F13-170
Reseñas

Flores amarillas

Raúl Tola (Lima, 1974) Alfaguara (2013) ■ 428 páginas ■ 59 soles


Novela. Los Versaglio son una familia de inmigrantes. Su historia es en parte la de los bachiches que llegaron al Callao a fines del siglo XIX y principios del siglo XX y se integraron preparando pan y pasta, pero poco a poco fueron diversificando sus intereses comerciales e hicieron de Lima el centro de una comunidad activa, prolífica, fervientemente religiosa y moralmente dudosa: una alegre mafia.

El patriarca, Albano, partidario de Garibaldi, es quien huye de Italia en la revolucionaria y violenta época de la Unificación junto con su hijo Giovanni, quien asentará sus vínculos en esta tierra prometida. La tercera generación es la del personaje central de la novela, Severo Versaglio, cuyos vínculos con la dictadura de Odría convierten esta buena novela en un thriller político que le debe tanto a Vargas Llosa como a Mario Puzo. Severo aporta a la iglesia San Felipe Apóstol en San Isidro y lleva flores a la casa; mantiene sus negocios textiles y su stud de caballos de carrera; se encama con su modosa secretaria; se pierde con su socio y cuñado en callejones de los Barrios Altos en los que se embriagan celebrando el éxito de sus negocios, en medio de jaranas en las que abundan mujeres alegres de cascos que se refocilan con aquellos excéntricos millonarios. En suma, Severo es un hombre intachable.

El problema de Severo es que desea extender su suerte a un campo más peligroso que la camorra: la política peruana. Esa será su perdición.

En la historia de estos ítalo-peruanos está también contenida nuestra propia historia republicana, marcada por la corrupción y las oportunidades perdidas, pero también por el sexo y la moralina, por los medios de comunicación, por el juego y la apuesta –en particular la hípica–, y por la convicción de que en paralelo a nuestras vidas se mueven intereses que nos impactan a veces directa y a veces indirectamente. La saga de los Versaglio es la síntesis de un país en que la ruta hacia el progreso está marcada muchas veces, como en el género giallo (literalmente amarillo como las flores del título, pero también el nombre que se da al policial en Italia) a sangre y hierro. Léase con cuidado, recordando siempre que la ficción política peruana se parece mucho (cuando no es igualita) a la endeble realidad. Por Alain Huaroto.


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