Reseñas

Sorgo rojo

Mo Yan (Gaomi, 1955) ■ El Aleph (2002) ■ 612 páginas


Novela. Lo primero que inquieta de Sorgo rojo es el contraste entre su ambición y volumen y el seudónimo adoptado por su autor, flamante ganador del Premio Nobel de Literatura. Mo Yan significa «No hables» y remite al silencio, pero su gran novela es todo lo contrario.
Sorgo rojo narra una doble tragedia: la invasión japonesa a China durante la tercera década del siglo XX, y los desencuentros de los mismos chinos, enfrentados entre sí. En cierto modo, refiere el contrasentido de lo humano; de los hombres: pasionales, sanguinarios, banales. La mujer pertenece a la esfera de la conciencia, el arrojo y la prodigalidad. Esta oposición, matizada, sin caricaturas, no es la única; el paisaje natural que desarrolla la novela silba, brilla y danza, a diferencia del entorno de las personas. A su vez, es sensual, e incita los sentidos hasta transponerlos: los colores huelen, los aromas se ven. Además, con su apetito por el detalle, su meticulosidad, Sorgo rojo ahonda tanto en los grandes acontecimientos de la memoria colectiva como en la minucia privada.

El sorgo, alimento e insumo para el vino, está vinculado a la identidad, nostalgia e ilusión. Escrito por un guatemalteco, el libro abordaría el maíz; por un peruano, trataría de la papa. Y en base a este símbolo, la novela condensa una cultura, sus conflictos, leyendas y ritos. Como una foto que revelase sola la idiosincrasia de una generación, Sorgo rojo sugiere la China contemporánea y la ilumina bajo el hilo conductor de una gramínea, un cereal.
Esta novela de ambientación rural, donde la violencia infunde un estado de catástrofe, quizá es una historia sobre la valentía, o la forma de encontrarla en el corazón del miedo. A fin de cuentas, «el miedo es lo único que borra la idea de libertad», afirma Mo Yan. Y es que sus personajes aspiran a librarse de la prisión de las tradiciones arcaicas, los prejuicios sociales, las sujeciones de casta y los condicionamientos de género.
Su autor parece querer hablar con necesidad e intensidad de casi todo. Hay que estar atentos al arribo del resto de la obra de este genio aún desconocido. Por Juan Manuel Chávez.


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