Libro-de-Herrera
Reseñas

Bienvenido a mi ida, dictador

Alejando Herrera (Chingas, 1978) ■ Elepé (2012) ■ 260 páginas  ■ 30 soles


Novela. En el libro de Alejandro Herrera, narrador ancashino residente en Londres, la influencia de los textos de largo aliento de Edgardo Rivera Martínez es notoria. La realidad circundante sirve sobre todo como fondo a la historia privada de los personajes. Salvo hechos precisos (como cuando se menciona la Reforma agraria) lo que se subraya son los conflictos interiores de Víctor Salvador y su nieta Luisa. Esta última mantiene un diario íntimo, en el cual da detalles sobre sus experiencias de colegiala y su amor por la literatura. Un claro guiño a Claudio, protagonista de País de Jauja, se da cuando Luisa, que proviene de la sierra peruana, escribe un cuento titulado «Medea muere en su mar gris».

Pero la novela de Herrera no se desarrolla alrededor de la conjunción feliz de la cultura occidental y la andina. Su propósito más bien es visibilizar una fuente de violencia: el poder subyugante de una presencia paterna omnívora. Víctor Salvador es la cabeza de una familia importante de Vilcabamba, Apurímac. Forjó su riqueza a través de triquiñuelas legales y actos abusivos. Su avaricia se complementó con una mirada machista y dominante. Cuando decidió formar familia recurrió a un acto de compraventa para conseguir pareja. Buscando un sucesor varón se rodeó de hijas y ahora las intenta someter mediante la fuerza, el chantaje y la humillación. La arbitrariedad de Salvador llega a trastornar incluso la vida de sus nietos.

Párrafo aparte merece la construcción de los personajes femeninos. No solo destacan los matices de la personalidad de Luisa, sino también los de otras mujeres. Por ejemplo Isabel, que, pese a su carácter agrio y ansioso, mantiene un amor secreto; o Claudia, que, si bien no comparte muchos intereses con Luisa, encuentra en ella una amiga con quien charlar sin inhibiciones. En su diario íntimo, Luisa escribe sus impresiones tras leer Madame Bovary y se pregunta cómo un hombre pudo describir tan bien la psicología de una mujer. Quizá alguna lectora pueda expresar algo semejante al respecto de la novela de Herrera.

Aunque pudo alcanzar mayores logros con una prosa más cuidada, el libro posee las suficientes virtudes como para hacer de su lectura una agradable experiencia.
Por Julio Meza Díaz.