Tiempo_de_encierro_Chiappe_(Fangacio)
Reseñas

Motivos para irse o quedarse en casa

Tiempo de encierro ■ Doménico Chiappe (Lima, 1970) ■ Lengua de Trapo (2013) ■ 288 páginas


Novela. Año 2012. Una mujer embarazada recibe la notificación de ejecución de la hipoteca que pesa sobre su vivienda en las afueras de Madrid. Unos años antes, cuando aún el «Estado del bienestar» repartía sus dones, ella y su marido adquirieron ese chalet adosado con la ilusión de iniciar una vida de pareja, y sin prestarle demasiada atención a las cláusulas del préstamo que el banco les otorgaba. Pero las cosas cambiaron y se viven ahora tiempos de recesión económica: los ingresos familiares merman, el gobierno se ajusta el cinturón, el desempleo campea y el sistema financiero hace agua. Mientras tanto, como si se tratase de una brutal paradoja, los beneficios de directores y ejecutivos de la banca parecen engordar en proporción directa con el número de cadáveres aplastados por el paso de la crisis. La mujer se llama Igrid Vucú López (un nombre un tanto inverosímil para una madrileña), trabaja como editora freelance y está casada con Ismael Lavoce, un matemático cuyo nombre evoca los de Ismael Rivera y Héctor Lavoe, y que por eso mismo responde al caribeño diminutivo de Maelo.

Maelo nació en el Perú, pero vivió toda su vida en Venezuela antes de convertirse nuevamente en inmigrante, esta vez en España. A lo largo de la novela, episodios puntuales del proceso personal de Maelo se presentan como flashbacks que se intercalan con las reflexiones de Igrid y sus diálogos imaginarios con la hija en gestación (ella está segura de que será una niña). Descendiente de genoveses, Maelo es también hijo y nieto de inmigrantes. Se entiende entonces que serlo no represente, en su caso, una condición accidental que dependa del lugar donde se encuentre. De hecho parece haber algo en el ADN de Maelo que le impulsa al escapismo, y esa es la opción que finalmente tomará ante la apremiante amenaza de desahucio. En su búsqueda de un lugar donde vivir con su mujer y el hijo por nacer, opta por unirse a una comunidad de okupas que ha tomado un edificio del centro de Madrid. Run away to the sea, reza el imperativo que Borges nos recuerda en su Historia universal de la infamia: la huida como liberación o escape, pero también como acto heroico. Pese a su innegable hondura psicológica, Tiempo de encierro no deja de ser una novela borgeana en la que los arquetipos y el destino manifiesto de sus personajes juegan un rol fundamental. Al arquetipo del que huye buscando la salvación, se opone con tenacidad el del que escoge permanecer en la ciudad sitiada. Así Igrid se aislará dentro del chalet y no volverá a poner pie fuera de esta Troya particular, cuyo destino fatal avizora sin lograr conmover del todo a su marido. Es, pues, una especie de Casandra condenada a ver el futuro sin que nadie tome en serio sus advertencias.

Autor de una interesante obra en la que también destacan Los Muros, Entrevista con Mailer Daimon y la multimedia Tierra de extracción, Doménico Chiappe nació en Lima, aunque su crianza caraqueña y adultez madrileña han logrado que cierto optimismo tórrido y una conversación frontal contrasten abiertamente con las sutilezas propias de estas tierras. La ausencia de una educación peruana se evidencia en sus textos con la omisión del artículo «el» antes del nombre del país de nacimiento. En sus recuerdos, sin embargo, está presente un disco de vinilo que su padre ponía a veces en su casa de Caracas y cuyo título era «¡Viva el Perú, carajo!». Por Octavio Vinces


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