Diosa_mortal_(Fangacio)
Reseñas

Tratado sobre el poder

La diosa mortal ■ Enrique Serrano (Barrancabermeja, 1960) ■ Planeta (2014) ■ 280 páginas


Novela. «La humanidad es ya vieja como para ignorar que el poder pertenece a aquellos que con más astucia y de modo más constante tejen, a veces con rapidez, a veces con extraordinaria lentitud, sus hilos más sutiles. Los que amarran con más fiereza y menos gracia están llamados a ser sacrificados; los que en cambio llevan la puntada con parsimonia, los que conocen las áreas más densas del alma humana, esos obtienen la victoria y la gracia».

Antes que un libro histórico, La diosa mortal es un pequeño tratado sobre el poder. No el de las veleidades, los vítores y las inefables «portátiles» o los lambiscones que rodean a los grandes personajes; sino el poder real, el que se urde en la intimidad, se expresa a través de pequeños gestos y se concreta en decisiones aparentemente insignificantes, pero que a la postre llevan a los grandes cambios de la sociedad. La diosa mortal, Livia, ejemplifica mejor que nadie ese poder.

En La diosa mortal comprendemos a Livia a través de los testimonios de las personas que la acompañaron a lo largo de su vida –la aya, el médico, la familia y en particular el hijo Tiberio–. Son ellos, que vieron directamente cómo se desarrollaba ese poder íntimo del cotidiano, quienes nos describen, con admiración, celo, odio, e incluso temor reverencial, cómo actuaba la mujer más importante de su tiempo. Livia es el ideal de mujer de su tiempo. Y en ese ideal estaban encompasadas las virtudes femeninas y también la inteligencia/astucia para hacer algo que marca el sino de la diosa mortal: establecer una red de informantes –puede leerse espías– a lo largo del Imperio.

Livia es quien entiende antes que nadie que la información es poder. A lo largo de su vida acumula información de todos los rincones, de todas las personas y de todas las vías que llevan a Roma; pero también la información íntima de su marido, de sus hijos, sus nietos y bisnietos, de la dinastía Julia-Claudia. Finalmente, de todos quienes (supuestamente) detentan el poder. Pero es Livia el poder detrás del poder, la gran mujer detrás del gran hombre, el afrodisiaco que guarda el poder, y quien acumula todos los clichés sobre el poder y sus expresiones.

Antes que la historia de la novela, lo que trae La diosa mortal es la reflexión sobre el poder, sobre el amor y la fe, aquellas pulsiones que mueven al mundo y lo hacen girar desde el inicio de los tiempos. Cuando una mujer detenta todo ello, como lo hizo Livia, el poder tiene pocos límites. En una época en que la mujer está justamente más empoderada y en un país en el que hay consenso sobre el poder que ejerce la mujer (LA mujer) en todos los poderes del Estado (valga la redundancia), entender la historia de Livia es más necesario que nunca. El riesgo es que aparezcan nuevas diosas mortales… solo Dios sabe si valga la pena correrlo. Por Alain Huaroto


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