Libertad
Reseñas

Libertad

Jonathan Franzen  (Chicago, 1959)  ■ Salamandra (2011)  ■ 667 páginas ■ 89 soles


Novela. Más que irónico es paradójico que Jonathan Franzen haya titulado Libertad a la historia de una familia encarcelada. Los barrotes son psicológicos y hereditarios.
Walter Berglund, el padre, es un hombre aplastado por su pobreza afectiva (su propio padre era alcohólico) y económica (es el sobreviviente que alcanzó el salvavidas universitario). Patty, su esposa, ha sido la rara. Una deportista grandota con dos esbeltas hermanas intelectuales. Su padre es un cínico que enfrenta los problemas con alcohólico humor. Mientras, su madre huye de la carga familiar con la coartada del compromiso político. Walter quiere a cualquier mujer que no se parezca a su madre. Patty quiere a otro hombre. Son el uno para el otro. Se casan.
El triángulo lo completa Richard Katz, un rockero tan ácrata como tóxico que compite con su amigo Walter desde la universidad. (De una manera similar Franzen competía con David Foster Wallace, el otro gran escritor de su generación que en 2008 dijo «un momentito» y se ahorcó). Y sí, Patty está enamorada del músico exitoso y holgazán. Sublima y reprime esa atracción hasta que su sueño húmedo una noche adquiere la firmeza de un tronco. Por su parte, incluso antes de enterarse de la traición, Walter ya habrá fijado su entusiasmo en la hondura espiritual de una joven de origen indio. Los hijos de Walter y Patty, primero como adolescentes y luego como adultos, serán la cereza de una amarga torta existencial.
En resumen: el sueño americano post 11S convertido en pesadilla diurna gracias a un narrador despiadado con sus personajes, con una gran inteligencia para la metáfora y el símil y que además permite ver lo que se oculta bajo la punta del iceberg.
Antes de publicar la primera de sus cuatro novelas, Jonathan Franzen sabía que quería escribir para que gente simple como sus padres pudiera leerlo y entenderlo. Pero solo después de publicar Ciudad Veintisiete (1988) y Movimiento Fuerte (1992), escribió un ensayo para Harper´s que cambió su vida. «Averigüé qué tipo de novelista quería ser», declaró al escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en una nota publicada en El País, y afirmó que abandonó la novela social para «habitar el mundo íntimo de los personajes». La verdadera guerra interna. Las correcciones, de 2001, lo volvió famoso.
Luego de luchar casi una década con su nueva historia, Franzen afirma que de algún modo la muerte de Foster Wallace le dio el impulso para finalizar Libertad, una novela que sacudió la cultura norteamericana. La imagen que vale más que mil palabras es su rostro en la portada de Time, consagración que comparte con otros seis escritores en los 90 años de la revista.
Franzen tiene el mérito de haber recuperado para la literatura esa capacidad de transmitir historias críticas y risueñas, simples y complejas, actuales y perdurables precisamente cuando las series de televisión clamaban que ya nadie era más inteligente que la caja boba.
Por Juan Carlos Méndez


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