EL-FANTASMA-NOSTALGICO-DE-CARLOS-CALDERON-FAJARDO
Reseñas

El fantasma nostálgico

Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946) ■ Animal de invierno (2013) ■ 132 páginas ■ 35 soles


Novela. Carlos Calderón Fajardo, celebrado escritor peruano –considerado casi un autor de culto entre las jóvenes plumas– plantea en El Fantasma nostálgico un viaje. No uno geográfico, sin duda. Valentín López, el protagonista de la novela, emprende en realidad una singular travesía, instada en principio por Fany, su prima (aunque en realidad es su tía, hermana menor de su padre). «Un viaje a la resurrección», le plantea ella, convenciéndolo de iniciar, pues, la búsqueda de Avelino, su padre ausente, desparecido.

Será una pesquisa peculiar la que emprenda Valentín. Los datos periodísticos señalan que su padre fue muerto en medio del cruento conflicto interno que padeció el país. «Tu padre no descansa en paz. No se quiere morir, en todo caso, no por completo» –le dice Fany–. «Él quiere que lo busques». Y así, lo que emprenda Valentín será un recorrido por los sinuosos predios de la muerte. Aquí destaca nítidamente la pericia de Calderón Fajardo –ya evidenciada en otras novelas, pero con mayores bríos en esta– con la que construye la atmósfera adecuada que potencia la narración de aquella travesía, medio onírica y con un aliento lírico por momentos marcado. Una búsqueda necesaria, la del padre ausente. El deseo de reconocerse en él, de encontrar su propia identidad a través de la imagen que se va reconstruyendo de su progenitor. La novela permite otras tantas lecturas. Por ejemplo, la que relaciona lo narrado a lo que ocurrió en el Perú. El fantasma nostálgico bien podría ser el país que no puede desprenderse del recuerdo tortuoso de los «ausentes», de los muertos y desaparecidos durante los años de violencia política. «Los ausentes se dedican a perdurar, a acosar a los que recuerdan», dice el narrador en un pasaje de la novela.

Carlos Calderón Fajardo ha logrado un libro estupendo. No por nada estuvo muy cerca de ganar, allá por el año 2006, el prestigioso Premio Tusquets de Novela. Galardón que, en ajustada decisión final, se llevó el colombiano Evelio Rosero con una novela estupenda también pero en ningún caso superior a la de nuestro autor. Siete años después, la flamante editorial independiente Animal de invierno ha tenido el acierto de publicarlo –en una muy cuidada edición–. Algo que se agradece y se celebra. Por Carlos M. Sotomayor.


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