Serendipia15

Cosas de pueblo

Texto de Camila Salazar, Fotografías de Jose Díaz Burgos


1

Algunos dicen que lo obligaron a morir. Que el alma de don Gerardo se escapó forzosa de sus manos hechas garrote, inmóvil sobre una cama añeja, cuando el sol hacía sudar la casa. La evidencia, dice doña Luz, es que dejó abiertos los ojos como dos uvas negras sobre una rama seca, y, según la superstición octogenaria, eso sucede cuando al muerto se lo llevan a la fuerza. Yo no creo eso. Lo cierto es que los párpados se le entiesaron en reversa y así enterraron a don Gerardo, con dos bolas ausentes en la cara, dos charcos de oro negro esperando llama para arder.

2

Andrea decía que era virgen. Karina, su mejor amiga, me lo había confirmado. Ya hacía varios meses que la acompañaba a la casa después del cole, caminábamos cinco cuadras y de vez en cuando le compraba una Coca en bolsa. Un día nos dimos un beso detrás del árbol de eucalipto, yo la abracé fuerte contra el tronco y se le clavó una astilla en el brazo derecho. Solo ese día la vi sangrar.

3

Ya van tres semanas que cada jueves se roban algo de la iglesia. Hoy se llevaron al Cristo que colgaba detrás del altar. Mi mamá está horrorizada, ha pasado alegando que ya no se puede confiar en nadie y que quieren recaudar plata en el barrio para comprar una nueva cruz de madera. El padre no está muy convencido. Dice que, como Dios cuida la iglesia, no es un robo, sino un acto divino: entre el cielo y el templo de Santa Rita no hay necesidad de intermediarios materiales. Es decir, si Jesús crucificado ya no está colgando como un muñeco deshidratado en la pared del fondo, Dios lo quiso así. La gente duda. Sobre un poste de luz fuera del templo, un «Cristo viene pronto» parece un recuerdo borroso que se aferra sin ganas al concreto. Pienso que Cristo nunca vino, pero se fue.

4

El ganado está enfermo. Le sale líquido por la nariz y está flaco y ardiendo. Son ocho vacas en estado terminal. Alicio está sentado sobre el banco alto con las dos manos rodeando el trago. No le sale nada por la boca, solo está ahí, con los labios hechos una línea torcida y desgastada. Jorobado, escurrido, color hoja reseca, con camisa de pana blanca que comienza después del esternón. Lleva quieto dos, tres o cuatro horas. El tiempo es una rocola inerte y ronca, una ranchera que habla sobre un puñal en el pecho y una yegua-potranca-mujer culpable del suceso. Alicio hoy vio a las vacas vencidas y vio el rancho de madera y vio a los hijos mal nutridos que a veces van a la escuela. Se dio cuenta de que tenía menos mecanismos de defensa que una tuna filosa. Rezó junto a las ocho vacas maltrechas. Ninguno sabe quién de los nueve será el primero en morir.

5

A Miguel lo frotaron con enjundia toda la noche. El pecho se le inflaba ahogado y torcía los ojos como mantos de espuma blanca sobre un mar dolido. Chirriaba por la boca y sudaba, y las gotas se amontonaban entre la grasa exhausta y un papel periódico arrugado que le cubría la piel. A Lucía le dolía verlo hecho un gusano jadeante, un perro herido y mudo sobre el colchón. Ya tenía la mano cansada de tanto frotar y la bata floreada estaba chorreada de lágrima y fluido y tristeza que se amontonaba silenciosa. Pensó que tal vez ella nunca había sentido dolor igual, ni cuando el río quiso tragársela y la devolvió hecha un pellejo amoratado. Pensó que quería mucho a Miguel; se lo imaginó dando una última mueca de asfixia con el cuerpo empapelado. Amaneció sentada con Miguel de brazos caídos sobre sus regazos y se creyó porcelana de iglesia… Cuando Lucía me abraza, siento el callo que tiene en la palma de la mano. Pienso que esa piel que se endurece es el aire que a mí no me entra y decide aferrarse a tacto ajeno. Pienso que esas manos son como mi vida: una piel inerte que se hace roca, un esfuerzo inútil para no caer


Camila Salazar (Alajuela, 1990) es periodista y poeta en ciernes. Publica sus textos en diasyanotaciones.blogspot.com

Jose Díaz (San José, 1966) es fotógrafo miembro del Colectivo Nómada. Su obra se ha expuesto en los museos y galerías más importantes de Costa Rica, así como en España, Estados Unidos, Chile y Bélgica, entre otros países.