardín, lo mismo que arraigan las plantas, arraigan los seres humanos; y arrancarlos de él y trasplantarlos es labor que entraña serios riesgos. El escritor chileno, muy conocido también por su intenso activismo por los derechos LGBTI —en Chile, el Gobierno de Bachelet acaba de aprobar una ley de unión civil entre personas del mismo sexo que respeta la dignidad familiar de las parejas—, ha compuesto un libro breve y emotivo en torno a una madre y su jardín, paisaje que le es arrebatado en el último pasaje de su vida por peleas de poder entre hermanos y por un practicismo mal entendido, antinatural, que lo hace cruel.

Una novela limpia, que viene arropada con unas bellas ilustraciones de flores tristes dibujadas por su novio, el pintor José Pedro Godoy, en la que vuelven a asomar los temas habituales de la trayectoria de Simonetti: el peso de la familia —«soy de la creencia de que uno jamás escapa a las fronteras de la familia», leemos en Jardín—, las tensiones dentro de casa que supone querer llevar abiertamente una vida gay, la necesidad —en fin— de vivir menos hipócritamente que las familias acomodadas latinoamericanas.

Una obra llena de camelias, azaleas y rododendros que nos remite a grandes libros sobre casas, familias, madres y la descomposición que provoca el tiempo —no solo en las frutas—, como El jardín de los cerezos, de Chéjov, y Una madre —muy reciente— de Alejandro Palomas. Por Rafa Ruiz


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