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Reseñas

Días malditos (un diario de la revolución)

Iván Bunin (Vorónezh, 1870 – París, 1953) Acantilado (2007) ■ 224 páginas ■ 80 soles


Diario. ¿Obedece la Historia a leyes inexorables o es la conducta del ser humano, en última instancia, la que explica su devenir? Cuenta Dostoievski una anécdota de la India en la que un cerdo, aterrado por el duelo que debía enfrentarlo con un león, se revolcó en un chiquero justo antes de acudir a la cita. Asqueado por el hedor que despedía el cerdo, el león decidió marcharse. Luego el cerdo, con gesto envanecido, iba a jactarse de que su presencia estremeció de tal manera al león que este solo atinó a huir. Dostoievski asegura que si cambiamos el personaje del león por el del hombre decente, el resultado será idéntico.

En estas páginas de Iván Bunin, cada uno de los partidarios de la Revolución (Gorki y Maiakovski, de manera preeminente) ocupa el rol del cerdo. El duelo es desigual porque el ciudadano decente rehusará revolcarse en el chiquero, mientras que los cerdos están dispuestos a cualquier cosa con tal de prevalecer; eso sí, alegando que ayudan a que la Historia cumpla sus leyes o algún dislate parecido. En tales condiciones, un vapor francés anclado enfrente de Odessa se convierte en un elemento tranquilizador para quienes sufren las invasiones bárbaras provenientes de su propia tierra. El caballo de Troya es una metáfora de lo inquietante, pero también de lo esperanzador, como nos enseña Ismail Kadare. Los hombres tienden a mentirse a sí mismos cuando encaran la desgracia inminente, o a creerse inverosímiles vaticinios de una ayuda externa que jamás llegará. En Moscú y Odessa se anhelaba la intervención alemana, o incluso el triunfo de un general blanco que había ingresado a Siberia desde Alaska. Esto debe sonar a cuento conocido a quienes padecieron y –padecen– los sinsabores provocados por diversos proyectos políticos durante el siglo XX y lo que va del XXI. Proyectos comandados por cerdos embarrados en estiércol, y cuya estabilidad está vinculada a la capacidad de aprovecharse del resentimiento, esa fuerza incontenible que, adecuadamente canalizada, se convierte en el mejor capital político. Más allá de su valor testimonial, Días malditos (Un diario de la Revolución), de Iván Bunin, quien tuvo el indudable honor de merecer el primer Nobel de las letras rusas, puede ser también leído en clave de profecía o ensayo futurológico. Por Octavio Vinces.


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