Joyland_(Fangacio)
Reseñas

Joyland

Stephen King (Portland, 1947) ■ Debolsillo (2014) ■ 304 páginas ■ 51 soles


Novela.Calaveras aullantes, piratas, cadáveres decapitados y otros personajes aterradores pueblan la casa embrujada del parque de diversiones llamado Joyland. En esa atracción también habita un verdadero fantasma, el espectro de una joven asesinada allí años atrás por un hombre del que solo se conservan unas fotografías que no revelan su identidad. Al enterarse de esa historia, Devin Jones, un novato empleado de Joyland, inicia una investigación para descubrir al asesino. A partir de esa trama, la novela lleva al lector por una especie de montaña rusa en la que se suceden intriga, sobresaltos, amor, desamor, tristeza, humor y muchas otras emociones.

El narrador de la novela es el propio Devin Jones, quien desde su sexta década reconstruye el otoño de 1973, cuando tuvo veintiún años, trabajó en Joyland, fue abandonado por su primer amor, disfrutó su primera relación sexual y comprobó que la vida es contradictoria, injusta, azarosa. Nostalgia y reflexión se conjugan en esa mirada al pasado.

La novela plantea que el entretenimiento es una experiencia esencial en la vida y no solo una evasión pasajera. La diversión influye poderosamente en nuestra existencia porque tiene la capacidad de compensar las desdichas e injusticias del mundo, actúa como un antídoto contra el desánimo, un estímulo para seguir viviendo y un llamado a disfrutar el momento. Sin embargo, no se pasa por alto que, además de crear universos maravillosos, el entretenimiento también es un negocio: «nosotros vendemos diversión» es la consigna que el director de Joyland transmite a sus empleados. La descripción de lo que ocurre antes de que se enciendan las luces y empiece el show completa este retrato del mundo del espectáculo.

Como en buena parte de la obra de Stephen King, en Joyland predomina un mundo realista en el que irrumpen personajes y situaciones sobrenaturales e inquietantes. Una atmósfera cargada de misterio y tensión subraya el suspenso de la historia. Y el estilo condensa las mejores cualidades de la escritura de King: eficacia y vivacidad, dinamismo y desenfado.

La novela resulta cautivadora. Durante su paso por Joyland, Devin Jones aprendió que el trabajo en el mundo del espectáculo consiste en entretener y emocionar al público. Al contar esta historia cumple a la perfección esa tarea. Por Rocco Reátegui


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