Come_prima_(Fangacio)
Reseñas

Come prima

Alfred (Grenoble, 1976) ■ Salamandra (2014) ■ 320 páginas ■ 39 soles


Novela gráfica. «Aunque duela, aunque tengas que abandonar todo lo que eras hasta entonces, aunque sea tu perdición… por fin estás vivo», nos dice Alfred en uno de los diálogos de esta obra. A inicios de los 60, con los rezagos de la guerra todavía presentes en Europa, dos hermanos, Fabio y Giovanni, emprenden un viaje de regreso a Italia en automóvil. El pequeño coche servirá como catalizador para desentrañar un pasado familiar complejo y a dos personajes de motivaciones y personalidades radicalmente distintas.

Pero si hay una imagen que define esta novela, no es la de los recuerdos que asolan a Fabio ni la de los secretos que guarda Giovanni, sino una mucho más sencilla: la de los dos hermanos cantando a dúo una canción. No son las viñetas más impactantes de Alfred, y la canción es tan sencilla como vulgar, pero encerrada en una obra titulada Come prima (que en español viene a significar «como antes»), cobra un significado extraordinariamente profundo.Y es que fuera de la búsqueda, lo que queda son palabras, gestos, acciones. Situaciones tan banales como íntimas.

Y es que, justamente, vivimos en una época en la que la intimidad se ha redefinido. Una época en la que las familias suben sus fotos a las redes sociales para que todo el mundo pueda verlas en vez de pegarlas en un álbum familiar que se saca cada tantos meses del ropero de la abuela. Y aunque eso es parte inevitable del cambio, y aunque la nostalgia por tiempos pasados es casi un cliché, cada viñeta de Come prima nos recuerda la importancia de los pequeños momentos cotidianos que terminan por definir una vida, esos pequeños actos que trascienden el tiempo y que se inmortalizan no por su importancia, sino por la sensación que dejan.

Sin importar lo trágico que sea el pasado, sin importar la carga que pueda llevar una persona después de una vida entera de andar huyendo, a veces basta un pequeño gesto para que absolutamente todo tenga un nuevo sentido. Y detrás de todos los desvíos que toman dos hermanos para volver a su país, la carretera esconde ese pequeño secreto de la vida que no todos llegan a descifrar: que cuando perdemos algo, por muy valioso que sea, la vida no es igual, pero continúa. Por Daniel Zúñiga-Rivera


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