El futuro no es nuestro
Reseñas

El futuro no es nuestro

VVAA (Diego Trelles, editor)  ■ Madriguera (2012) ■ 475 páginas  ■ 39 soles


El futuro es de ellos

Relatos. Las antologías son la versión literaria de los bufets, los tours guiados y el zapping televisivo. Están hechas para los curiosos con tendencia al aburrimiento fulminante. Es decir: para estudiantes, personas demasiado ocupadas y lectores promiscuos. De algún modo, una antología en estos días es un remedio para nuestra manía multitasking. Es una invitación a espiar en el librero ajeno, la versión 1.0 de curiosear en la cuenta de iTunes de otro o asomarte a un timeline extraño en Facebook.

Pero una antología como El futuro no es nuestro tiene más bien el espíritu de una fiesta con música extraordinaria. En ese sentido, Diego Trelles –cuyo gusto musical está más que acreditado en su oficio de crítico de discos y conciertos– es un DJ que entiende que su trabajo es mostrar lo mejor de sus compañeros de clase. Esa promoción de narradores cuya adolescencia transcurrió en la década perdida pero que, para suerte de nosotros como lectores, no se perdió. De esos escritores que aprendieron a leer con las antologías del boom y que no tuvieron tiempo para fantasías porque crecieron, como muchos de nosotros, sabiéndose hijos de la crisis, del terrorismo, de la dictadura, pero sin sorprenderse ni resignarse. A los escritores de esta colección les dijeron que el futuro no les pertenecía y a ellos les dio igual. O les dijeron que el futuro era suyo y no se lo creyeron.

Más que un antólogo que ensaya un canon, Trelles es un lector que logra entusiasmarnos respecto a una generación a ratos cínica, a ratos sentimental, pero siempre talentosa. Está un Daniel Alarcón bien peruano, con un pintor de provincia que mata perros en el centro de Lima. Está Ariadna Vásquez trasplantada en Ciudad de México, con una dealer que se llama como ella y a quien un viejo le cuenta la historia de su nombre. Está un absurdo Ignacio Alcuri probando sopa de mamut que sabe a pollo. Está Federico Falco, con un entrañable grupo de adolescentes suicidas en la provincia argentina.  Está Oliverio Coelho con un escritor en decadencia secuestrado de manera apetecible por una coreana misteriosa. Está Giovanna Rivero en compañía de dos pacientes psiquiátricas alucinadas con el cuerpo de una de ellas. Está Lina Meruane en un colegio de niñas cuya única tarea parece ser rasurarse unas a otras. Están los mexicanos Tryno Maldonado con el sueño repetido una y otra vez de la hija de un emperador chino y Antonio Ortuño escudriñando la neurosis de una pareja citadina. Y está, por supuesto, Santiago Roncangliolo, que pese a la distancia sigue leyéndose con un registro muy limeño.

Para la edición de la novísima editorial Madriguera en el Perú –la última después de versiones en una buena parte del continente (y una en Hungría)– el DJ Trelles agrega de bonus track un cuento de Carlos Yushimito. Yushimito, igual que Coelho, Falco, Ortuño, Roncangliolo, Schweblin y Zambra, apareció en 2010 en la lista de los mejores autores jóvenes en español de la revista británica Granta. Trelles hace bien. Un libro que quiere mostrar lo más destacado de una generación que todavía es joven debería admitir ampliaciones.

Una antología es, de algún modo, también un atajo. Una forma de leer lo mejor sin tener que leerlo todo. Por eso, sobre todo, vale la pena El futuro no es nuestro. Es una brújula en el territorio de una generación que hasta hace poco no estaba en los mapas.  Las dos docenas de voces que ha elegido Trelles para este volumen supondrán un descubrimiento oportuno para ese lector con decenas de libros pendientes en la mesilla de noche en que todos parecemos habernos convertido. Por Elda L. Cantú


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