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Poesía

Estanco

(Cuatro poemas)

Por Rossella Di Paolo


Civitates / Troya

pasan las murallas hacia arriba
las murallas hacia abajo
pasan ante sus ojos inmóviles

Cuán ligeras las nubes de polvo siguen a los pies ligeros

a los pastores de hombres  a los domadores de caballos

mucho polvo levantan  mucha historia

los constructores de ciudades  los destructores de ciudades

pólvora  plomo  argamasa   relave

aceites  hollín  progenies (esas ondas expansivas)

y a su paso polvito humo la pobre mesa

y sus folios y clips (pobres) o plumas voladas

por:

esas dos fuertes piernas bien paradas

épicas

esas cuatro vivas patas en el mundo

hípicas

los buenos bartlebys  para nada

no hacen nada

con alivio de la historia

con más alivio

de clips y folios

maestros en la gracia difícil

de mirarse fijos

fijamente

sobre una mesa fija

en un pie

uno

solo.
 

 

Visitantes

–Nevermore!

–Preferiría no hacerlo.

oscuros visitantes

habitaciones u oficinas visitadas

suaves viudos mustios abogados

visitados

puertas abiertas

a la noche

o en horario corrido

y ya se instala

(malas noticias)

un agujero negro

volando

inmóvil.

 

Ismael  y el jefe de Bartleby se encuentran

–Soy un hombre de cierta edad.

–Llamadme Ismael.

o limaduras de hierro  qué más nos da

compramos boletos

primera fila

para ver

adorar

interrogar

aborrecer

seguir

imantados

–A la cabra muda.

–A la mula coja.

–Contra la  pared vacía de Wall-Street.

–Contra la cal viva en el mar vacío.

(arduos contrabajos prendidos de sus pechos

por una nota sola

una sola)

–Me salvé de la locura tragando un rumor de cartas muertas.

–Salí a flote en un ataúd.

–Le cerré los ojos.

–No cerré los míos cuando se lo llevó el diablo.

No somos nadie.

Pero escribimos.

 

 

El jefe aún

 

Soplo cuernos de carnero

grito  grito

corro siete veces a tu alrededor

tus muros han de caer,

Bartlebly,

lo dice la Historia con Todas sus Letras Consagradas.

*

Soplas cuernos de carnero

gritas  gritas

corres siete veces a mi alrededor

Empero Jericó estaba cerrada,

bien cerrada.

Mi tiempo no pasa en Jericó

–mi tiempo no es de esta historia–

los muros siguen de pie

intactos

los Polos bajo la nieve en borrador el Taj Mahal

inalcanzable aún

la Luna en su nido

sobre esta Tierra plana como una mesa

rueda el Sol.

Dirás que clavo profundamente el caos

(diré que serenamente)

que no levanto acarreo exploro descubro dispongo destruyo

que no hago nada

inmóvil

hache consagrada

al herror

¿y qué?

Rossella Di Paolo (Lima, 1960). Ha publicado cuatro poemarios: Prueba de galera, Continuidad de los cuadros, Piel alzada y, el más reciente, Tablillas de San Lázaro, de 2001. Estos poemas pertenecen al inédito Estanco, dedicado a Herman Melville.

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