Diez_de_diciembre_Saunders_(Fangacio)
Reseñas

Diez de diciembre

George Saunders (Texas, 1958) ■ Alfabia (2013) ■ 280 páginas ■ 96 soles


Cuentos. Para quienes no conocen la obra de George Saunders –escritor elogiado por Thomas Pynchon, Jonathan Franzen y Zadie Smith–, recomiendo un cuento que se puede encontrar, en inglés, en la página web de The New Yorker. Se llama «Antiheroes», se lee en cinco minutos y es una estupenda demostración de cómo fundir dilemas humanos con el humor más incisivo a través de una ficción corta magistral. Hay que buscarlo.

En los diez relatos que componen Diez de diciembre pasa lo mismo. El autor se centra principalmente en el mundo de los barriobajeros estadounidenses, donde el dinero envilece a quienes lo tienen (que son los pocos), y quienes no lo tienen lo envidian (estos son los más). Pero aún peor: estamos ante un escenario donde la pobreza es proporcional a la ignorancia, donde las limitaciones económicas parecen impedir directamente el progreso educativo de la gente. Saunders plasma estos rasgos en el propio lenguaje de la obra, plagado de replanas, licencias ortográficas y faltas gramaticales. Y dentro de todo, la risa no falta.

Lo más saltante del libro es el equilibrio que alcanza entre su construcción narrativa –polifónica, delirante, saltando del diálogo al monólogo interior, de la primera a la tercera persona– y el amplio manejo de grandes temas: la tiranía del trabajo («Exhortación»), la inmigración ilegal («Los diarios de las Chicas Sémplica»), el abuso contra la mujer («A casa») o incluso atreverse a recrear un futuro cercano de realidades expandidas y emociones manipuladas en un extraordinario cuento como «Escapar de La Cabeza de Araña», que deja ver las huellas de Ballard y DeLillo.

Pero si tuviéramos que elegir un solo tema que parece obsesionar al autor, al menos en este libro, es la figura de la familia. Saunders sabe mejor que nadie que el círculo consanguíneo puede ser el más despiadado de los grupos sociales. Por ello, en estas historias de padrastros violentos, madres tiranas e hijos maltratados, tuerce a su antojo los sentimientos y estados de ánimo de sus personajes. Y así como nos coloca frente a una crueldad terrible, nos puede deslumbrar también (como en el cuento que da título al libro, el último y el mejor de todos) con escenas de esperanza que brotan de las más fortuitas situaciones. El brillo de la narrativa americana en su máxima plenitud. Por Emilio Colán


Recomendados:
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