Segunda temporada ■ Número 19 ■ Verano del 2020

Zorro

Dubravka Ugrešić (Kutina, 1949) Impedimenta (2019) ■ 376 páginas ■ 96 soles


Novela. «El zorro es el dios de la astucia y de la traición (…) es el dios de los escritores». Imaginemos una novela que a veces no lo parece, aunque por su fragmentariedad y multiplicidad de voces, se nos figura más novela que muchas. Una que, con ingenio y gracia, busca hacerse pasar por otros géneros. Esta historia es la de un cuento sobre cómo se crean los cuentos, pero también es el diario de oficio de una narradora de voz cálida y transparente. A través de ella nos hablan sus objetos de estudio: Boris Pliniak (dueño de la cita inicial), Tanizaki, Nabokov, y muchos otros escritores, consagrados y desconocidos, también sus amantes, viudas y descendientes. Se suman a estos hombres y mujeres de a pie, unidos por lazos familiares, amorosos, literarios o por simple azar: personajes periféricos que tornan de pronto a protagonistas efímeros, vinculados emocionalmente a la autora. Esta va trazando su ruta propia entre todas aquellas voces, buscando, en la maraña de fibras que trenzan realidad y ficción, una justificación para su propia existencia. Dubravka Ugrešić, escritora y personaje, con gran destreza, muestra u oculta las capas de la red que ha tejido, con digresiones y repeticiones, y nos tiende trampas: difumina los límites del género. Como un animal sigiloso y trasgresor, burla nuestra vigilancia para conseguir sus fines, roba nuestra credulidad, nos hace suyos. Parece, pues, que la farsa y la magia son las dos caras de una misma moneda.

Y, por supuesto, está el zorro, dios menor, errático y solitario, símbolo ambivalente que sirve de tótem unificador de esta historia construida como un laberinto o una rapsodia. Fragmentos disímiles convergen: investigaciones de literatura comparada, ensayos sobre escritura creativa, bitácoras de trotamundos, y, sobre todo, reflexiones íntimas sobre la propia identidad. Zorro vislumbra un mapa hacia nuestra historia personal, construida con olvidos y recuerdos, e hilvanada por nuestra autoconciencia que, como la astucia hace con el zorro literario, nos enaltece y nos condena al mismo tiempo. ¿Acaso la vida real, como la creación ficcional, no es también una trama que nosotros, hábil o torpemente, urdimos? Por Dante Ayllón


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