Reseñas

En las fronteras de la poesía

Marco Martos (Piura, 1942) ■ Lápix (2012) ■ 294 páginas ■ 59 soles


La voz poética

Ensayo. No es ocioso que un poeta hable de otro poeta. Es una voz que habla de otra voz. Otra cosa es que un académico escriba sobre autores y obras, en cuyo caso se percibe irremediablemente un tono institucional. El libro de ensayos En las fronteras de la poesía de Marco Martos corresponde al primer caso. El autor, poeta él mismo, habla de dieciséis colegas peruanos y de un racimo de escritores extranjeros. También el autor es académico, aunque esta faceta de sí no asoma en los ensayos del conjunto. Y eso que preside la Academia Peruana de la Lengua.

El libro ofrece una galería de retratos de rostros conocidos, la sección peruana, por mucho la más cargada. A Martos le interesa resaltar la singularidad de Moro, Adán, Westphalen, Belli, Bendezú, Eielson, Varela, Heraud, Calvo, Romualdo, entre otros. La intención no es etiquetar y empacar nombres y obras que nutran la historia de la literatura peruana, sino acercar esas voces al oído del lector y ayudarlo a disfrutarlas. El tono del libro es elegante, plural y, por lo general, diríase amical, como quien se enorgullece de sus ancestros y de sus compañeros, sin caer en la sobonería fatua. Afirma que entre González Prada y Vallejo «a los peruanos nos nació José María Eguren». Procede igual con Washington Delgado, Alejandro Romualdo, Pablo Guevara y José Watanabe. Aun así, hay pasajes en los cuales Martos alza la voz. Por ejemplo, cuando describe el «triste desfilar de la aldeana envidia limeña» ante el apogeo de la poesía de Antonio Cisneros.

Como es de esperar, en estos ensayos subyace una idea de la poesía, de lo poético. Marco Martos no se engaña: «Nunca como ahora la palabra poética se ha vuelto marginal…»; los poetas «son sospechosos, pertenecen al reino de las catacumbas y ni siquiera es necesario silenciarlos porque no existen en el radiante mediodía de las sociedades autosatisfactorias…». Ergo, su crítica más acerada se dirige contra ese «hablar por hablar» que satura calles, parlamentos, fábricas, oficinas, diarios, revistas e inclusive universidades y academias.

En general, Martos admira a los poetas que logran un dominio formal y poseen la conciencia del sostenido sufrimiento de la humanidad: «A algunos nos parece que esa vía es la mejor posibilidad para insuflar nuevo aliento a la poesía del futuro». Por eso, no es casualidad que el homenaje más completo sea el texto dedicado a la poesía de Carlos Germán Belli («Tradición y modernidad»). Dicho sea de paso, en este libro encontramos un poema inédito de Washington Delgado, titulado «Acerca de las palabras». Una joya.

Finalmente, en la última parte del libro, dedicada a Cervantes, Rimbaud, Baudelaire, Celan, Brecht, Bandeira y Freud, el registro cambia. Al autor le interesa más informar, explicar, comparar y, sobre todo, crear curiosidad en el lector. Marco Martos lo logra, al estilo de un gran maestro. Un hermoso libro, de esos que provoca leer de corrido tanto como abrir al azar. Por Gabriel Espinoza.


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