vacio-perfecto-lem
Reseñas

Vacío perfecto

Stanislaw Lem (Leópolis, 1921 – Cracovia, 2006) Impedimenta (2008) ■ 320 páginas ■ 80 soles


La ciencia de la imaginación

Cuentos. La literatura de ciencia ficción tiene nombres ilustres y venerados: Bradbury, Asimov, Clarke y Dick son parte de este parnaso de escritores que, basándose en las inquietudes del presente, se dedicaron a pensar en condicional («¿qué pasaría sí…?»), proponiéndonos escenarios de futuros posibles o verosímiles. Uno de los gigantes de este Olimpo, sin embargo, no es tan popular nidifundido: el polaco Stanislaw Lem, fallecido en 2006. Por suerte,luego de su muerte comenzó una recuperación de su extensa obra.

A Lem se le conoce por Solaris, pieza maestra de la ciencia ficción psicológica, llevada al cine por Tarkovsky en 1972 y cuyo remake en 2002 protagonizó George Clooney. Durante mucho tiempo, sus libros llegaban a cuentagotas a nuestro país. Hoy, Impedimenta y la llegada de más títulos de la «Biblioteca Lem» de Alianza Editorial nos permiten acceder a más obras suyas. Sus principales preocupaciones literarias (y científicas, pues tiene, como Asimov, una vasta obra de no ficción) se centran en la dimensión moral y filosófica del hombre, en la creación de la inteligencia artificial y en el contacto con civilizaciones extraterrestres.

Lem fue un erudito, tanto que el propio Philip K. Dick, en un arrebato paranoico, le escribió al FBI en 1974 que este no era un individuo sino un comité inventado por el comunismo, ya que un solo escritor no podía dominar tantos estilos y lenguajes. Sus obras tienen de física, filosofía, psicología, historia y medicina pero con un toque personalísimo de ironía. Tenemos los relatos satíricos del viajero intergaláctico Ijon Tichy, las novelas de exploración espacial, como Fiasco y Edén, donde somos testigos de la reacción humana ante el fracaso a pesar de la tecnología y las supercomputadoras. En sus mordaces escritos, Lem nos muestra a un ser humano en última instancia limitado, frágil, que no tiene control sobre sus planes y que suele cumplir su destino autodestructivo. Pero Lem, asistente de investigación en su juventud y perseguido por la censura estalinista, además de un hombre de ciencia era un ser extraordinariamente imaginativo.

Vacío perfecto, de 1971 y reeditado en 2008, es quizá la mejor prueba. En él, Lem continúa sus reflexiones sobre las diferentes aristas de nuestra humanidad, ya no a través de la ciencia ficción, sino de la metaliteratura. Es un libro que reúne reseñas de libros que no existen. Que son imaginados desde la pluma de un reseñista que pondera, juzga y cuenta. Y donde la palabra eje es «creación»: de nuevas ciencias, mundos, lenguajes, sociedades, cosmogonías. Usted nómbrelo. Una reseña nos muestra una sociedad en la que ya no existe el sexo. Otra es la historia de un grupo de nazis que recrea la Francia del siglo XVII en Argentina. Otra, «Do Yourself a Book», es un bestseller que propone a los lectores alterar las tramas de sus clásicos preferidos. O «Being. Inc.», donde una empresa configura toda la vida de sus clientes, despojándola de espontaneidad. Y he ahí el puente entre Vacío perfecto y la ciencia ficción de Lem: su capacidad imaginativa.

El texto que abre el libro es una reseña al propio Vacío perfecto: el reseñista-narrador cuestiona si Lem escribió únicamente reseñas por falta de capacidad para terminar los libros que imaginó. Al ver la gran e ingeniosa obra de Stanislaw Lem, queda claro que esta afirmación es solo un guiño satírico más de aquel polaco genial.
Por Armando Bustamante Petit.


¿Escribes reseñas y quieres compartirlas en nuestra web? Escríbenos a libros@buensalvaje.com contándonos en dos líneas quién eres, y sobre qué libros quisieras escribir 350 palabras. Sé específico y, si tienes un blog, indícanoslo.