Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

Tu voz

Juan Gonzalo Rose (Tacna, 1928 - Lima, 1983)
La píldora púrpura (2019) ■ 159 páginas ■ 49 soles


Poesía. Tu voz es una antología de poemas y canciones que reafirma la persistencia de la voz de Juan Gonzalo Rose. Además de la siempre difícil y arbitraria selección de poemas, este libro trae como novedad la incorporación de códigos QR que podrán ser escaneados para acceder al audio de sus canciones, así como la inclusión de una edición facsimilar del poemario inédito El cancionero de la paz (1951), el más antiguo de su producción. La edición del volumen es gráficamente atractiva, pero un tanto desprolija.

Diestro en la métrica y el ritmo, Rose ha creado todo un sistema poético propio, caracterizado por el amor y la ternura, temas aparentemente inofensivos. Sin embargo, en su poética no hay revolución sin amor, porque este sentimiento no se limita al plano individual, sino que alcanza lo colectivo, lo humano. La necesidad de justicia es equiparable a la necesidad de amor y, en ese sentido, la soledad es una desproporción de los afectos, una injusticia: «Estoy/ tan triste ahora/ que si alguien se acercase/ me amaría». En la búsqueda de la equidad, la precisión es un factor importante, tanto en su escritura como en su visión de mundo. Dentro de la Generación del 50, que trilladamente fue dividida entre lo social y lo puro, Rose sería un ejemplo perfecto de mestizaje. Sin abandonar sus preocupaciones sociales, no soslaya su trabajo con el lenguaje y transita desde registros altamente líricos hacia lo narrativo, nuevas formas rítmicas como el huayno, atmósferas oníricas, humor e ironía, o la incorporación de palabras antipoéticas. Nada de ello despersonaliza su estilo, que se impone con delicadeza y compromiso.

En tiempos donde los sistemas políticos colapsan y las protestas ciudadanas son cada vez más frecuentes, Rose es un poeta vigente y necesario porque, como expresa un verso suyo, «El pueblo ya ha despertado» y todo debe ser visto con sentido crítico, incluso la misma poesía si no señala la exacta dimensión de lo verdadero: «Mi propia poesía, al paredón:/ si no quiere cantar lo que le digo». Por July Solís Mendoza


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