Herrera,-Trabajos-del-reino
Reseñas

Trabajos del reino

Yuri Herrera (Actopan, 1970) ■ Periférica (2010) ■ 127 páginas ■ 53 soles


Novela. Quien quiera saber de qué va la literatura en español en el hemisferio norte (España, México y los Estados Unidos) tiene que leer esta novela del mexicano Herrera. Premiada y elogiada por la crítica de ambos lados del Atlántico, Trabajos del reino es el relato del apogeo y la caída de un capo del cartel de la droga mexicano, un corrido de narco crepuscular, si vale el término; es el retrato de la corte mafiosa en el ejercicio impune del delito, la naturalidad de su orden entre los estratos sociales de frontera y, además, el relato de intrigas que rodean la caída de su líder y el final de su edad dorada. Los hechos los conocemos por la mirada del Artista, un muchacho sin casa y compositor de corridos, cuyo arte es el único filtro que conoce para entender la vida, y que concita el favor del líder mafioso. A través de la modulación de la vida delincuencial en el mundo simbólico de los corridos, accedemos a la organización épica y, a la vez, trágica, del círculo del poder: hay un Rey, un Heredero, una Bruja, una Niña; aquí los arquetipos de la epopeya y del folclor se mezclan con los de la política tropical: hay un Periodista a sueldo, un Joyero, un Gerente, un Padre convenido; se les suman las sombras de los otros Señores y de los delincuentes de poca monta. En las veintiséis escuetas secciones de Trabajos del reino, las lógicas del melodrama, de la tragedia (más próxima a la isabelina que a la griega) y, naturalmente, del policial y el corrido se arrebatan la dirección del relato; por su síntesis de caracteres y amplitud de sugerencias queda la impresión de que se asiste a la formulación de una fábula contemporánea: no hay moraleja, pero la interpelación sobre los entresijos de un orden social fundamentalmente perverso muerde. También es un despliegue de precisa eufonía, en registro del español de frontera, y cuya modulación poética es el capital primerísimo de su autor (antes que apelar a un repertorio de moda, como no resolver un enigma de la novela en aras de que el lector «trabaje»). Indispensable, y obliga a leer las novelas que la siguieron, Señales que precederán al fin del mundo y La transmigración de los cuerpos.
Por Alexis Iparraguirre.


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