Ciudadanos-sin-República
Reseñas

Ciudadanos sin República

Alberto Vergara (Lima, 1974) Planeta (2013) ■ 297 páginas ■ 45 soles


Ensayos. «Debo empezar confesando mi edad: estreno los veinticuatro. Del país que me tocó vivir no tengo, prácticamente, ningún recuerdo del que no penda un hilo de sangre» escribía Vergara en 1999. Hoy tengo entre manos su último libro, y quien estrenará los veinticuatro seré yo. Atrás quedaron la inflación y el terrorismo, crecí en un país sin duros sobresaltos económicos. En cambio, tenemos insatisfacción frente a las instituciones, conflictos sociales, corrupción y altos índices de desigualdad.

Crecimiento infeliz –Alfredo Torres dixit– que Vergara explica desde nuestra pendiente agenda republicana a puertas del bicentenario. Se trata de una compilación de ensayos que han sobrevivido al calor de la coyuntura para ofrecer una panorámica de la década –que parece apagarse con la desaceleración de la economía–.

Década en la que el neoliberalismo cumplió su promesa: menos pobres, más mercado; nadie prometió igualdad. El sacrificio de la política en pos de la economía. A diferencia de Flores Galindo, Vergara ve un país con emprendedores, con ciudadanos sin República. Un país con los problemas de siempre y más plata que nunca, como en el fútbol. Pero aquí no hay villanos ni héroes, el fetiche economicista es evaluado sin doble rasero. Debate por igual con quienes no hicieron ascos al «Chino providencial » que liberó el mercado y se sentó sobre las reglas, y los que «tumbaron al dictador» para luego olvidarse de la perorata institucional y vapulear discursivamente a la democracia porque la política económica prevaleció. No pega gratis, propone comparaciones a nuestra mentada «excepcionalidad». No es cínico, nos recuerda los riesgos de alternar gobiernos sin dar propuestas programáticas. De hacernos los cojudos porque nuestro exitoso país es un moderno edificio en el que las nanas son tratadas como pongos; de creer que una economía más a la derecha o la izquierda salvará nuestra democracia pegada con babas. Pero no se equivoque, no es un libro apocalíptico ni profético. Es una radiografía. La historia nos recuerda que la plata no es eterna, que cuando la gente tiene recursos se cansa de dar «sopapos electorales ». Eventualmente podríamos dejar de batir records de candidatos presidenciales para ver, como antes, el surgimiento entre aplausos de reformistas prepotentes, como nuestros dos «Chinos». Excelente lectura. Por Paolo Sosa.


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