Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

REESCRIBIR LA VIDA

Tiene que haber otro final ■ Susanne Noltenius (Lima, 1972) ■ Planeta (2019) ■ 229 páginas

Por Carlos M. Sotomayor

Foto: Planeta

Novela Es más fácil mirar hacia atrás que hacia adelante. Esta frase, dicha por uno de los personajes en el último tramo del libro, encierra, me parece, una de las claves para entender la primera novela (y tercer libro en su haber) de Susanne Noltenius. La vuelta al pasado para encontrar las respuestas a un presente que comenzamos a cuestionar. Pero vayamos por partes.

Si uno repasa rápidamente los libros anteriores de Noltenius —el conjunto de cuentos Crisis respiratoria (2006) y los tres relatos largos que conforman Tres mujeres (2015)—, advertimos la recurrencia temática enmarcada en aquellas indagaciones en torno a la familia y a su ámbito más íntimo. Ese es el territorio, el de la inexpugnable cotidianidad, en el cual se desplazan las obsesiones y preocupaciones temáticas de la autora. Lo mismo ocurre en Tiene que haber otro final: sus dos protagonistas, Marianne y Sergio, cada cual por su lado, enfrentan el estrepitoso fracaso de sus matrimonios. Ella se ha quedado a cargo de sus dos hijos adolescentes, y a él su esposa lo acaba de abandonar, llevándose a su pequeña hija.

Si bien la novela está escrita en tercera persona, con un narrador omnisciente, la autora focaliza la narración en los dos protagonistas, contándonos la historia a través de sus interioridades. Lo hace muy bien, por ejemplo, cuando ingresa en la de Sergio, dándole densidad y haciendo verosímil al personaje masculino. Lo mismo sucede, por supuesto, con Marianne.

Ambas historias empiezan a contarse de manera paralela y luego se entrecruzarán consolidando una estructura funcional y efectiva para lo que se propone la autora. Conocemos las particularidades y las crisis personales de los personajes, en un inicio, y luego nos vamos enterando, poco a poco, de los pormenores de una relación temprana entre ellos, cuando ambos eran estudiantes universitarios. Una relación que, lo sabemos desde el principio —no es spoiler—, no prosperó, dejándose de ver y frecuentar por años. Hasta que un buen día se reencuentran. Y aparecen las interrogantes: ¿qué habría sido de sus vidas si en aquel tiempo hubiesen tomado otras decisiones? ¿Aquella historia de amor que iniciaran hace ya tanto, hubiera tenido otro final? Preguntas de un lector atento mientras avanza la lectura. Y el título de la novela empieza a cobrar sentido.

Noltenius se muestra diestra en el manejo de las atmósferas —otra característica recurrente en su narrativa que puede leerse como parte de su estilo— al sumergirnos en la cotidianeidad de los personajes, al mostrarnos detalles aparentemente inocuos pero que dicen mucho de ellos y que logran que nos resulten cercanos, próximos.

El presente ha unido nuevamente a Marianne y Sergio, les ha dado una nueva oportunidad. ¿Lo lograrán esta vez? No es tan fácil como podría parecer. Y es que el futuro siempre resulta incierto. Es más fácil mirar hacia atrás. Tiene que haber otro final es, finalmente, una buena novela, y un acierto en esta primera aproximación a un nuevo registro. Un libro que merece leerse y que vislumbra, a todas luces, un logro mayor en la siguiente entrega■


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Luz de guerra (Michael Ondaatje)

 
 
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