Aporte

«Yo tenía una novia como Sarah Kane»

Marcelo Daniel Díaz


Y una cicatriz como las marcas de la luna
percibidas desde el núcleo terrestre.
Me convocaba con ensayos, pequeñas voces
que repetían las mismas oraciones;
ventanas abiertas frente a los baldíos de la lengua.
Sobrevivía con los espejos cuando simulaban
el trayecto de la radiación en la noche.
Nadie hablaba el idioma de las formas humanas.
Éramos el principio, la canción
con la que descongelamos los alimentos:
los nudillos firmes en las paredes del mundo.
Arrojamos el ancla en lo profundo de la casa.
Y mientras ella se elevaba
yo permanecía como una piedra arisca
que nos ahogaba a todos.
 

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