Segunda temporada ■ Número 19 ■ Verano del 2020

Poemas de la realidad secreta

Jorge Teillier (Lautaro, 1935 – Viña del Mar, 1996) Visor (2019) ■ 210 páginas


Poesía. Parto desde una estación de tren en algún lugar de Chile y viajo arriba del último vagón sintiendo el viento en el rostro, atravieso lugares jamás vistos a los que pertenezco desde ahora, me dirijo hacia una realidad secreta e imaginada habitada por fantasmas, familiares algunos, otros no, y que me descubre al poeta Jorge Teillier, que antes solo fue una referencia, pero que hoy, a través de esta antología reunida por Francisco Véjar para la colección Visor de Poesía, se convierte en un descubrimiento sin precedentes.

La primera parada es en la nieve como principio y fin del universo poético que Teillier irá construyendo y habitando a través de su obra: «¿Es que puede existir algo antes de la nieve?... ¿Y puede existir algo después de la nieve...» Silencio y sonido, vida y muerte, recuerdo y olvido, movimiento y quietud, palabra y de nuevo silencio. Opuestos que plantean un mundo perpetuo que se termina para volver a comenzar. Espejos que no contestan preguntas y que se resisten a reflejar a quienes en ellos se ven, cuelgan de paredes imaginarias de casas habitadas de recuerdos de seres ya idos y del gato Pedro, que alguna vez acompañó al poeta y al otro poeta: «Sabio budista Zen/ que mira la lluvia».

De Tellier dice su antologador: «El mérito de Teillier fue haberse mantenido inmune a las influencias de Neruda y Parra y haber conseguido crear un lenguaje y un universo propios». Le sumo el mérito de hacer que mi viaje en tren sea a la vez a mi interior y al interior de mi casa, eso siento mientras lo leo. La brevedad de un trayecto de tren comparada con la fugacidad de una botella de vino en manos de un par de amigos, las huellas del tiempo en unos codos, la celebración del buen licor, son solo unas pocas imágenes que dan cuenta del poeta visitante frecuente de bares que se refugia en ellos para para filtrar «la rugosa realidad», como diría Jean Arthur Rimbaud.

Los días se parecen los unos a los otros, pero los atraviesa la nostalgia de un tiempo mejor o de un sueño de los que no se desea despertar: la realidad secreta brillaba como un fruto maduro. Por María del Rosario Laverde


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