Esclavas_del_poder_(Fangacio)
Reseñas

Esclavas del poder

Lydia Cacho (Ciudad de México, 1963) ■ Debolsillo (2011) ■ 320 páginas ■ 39 soles


Ensayo. En un país como México, donde hacer periodismo de investigación es todo un riesgo, todavía quedan reporteros que dignifican la profesión. Lydia Cacho pertenece a la clase de periodistas que escarban en los entramados de la corrupción política, sin concesiones. En 2005 publicó Los demonios del Edén, un exhaustivo trabajo sobre la pornografía infantil y la protección que recibe esta actividad ilícita por parte de autoridades. El resultado de su «intromisión» derivó en la detención de uno de los empresarios hoteleros más importantes de México, líder de una red de explotación sexual de menores. Además, a modo de escarmiento, fue secuestrada y torturada por desconocidos.

Cinco años después, Cacho publicó Esclavas del poder. Aquí plantea un tema complejo y con muchos matices: la explotación sexual originada por la compra y venta de mujeres y niñas en diferentes partes del mundo. Cacho inicia su texto cuestionando algunas justificaciones legales del comercio sexual y establece los nexos entre la prostitución y la explotación carnal. A través de viajes a Turquía, Israel, Palestina, Birmania, México, Camboya, Japón y otros países, la periodista traza un mapa de la esclavitud moderna y dialoga con tratantes, clientes, proxenetas, políticos, militares, mujeres y niñas sometidas sexualmente, prostitutas libres y oenegés de derechos humanos.

Algunas de las conclusiones a las que llega Cacho están marcadas por el rol que la alteridad desempeña: cuanto más conservador y religioso es un país o un grupo social, más clara es su laxitud para explotar sexualmente a niñas y mujeres de otras razas, creencias o países. Además, que la misoginia y el sexismo hacen más difícil el trabajo de investigación cuando se aborda este tema. Sin embargo, a nivel de fuentes, el manejo que hace Cacho es transparente, equilibrado y múltiple.

La obra permite afirmar que la globalización, sumada a sus desigualdades culturales, económicas, operativas y legales –así como la conveniente y discordante capacidad entre países– hacen que sea imposible un seguimiento de los casos de explotación y trata de niñas o mujeres. La ausencia de la voluntad política es un factor clave para entender por qué el tema de la esclavitud humana permanece como una anécdota aislada o un puñado de historias desarticuladas, donde las propias autoridades forma parte de la red, sirviéndose de las actividades sexuales a modo de pago. Por Raúl Ortiz Mory


Recomendados:
El impostor (Javier Cercas)
Alabardas (José Saramago)

¿Escribes reseñas y quieres compartirlas en nuestra web? Escríbenos a libros@buensalvaje.com contándonos en dos líneas quién eres, y sobre qué libros quisieras escribir 350 palabras. Sé específico y, si tienes un blog, indícanoslo.