Karoo
Reseñas

La conjura del necio

KarooSteve Tesich (Užice, 1942 -1996) ■ Seix Barral (2012) ■ 560 páginas ■ 95 soles


 

Novela. Saul Karoo, el protagonista de esta historia, es un guionista cincuentón que en realidad no escribe guiones; los reescribe. Nunca en su vida ha creado siquiera una línea propia. Su labor cotidiana pasa por diseccionar y manipular los textos de otros. Su talento se luce al desmantelar inescrupulosamente el trabajo y las ideas ajenas para hacerlos calzar en la maquinaria del cine comercial. La fama y el dinero lo han convertido en un pequeño sátrapa que transfigura el barro en metal precioso solo con tocarlo. Sin embargo, Karoo no vive tan complacido consigo mismo como debería. Lo aquejan más males de los que él puede sobrellevar. Cada una de sus enfermedades es más curiosa que la otra y es él mismo quien las diagnostica y descubre, con cada una, que hay algo que no volverá ser como antes. Alcohólico y fumador incontenible, empieza a alarmarse verdaderamente cuando nota que no logra embriagarse más, por ningún medio. Desesperado, bebe compulsivamente y se finge más excesivo que de costumbre para dar a los demás –quienes no sospechan de su enfermedad ni tampoco sabrían comprenderla– lo que esperan de él. Sin embargo, quizá la peor de todas sus dolencias, la madre de todas ellas, sea el brutal miedo del protagonista por estar a solas con cualquier persona, incluyéndose él mismo. Así, Karoo rehúye a toda costa cualquier tipo de lazo afectivo y ni siquiera se salvan de ello quienes viven más próximos a él.
Ese es Saul Karoo, un Ulises moderno entrampado en el vacío absoluto. Impedido de llegar a su improbable destino por las adversidades que él mismo ha construido con sus embustes y mentiras. Su patetismo llega a extremos inimaginables y no es difícil creer que confunda incluso la posibilidad de ser feliz con una más de sus enfermedades. Un personaje disoluto, falaz, un truhán que se regodea de serlo, prejuicioso, despectivo, un genio malévolo, un incomprendido. En suma, un personaje a la vez abyecto y entrañable que logra ponernos de su lado y sintonizar con lo peor de nosotros, con nuestro lado más falible (¿y humano?). Un tipo buscando la redención en medio de sus peripecias homéricas junto a quienes aún guardan cierta estima por él o le hablan siquiera, por ejemplo su ex mujer, su hijo adoptivo y la madre biológica de este.

Karoo es una novela inteligente y divertida. Su comicidad no es típica, segrega un humor negrísimo y es por momentos desgarradora. La lucidez de las reflexiones del autor sobre la condición humana, sus silogismos tramposos y deliciosamente afilados, fluyen en una narración limpia y de gran dinamismo. La estructura argumental está muy bien llevada, aunque hacia el final se extrañe la voz del protagonista.

Steve Tesich, autor de esta novela, fue también un guionista, además de drama- turgo y novelista, nacido en Yugoslavia (hoy Serbia) que migró tempranamente a los Estados Unidos. Gozó de gran prestigio en su oficio y llegó incluso a ganar un Oscar en 1979. Murió repentinamente de un ataque cardiaco y dejó inédita esta novela, que fue publicada por primera vez en 1998, dos años después. Karoo fue, en su momento, elogiada por la crítica y avalada por algunos autores consagrados, sin embargo no tuvo la difusión necesaria y cayó en el olvido. Convertida en obra de culto, fue rescata y reeditada el año pasado por una pequeña editorial francesa. Así ganó el Prix Mémorable. Por Dante Ayllón


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