Que_el_mundo_me_conozca_Hayes_(Fangacio)
Reseñas

Que el mundo me conozca

Alfred Hayes (Londres, 1911) ■ La Bestia Equilátera (2012) ■ 160 páginas ■ 49 soles


Novela. Recuerdo claramente una conversación que tuve hace casi dos años con uno de los editores de esta novela. «Es que nos equivocamos», me dijo entonces. «Cuando publicamos Los enamorados, pusimos en la contratapa que esa era la única obra maestra de Hayes. Y luego encontramos este libro». Para quien haya leído Los enamorados, el error es más que comprensible. Es una obra extraordinaria, lo suficiente como para hacer que el lector se pregunte si un autor tan poco difundido como Hayes tenía todavía algo guardado para sorprendernos.

En Que el mundo me conozca, el estilo narrativo de Hayes no ha cambiado, pero sí el tono de su narración. La historia inicia con un escritor de Hollywood que salva a una muchacha cuando esta intenta suicidarse y la novela es una construcción de la relación entre ambos después de este hecho. Pero aquí la vehemencia de un romance tormentoso se ve cambiada por el sosiego propio de las consecuencias de algo terrible: el amor está velado por el miedo, la lucidez tiene más poder que el deseo, lo que se trata de salvar está perdido de antemano.

Tampoco es gratuito que la novela haga tantas referencias a Hollywood, un espacio que en el imaginario colectivo es algo así como el mayor palco escénico del drama existencial humano. En cierta forma, es un reto literario. Solo así puede Hayes demostrarnos que aun en ese lugar existe un espacio para la intimidad, la ausencia, el mundo real. Eso le permite construir una especie de refugio dentro de la narración para diseccionar la conducta humana a través de temas tan cotidianos como complejos: el paso del tiempo, las relaciones humanas, la soledad.

El resultado es una narración tan desoladora como hermosa. Hayes estructura su novela en capítulos cortos, los naipes que construyen pieza a pieza un gran castillo que tarde o temprano terminará por desmoronarse. Bajo esa media luz, el autor maneja con hilos finísimos la emoción del lector a través de personajes que parecen incapaces de controlar el daño que se hacen, como si se encontraran cara a cara con ese momento de la vida en que la ensoñación se termina y en vez de preguntarse a dónde se quiere llegar, qué es lo que se quiere ser, uno empieza a darse cuenta, no sin cierto temor, de lo que realmente es. Por Daniel Zúñiga-Rivera


Recomendados:
La rubia de ojos negros (Benjamin Black)
La intromisión (Muriel Spark)

¿Escribes reseñas y quieres compartirlas en nuestra web? Escríbenos a libros@buensalvaje.com contándonos en dos líneas quién eres, y sobre qué libros quisieras escribir 350 palabras. Sé específico y, si tienes un blog, indícanoslo.