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Reseñas

Un soplo de aire fresco

Don Winslow (Nueva York, 1953) ■ Mondadori (2013) ■ 378 páginas ■ 89 soles


Novela. Neil Carey tiene once años y sobrevive en Nueva York mediante robos menores. Nunca conoció a su padre y su madre es adicta a la heroína. Una tarde en el bar Meg’s, Neal intenta robar la billetera de Joe Graham, pero Joe es un experimentado detective privado que reacciona con rapidez y logra atraparlo, aunque no lo denuncia a la policía porque en su niñez él también tuvo que sobrevivir en las calles.
Al poco tiempo, el azar vuelve a reunir a ambos personajes. Entonces Neal es reclutado en «Amigos de la familia», unidad de trabajo clandestina cuya tarea es resolver con discreción asuntos privados de los clientes más antiguos y poderosos de un tradicional banco de Providence: librarlos de estafadores, ablandar a policías y jueces demasiado entusiastas, convencer a esposas enojadas para que regresen al hogar, entre otros casos especiales. Joe Graham se convierte en el mentor de Neal y lo somete a un intenso proceso de aprendizaje: estrategias de persecución, allanamiento de moradas, técnicas de registro domiciliario y un amplio repertorio de recursos prácticos para un detective. El talento de Neal es notorio y el banco apuesta por él, enviándolo a exclusivos centros de estudio. Cuando tiene veintitrés años, Neal recibe el encargo de encontrar a Allie Chase, hija de un senador del partido demócrata que aspira a ser nominado como Vicepresidente de Jimmy Carter. Allie tiene diecisiete años, escapó súbitamente de su hogar y ha sido vista en Londres junto a punkies dedicados a la prostitución y a las drogas. Neal solo tiene dos meses para hallarla, desintoxicarla y convencerla de que regrese a casa antes de la convención del Partido Demócrata.
Un soplo de aire fresco se inscribe en la tradición de la gran novela negra estadounidense (Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Ross McDonald) pues no se queda únicamente en el planteamiento y la resolución de un caso sino que adquiere mayor densidad al incorporar aspectos sociales y morales. Algunos detalles en la historia son homenajes a la novela policial inglesa clásica (Arthur Conan Doyle, Agatha Christie) y a ese talentoso creador de entrañables peripecias callejeras que fue Charles Dickens. Pero Winslow innova por el lado del protagonista, un personaje demasiado joven para ser un tipo duro y escéptico como suelen ser los detectives de ficción, pero cuya juventud explica su visión crítica del mundo que lo rodea.

Esta es la novela con la que Don Winslow inició su carrera de escritor. Se publicó en 1991 pero la primera edición en español es de enero de este año. También es el inicio de la serie de cinco novelas protagonizadas por Neil Carey, las cuales serán publicadas por Mon¬dadori. Un soplo de aire fresco posee algunos rasgos que caracterizan otras novelas de su autor: un mundo marcado por la desconfianza y la traición, alto grado de tensión emocional y ritmo narrativo vertiginoso. Aunque a diferencia de El poder del perro (2005) –la obra maestra de Winslow–, El invierno de Frankie Machine (2006) o Salvajes (2010) los niveles de violencia en esta novela son mínimos. Sin embargo, su autor ya contaba con la destreza necesaria para ensamblar una historia atractiva y contarla con persuasión.

En su debut literario Winslow no anda con experimentos formales. Apuesta por una historia con mucha acción, un personaje en permanente aprendizaje, una estructura puesta al servicio de la trama y utiliza una prosa clara, ágil, funcional. Así como los buenos detectives resuelven sus casos, esta novela cumple con eficiencia su misión de atrapar al lector desde el principio y estimular su curiosidad en cada página.
Por Rocco Reátegui


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