Reseñas

El mapa y el territorio

Michel Houellebecq (Reunión, 1958) ■ Anagrama (2011) ■ 379 páginas ■ 114 soles


Territorio desolado

Novela. Muchos pensaron que Michel Houellebecq estaba condenado a ver a otros escritores hacerse con el prestigioso Premio Goncourt, el más importante de las letras francesas. Fue finalista con la polémica y sorprendente Las partículas elementales (1998) y también con esa extravagancia llamada La posibilidad de una isla (2005). Pero su manera de ver el mundo, atrevida, políticamente incorrecta, y para algunos incluso detestable, parecía interponerse entre su potencia literaria y el reconocimiento oficial. Houellebecq es un escritor de culto, y también de esos que no dejan términos medios posibles, pues se les ama o se les odia. Finalmente, el Goncourt le llegó en 2010 con El mapa y el territorio, su quinta novela, y con un consenso sorprendente. Tuvimos que esperar para tenerla en español, pero ahora la encontramos en todas las librerías.
En esta novela descubrimos personajes atormentados por una realidad que los empuja a la soledad, al cinismo y al humor negro como medios de supervivencia. Este es el caso del protagonista, Jed Martin, pintor y fotógrafo que construye una exitosa carrera retratando millares de herramientas, mapas de carreteras, oficios y personajes de nuestro tiempo, para terminar filmando lo opuesto, la naturaleza, como una manera de contemplar la destrucción de una industria humana insalvable. Una sociedad en decadencia donde a Jed le es difícil construir verdaderos vínculos emocionales, a pesar de sus intensos encuentros con Olga, una preciosa rusa que prioriza el trabajo sobre el amor; o sus intentos de conocer verdaderamente a su padre, a quien únicamente ve, en la soledad de su estudio, cada Nochebuena.
Por otra parte, el autor se introduce a sí mismo como personaje. Desde su misantropía, el Houellebecq personaje aporta una cuota reflexiva al fungir de mentor y referente para Jed, incluso un recordatorio de su propio padre, como una voz a la que el pintor acude en busca de claridad. En esta búsqueda, la sombra de la muerte está siempre presente. Los retratos de Jed Martin nos remiten, en efecto, a perversas autopsias de una realidad que se enfrenta a su ocaso, a una desazón urbana que destila impotencia. En esta novela están bajo la lupa el mercantilismo en el arte, el capitalismo salvaje, la imposición de lo funcional, el ocio embrutecedor y la obligación de trascender. A través de la vida y obra de Jed Martin recorremos un territorio que debajo de las apariencias luce desolado y que soportamos solo gracias a la ironía.
Houellebecq, también poeta (acaba de publicar una selección de poemas en español), escribió: «Toda gran pasión desemboca en el infinito». Y eso es lo que encontramos en esta biografía de artista, en este ensayo disfrazado, en esta novela negra: la pasión de Jed Martin y su búsqueda incesante por afrontar la decadencia capturando el mundo con lo que tiene a mano: su arte. Como si trazara un mapa. Por Armando Bustamante Petit


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