Segunda temporada ■ Número 19 ■ Verano del 2020

PASADOS IMPERFECTOS

Archivo expiatorio ■ Luis Jochamowitz (Lima, 1953) Planeta (2019) ■ 248 páginas ■ 69 soles

Por Ricardo León

Foto: Archivo personal

Columnas. «Abrir uno de esos periódicos, como descorchar una botella de vino de reserva, me lleva siempre a preguntarme en qué lugar me encontraba yo en la época de su vendimia o de su publicación», dice Patrick Deville en Pura Vida, la fascinante historia de William Walker, antihéroe absoluto del convulso siglo XIX en Centroamérica. Deville encontró, en diarios de la época, retazos de un pasado que todavía latía cuando se sentó a escribir. Así ejerce su discreto encanto esa noble institución llamada archivo.

Luis Jochamowitz, un especialista local en el género, deambula entre el periodismo, la literatura y el microensayo para rescatar momentos de la historia pasada y convertirlos en objetos actuales, que Caretas publica cada semana. De allí nace Archivo expiatorio, una selección de esos textos publicados en el semanario, donde el autor repasa aleatoriamente algunos episodios o aborda a personajes ya tocados y estudiados, pero desde el deslumbramiento que le genera la exploración en textos antiguos. «Mi fuente son los escritos. Prefiero ir a un periódico que hablar con una persona», dijo hace un par de años en un programa de televisión, espacio al que muy rara vez acude.

En unos de estos textos, titulado «Mirando sin miedo a Juan», escribe sobre los mitos y verdades que nacieron después de que Velasco murió: que los académicos se encarguen del antes y el durante. En «Bajo la carpa» cuenta lo que ocurre en el coliseo, ese tradicional espacio limeño donde cada domingo se reúnen «los invisibles que todavía no se dan cuenta de que son mayoría», es decir, los migrantes de provincias. Después cambia de giro bruscamente y escribe sobre Marco Aurelio Denegri, «un contestador innato, un contracultural». O sobre Friedrich Schwend, el más peruanizado de los nazis, quien huyó de Alemania apenas Hitler se suicidó y acabó viviendo en Santa Clara. También sobre las viejas glorias del deporte, como Mauro Mina, muy querido y muy golpeado. Dos personajes aparecen en varios momentos del libro de Jochamowitz, a veces como comedia, a veces como tragedia: Eudocio Ravines y Haya de la Torre. Sobre el primero dice: «Cada cual tiene un Ravines para elegir». Al líder histórico del APRA lo define como «indiscutible ganador de elecciones perdidas o arrebatadas».

Párrafo aparte merece la historia que narra en torno a la figura del famoso automovilista Arnaldo Alvarado, «el gran antagonista» de la mesa familiar de los Jochamowitz (el padre de Luis era también piloto de carreras). Él junta aquí la crónica deportiva, la anécdota de sobremesa y la inmersión periodística para un relato memorioso y memorable.

En este trabajo recopilatorio sucede el mismo fenómeno que en El descuartizador del Hotel Comercio y otras crónicas policiales y Última noticia: en tiempos de delirante hiperconexión informativa, el mérito de Jochamowitz es encontrar la novedad en el pasado. «El presente está contaminado de nosotros mismos», dijo hace más de una década en una entrevista publicada precisamente en un diario■


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