Demasiada felicidad
Reseñas

Demasiada felicidad

Alice Munro  (Ontario, 1931)  ■ Debolsillo (2012) ■ 337 páginas ■ 40 soles


Qué bonito es casi todo

Cuentos. En «Ficción», el segundo relato del libro, vemos cómo era la vida de Joyce con Jon, cómo dejaron de lado un futuro prometedor por una vida sencilla y semi rural. Un día, sin embargo, sucede lo impensable: el silencioso Jon, el discreto Jon, decide cambiar a su esposa por su aprendiza, una mujer hombruna e inquietante. Finalmente, esta y su pequeña hija se instalan en la casa, y Joyce se marcha, a rehacer su vida. Unos veinte años después, en la fiesta de cumpleaños de su nuevo marido, Joyce conoce a una joven disforzada. Le resulta familiar. Se entera de que es escritora. Una tarde, Joyce pasa frente a una librería y ve a la chica en un cartel. Compra su libro. En la noche, echada en su cama, revisa la nota biográfica de la solapa. Se sorprende. De inmediato comienza a leer. ¿Será posible…?
Todos sabemos que la realidad y los sentimientos no son programáticos; que lo esperable o lo normal muchas veces son quimeras para la gente verdadera, inventos que simplifican –y aplanan– la comprensión de la vida y sus circunstancias. Nadie es solo bueno, nadie solo llora cuando está triste, etc. La literatura más fallida es aquella que no entiende esto. Alice Munro sí que lo comprende. Si existe la literatura light, la suya no es pesada (menos «heavy»), pero es exactamente lo opuesto.
Demasiada felicidad es el último libro publicado hasta hoy por Munro, la escritora más importante y querida de Canadá, y, sin miedo a exagerar, una de las mejores cuentistas de siempre. Autora de colecciones inolvidables como Las lunas de Júpiter o El progreso del amor, Munro –en realidad y pese a tratarse de una octogenaria, aún una novedad en español– vuelve a mostrar sus buenas artes en este conjunto de relatos muy a la norteamericana: textos largos, de treinta páginas o así, donde más es lo que se muestra que lo que se dice. Más lo que se sugiere que lo que se evidencia. Cotidianeidad aparentemente inofensiva en gente aparentemente normal (como todo el mundo), anticlímax sostenido, empezar aquí y terminar quién sabe dónde, mientras por debajo del relato pasa un río tan subterráneo como caudaloso. Una vez más sorprenden su uso del tiempo, su maleabilidad en el discurso, su capacidad para detenerse en un gesto, un detalle en apariencia superfluo pero de gran poder simbólico; la presencia de diálogos, cosas y acciones que provocan extrañamiento, es decir, la sorpresa recobrada por lo invisible de tan visible.
Es una sensación casi mágica cuando se leen pasajes de cualquier obra que parecen escritos para uno; cuando nos encontramos con una observación de la humanidad de los personajes tan precisa y sencilla que nos conmueve y nos deja pasmados, animándonos a releer. Aquí abundan.
Compuesto por nueve cuentos más la nouvelle que le da nombre (la historia de Sofia Kovalevski, una matemática rusa que a mediados del siglo XIX cruzó Europa para poder ejercer la cátedra de matemáticas y, de paso, la vida), este libro, por si alguien no lo captó, es una joya. La intención de mi reseña es que la mayor cantidad posible de sus lectores lo compre y lo lea. Y si no conoce la obra de Alice Munro, aproveche para ingresar a ella y entregarse a su disfrute.
Por Dante Trujillo


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