Aportes

Derrotar

Por Natalia Ospina García


Mira por tercera vez al reloj: conjura soportarlo. Cuenta 1, 2, 3…. en el 53 se pregunta qué es contar cuando se cuentan sólo números. Continúa en voz alta para no concentrarse al punto de olvidar el número anterior y el siguiente a cualquiera. Tiene una tentación muy lúcida: contar sin orden. Si no cuenta algo en especial, hacerlo así es más razonable, casi nombrar, y nombrar es siempre más razonable que contar. Acaba de entenderlo, las manecillas se mueven en el sentido regular que no ha sido alterado desde que existen. También cuentan, no saben qué, no eligen y no pueden hacerlo en otro orden. El conjuro ha funcionado por 30 minutos: ha mirado fijamente al reloj durante ese tiempo.
Cuando siente que desvanece empieza a contar hacia el interior: parpadeos; 320. Cambia. Pensamientos, 32. Cambia. Inhalaciones y exhalaciones, 240. Luego se desplaza: cuando la concentración se convierte en abstracción se vuelve contraria al objetivo. Repasa los sonidos del espacio: 6 carros dan vueltas al parque, 2 motos y 1 búho concentran sus emisiones de sonido en el mismo punto. Atrás hay maquinaria no identificada, arriba se asoma un pito de carro y debajo de éste se teje la conversación de dos trabajadores.

Se cansa. Pasaron 420 tictacs de las manecillas, siete horas de cuentas. El reloj le dice de repente:

-Has ganado y aún así, siempre estás por perder.