El_primer_asombro_(Fangacio)
Reseñas

El primer asombro

Denisse Vega Farfán (Trujillo, 1986) ■ Paracaídas-Animal de invierno (2014) ■ 90 páginas ■ 29 soles


Poesía. Ganadora del Premio Poesía Joven del Perú con Una morada tras los reinos (2008), Denisse Vega Farfán ha ido forjando, con cada una de sus entregas, el sendero hacia una poesía auténtica. No es la excepción El primer asombro, libro que marca el esperado regreso de una las voces más potentes la nueva poesía peruana.

El primer asombro es un punto de inflexión en la retórica y tesitura de los textos de Vega Farfán, quien ahora apuesta por un poema cercano a la meditación, que encuentra en las referencias intertextuales (hay poemas propuestos como homenajes, réplicas o diálogos con la tradición), en la concentración de sus imágenes, en su ritmo lento y espaciado, y en el remate del poema, sus principales herramientas. El poema ha dejado de ser un torbellino de imágenes incandescentes para convertirse en un oasis fulgurante. El fuego sacrificado se ha convertido en luz o en feroz combustión, acaso.

No solo ha mutado la retórica, el poema se ha convertido en el espacio propicio para develar la inexorable madeja del acto poético.

Como si fuera una epifanía, la escritura se mira a sí misma, asombrada, escribirse: «Negados astros resbalan de nuestro índice/ –poder incierto de las gloriosas aguas,/ satélite ebrio de días siempre inaugurales–/ y es nuevamente pura la confusión de los ojos». La poeta testifica o su cuerpo es únicamente el lugar de la milagrosa conjunción de la palabra y el ser. La poesía de Vega Farfán adquiere, por momentos, una densidad metafísica, una hondura en su pesquisa sobre la escritura poética y el acto de escribir: la suya es una poesía que reflexiona e invita a la reflexión.

Poesía que piensa, mas no especula. Su reflexión parte de una mirada lúcida sobre el movimiento del mundo. Reflexiona no para alejarse de él, sino para volver e integrarse honestamente en su desenvolvimiento: «Nada ha existido jamás sino hasta este instante,/ en el que preguntamos por nosotros y nos responden,/ desde su ya clara inmensidad, todas las cosas». El trazo seguro de sus versos le permite vislumbrar escenarios y motivos diversos como la existencia, el cuerpo, el tiempo o la memoria, sin que pierda verdad su poesía.

El primer asombro es un poemario cuya lectura no solo es grata, sino provoca el estremecimiento natural de la buena poesía. Por Lisandro Gómez


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