espinosa
Reseñas

Velocidades contrapuestas

Hoyo 13: novela BarrialRafael Espinosa (Lima, 1962) ■ Inestable (2013) ■ edición no venal


Poesía. El primer efecto de Hoyo 13: novela Barrial, el décimo primer libro de poemas de Rafael Espinosa, es crear un contrasentido entre título y texto. Este dato puede parecer menor, pero pronto se observa que las razones de esta antítesis son centrales. Nada de narrativo se encuentra aquí: no se trata de una articulación de enunciados que busca hilar la realidad ni de una elegía barrial en clave poética. Sucede, como siempre en la obra de Espinosa, lo contrario a los signos: la poesía es lo opuesto a una novela domesticada de lo real. O para plantearlo de otro modo: acá la noción de realidad es más compleja que el uso asociado a la claridad u objetividad. Y en esta diferencia se puede intelegir la función que ha atribuido al poema este autor: complejizar lo real vía la disonancia de sentido. Como si en los versos de Hoyo 13: novela Barrial se afirmara: se utilizan los hilos del lenguaje pero solo para producir actos fallidos en esta «necesariamente» fallida novela. Y eso es aquello que se reitera en el programa de este libro: la insuficiencia del realismo como objeto y método del poema. «Lo que cuenta no es gramatical», dice Espinosa en un texto escrito hace unos años (en uno de los dos mejores poemas filiales de la década pasada; «yo soy el único robot que te ama», es un verso del otro).

Si para el autor el poema es una falla en el lenguaje –se parece «a nadar estilo libre incorrectamente», dice en un verso que condensa un ars poética– resulta lógico que el procedimiento de construcción del libro se asemeje a una deriva. Este mecanismo se despliega partiendo de escenarios objetivos –la muerte del padre, la hermana dispo- niendo gladiolos frescos, lo virtual, la imposibilidad política, los itinerarios afectivos, la oralidad lingüística– pero desplazando mediante composiciones dispares el curso de un pensamiento que no termina de cernirse ni al principio de realidad ni a una transgresión abstracta del lenguaje. No es sencillo afirmar si se trata entonces de una poesía que surge como efecto de tesis opuestas –trazos neobarrocos y trazos conversacionales– y que avanza migrando al ritmo de una dialéctica impredecible creando una zona intermedia donde las palabras adquieren una fuerza mayor a cualquier noción de identidad o categoría de estilo. O tal vez, habría que pensar esa disparidad, esa deriva, asumiendo que ha surgido de un lugar distante a los «órdenes poéticos»: ahí donde la escritura busca alcanzar la duración de las cosas. Ahí donde se revela una fisura más radical que el mejor neologismo posible. Esa fisura es previa a todo. Por eso hay en esta poética un lazo indiscernible con la muerte en tanto fisura del pensamiento. Un lazo que excede, obviamente, las referencias literales de sus versos o cualquier condición melancólica de un duelo. Un lazo en el cual la labor del poema sería dejar al descubierto las grietas del sistema social paralelas al sistema del lenguaje.

La escritura de Espinosa tiene el mérito de volver al conversacionalismo en una tesis ingenua del pacto pragmático anglosajón entre lenguaje–realidad, de ubicar al neobarroco como una parábola demasiado aérea para traducir una fisura originaria, de asociar el lirismo confesional a necesidades más cercanas al narcisismo que a lo literario. De la multiplicidad de obras surgidas (o consolidadas) en la denominada Generación 2000, resulta difícil hallar otra que active con tanta nitidez y determinación un disenso representacional en el tejido poético.

(El poemario se puede conseguir gratuitamente en la librería Inestable). Por Emilio J. Lafferranderie


Recomendados:
Autismo comprometIdo. Sobre poesía peruana reciente (Pedro Granados)
¿Escribes reseñas y quieres compartirlas en nuestra web? Escríbenos a libros@buensalvaje.com contándonos en dos líneas quién eres, y sobre qué libros quisieras escribir 350 palabras. Sé específico y, si tienes un blog, indícanoslo.