Retratos y encuentros
Reseñas

Retratos y encuentros

Gay Talese (Ocean City, 1932) ■ Alfaguara (2010) ■ 302 páginas ■ 79 soles


Perfiles. Tomarnos un trago cerca de Sinatra aquel día que estuvo resfriado y sin ánimos de cantar. Saber lo que es estar casado con Marilyn Monroe. Estar en La Habana con Alí, ya con Parkinson, mientras le hace un truco de magia a Fidel Castro. Eso hacen las páginas de Talese: ubicarnos donde jamás hubiéramos creído; revelarnos personajes que aparentaban no esconder nada nuevo. Eso es esta antología de 16 reportajes de quien, junto con Tom Wolfe, es el pionero del Nuevo periodismo que revolucionó las redacciones en los sesenta con una visión literaria del oficio de reportear.

A través de diálogos, descripciones precisas y una capacidad única de maravillarse por lo común, Talese, armado de un sombrero y mucha curiosidad, nos sumerge en un tiempo y lugar exactos, para presenciar escenas que valen la pena ser contadas. Lo aprendió en la tienda de su madre: escuchar con paciencia, sin interrumpir nunca; observar las reacciones de las personas, sus pausas y gestos; estar día tras día con su protagonista. Y sin inmiscuirse.

Está siempre atento. No se deja afectar por la más delirante de las situaciones. Registra cada detalle como observador y oyente. Así nos hace sentir como si realmente hubiéramos visto a Sinatra malhumorado en un bar («La mejor historia publicada en Esquire») o estado con Peter O’Toole en un vuelo a Irlanda rumbo al hipódromo. Al leer a Talese, entiendes lo que es «tener cien mil ojos encima, con un cielo de rostros como escenario»: eres DiMaggio en el estadio de los Yankees. O Patterson en el retiro, preguntándose por qué Liston lo noqueó. O simplemente «Don Malas Noticias», el redactor de obituarios del Times, atento a la muerte de un famoso para retratarlo con justicia. Porque con Talese no solo ingresamos al círculo de las celebridades. También a un mundo no menos fascinante, el de los personajes anónimos: los gatos callejeros de Nueva York.

Retratos y encuentros no solo es una joya del periodismo. Es un libro de historias conmovedoras, sorprendentes, recogidas por quien ejerce, como un niño, «el arte de pasar el tiempo» con aquello que tienta su curiosidad. Por suerte, luego se anima a compartirlo. Por Armando Bustamante Petit.


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