Kaddish_Ginsberg_(Fangacio)
Reseñas

Extraña musa en Manhattan

Kaddish y otros poemas ■ Allen Ginsberg (Newark, 1926 – Nueva York, 1997) Anagrama (2014) ■ 214 páginas ■ 83 soles


Poesía. No queda duda de que la Generación Beat, ese cenáculo anti-establecimiento compuesto por indeseables como Jack Kerouac, Gregory Corso, Neal Cassady, William S. Burroughs, Allen Ginsberg, entre otros parias, cambió, al son de viejos blues y jazz de Nueva Orleans, la decadente escena literaria de la Norteamérica de finales de los 40.

Transgresores, rebeldes, homosexuales y, sobre todo, poseídos por el LSD, estos escritores –que «tuvieron una forma distinta de componer y escribir una literatura convulsiva para huir hacia ninguna parte» (Kerouac dixit)–, contaron con algunas mujeres como compañeras de ruta, las mismas que fungieron de musas y cohabitaron con ellos en esa atmósfera destructiva de postguerra.

Estuvieron, por ejemplo, Carolyn Cassady, una rubia canónica que fue esposa de Neal y amante de Jack, inmortalizada en On The Road (la biblia de los beatniks); Joan Vollmer, la amada trágica de Burroughs, que murió a manos de este de un seco escopetazo en la frente cuando jugaban a Guillermo Tell; Edie Parker, primera esposa de Kerouac, la Judie Smith en su novela The Town and The City, una burguesita de Detroit a quien conoció en la universidad. También Joyce Johnson, Diane di Prima y Hope Savage, apenas personajes secundarios en medio de la orgía beat donde abundaban drogas, licor y sexo.

Sin embargo, ninguna de estas respetables damas tuvo la trascendencia de Naomi Livergant, la madre de Ginsberg, quien tras su muerte inspiró Kaddish, una de las mejores piezas de la literatura estadounidense. Visto lo visto, resulta curioso que esta obra cumbre, incluso mayor que el mítico Howl (Aullido), según es consenso entre la crítica, no tenga traducciones al español. Abundan versiones sueltas, muchas de ellas antojadizas, de fragmentos del hermoso poema que da título al libro, las cuales pueden encontrarse en rastreos por internet, visitas inopinadas a librerías, incursiones ante libreros de viejo o como referencias literarias.

Este cronista, por ejemplo, ubicó una versión castellana en The New York Public Library de Collected Poems 1947-1980, de Harper & Row, la cual nunca llegó a Lima. Por eso resulta halagüeño que Anagrama, cinco décadas mediante, presente una «edición definitiva» bilingüe por el 50º aniversario de la publicación del libro, allá por 1961. La tarea estuvo a cargo del escritor chileno Rodrigo Olavarría, quien el 2006 ya tradujo Aullido.

Kaddish es el rezo ritual que los judíos ofrendan a sus seres queridos que fallecen. El poemario, de aliento y metraje antiyámbico, reconstruye precisamente con tono elegiaco la historia atormentada de Naomi, una inmigrante rusa, militante comunista y clínicamente loca (siempre tratada con electroshock y medicada con Metrazol). Esta musa atípica murió en la primavera de 1956, justo el año en que Ginsberg publicó Aullido. El texto tiene una estructura aparentemente desordenada, de libre respiración, y rescata recuerdos fragmentarios e intransferibles con escenas claves sobre la vida de su madre esquizofrénica. Además, debe mucho a las exultantes estrofas de Adonais, la elegía de Shelley sobre Keats, que su padre, Louis Ginsberg, poeta y maestro de escuela, le enseñó de niño y cuyo estudio profundizó en la Universidad de Columbia, cuando releyó a los románticos ingleses.

Para Allen, cual Dante, Naomi es Beatriz y el centro y sur de Manhattan son Florencia. No en vano el libro está poblado de referencias a Greenwich Village, Times Square, la 7th Avenue, Orchand Street y sobre todo el Lower East Side, donde su madre, en la primera década del siglo XX, comió en el muelle, asustada y apenas llegada de Rusia, «los primeros tomates venenosos de América» Por Helio Ramos


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