EL-CANTO-DE-LOS-AHOGADOS
Reseñas

El canto de los ahogados

Christiane Félip Vidal (Bedarieux, 1950) ■ Borrador (2012) ■ 186 páginas ■ 30 soles


Novela. ¿Cómo explicar que los libros son libertad y soledad al mismo tiempo? En la novela hay un faro. Y en su interior, una biblioteca. Ciento ochenta y tres escalones rodeados de libros como piedras encalladas en un muro que asciende en forma de caracol a lo largo de treinta y cinco metros de escaleras.

En el litoral de Gijón, España, se alza este torreón inusual donde vive una familia con temperamentos tan distintos como los oleajes del mar. Christiane Félip, escritora nacida en Francia y afincada en Perú, hace notar su pasión por la indagación introspectiva de sus personajes, los libros, la literatura y el faro de Alejandría. En El canto de los ahogados, la biblioteca es un refugio solitario y funciona como una brújula que dirige, por algunos años, la vida de los protagonistas.

Abre la novela una niña, hija única e hilo sensible de una familia a punto de hundirse. Con segmentos divididos por fichas bibliográficas, la realidad pasa por el filtro de su mirada siempre melancólica y en retrospectiva. Así, los recuerdos son recreados para reflexionar sobre el pasado y otorgarle sentido. La figura del padre es una sombra esquiva y autoritaria, al contrario de la madre enferma. Ella, lectora compulsiva, convence a su esposo de llevar a cabo el proyecto imposible: hacer una biblioteca dentro de un faro que es patrimonio histórico en Gijón. Él, por amor o locura, accede.

Tras la partida de su esposa, un inspector de faros llamado Cerpa será quien profundice la figura del padre, el viejo farero López. Por momentos, la autora hace dialogar a su narrador con el lector: valiéndose de una prosa cuidada y reflexiva llega, poco a poco, a lo íntimo e insospechado. El inspector, en su función, se obsesiona con aquella biblioteca, dejando surgir entre ambos un vínculo de supervivencia emocional que lo conduce a investigar su propia historia de naufragio.

La biblioteca dentro del faro es un lugar imposible donde los protagonistas conviven, se ignoran, se aman, se anclan o retiran temporalmente pero que siempre anhelan. Aquí confluyen historias de nostalgia, revelaciones desde el desencanto.
Por Lisby Ocaña.