Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

Nadie nos extrañará

Luis Francisco Palomino (Lima, 1991)
Animal de Invierno (2019) ■ 94 páginas ■ 39 soles


Cuentos. Bien recibido, este conjunto de nueve cuentos nos recuerda a escritores de la Lima de las periferias como Reynoso o Ribeyro. Palomino es más barrial, ubica la mayoría de sus historias en una ciudad que está más allá del puente Atocongo.

Los cuentos transcurren con fluidez en la narración ágil e irónica de sus jóvenes protagonistas, con sus historias golpeadas por las circunstancias y rodeadas de violencia que hacen de ellos seres marginales y, muchas veces, olvidados por una sociedad que los devora a diario.

«Una virgen para Papá Noel», el primer relato nos cuenta el encuentro entre dos perdedores. Rudo y audaz, el final sorprende y decepciona a la vez. «La primera piedra», acaso el mejor del grupo, con mucha adrenalina narra una historia nocturna en San Juan de Miraflores (SJM), detalle y precisión. «Ropa interior»: cultura e historia popular del posconflicto armado confluyen en este cuento de traumas que pudo ser mejor.

Luego encontramos «Turbo Berguer», y de nuevo SJM, esta vez como escenario de las húmedas aventuras de un adolescente, silencios que denotan tensión y se rompen con un final que no gusta. «Javier Prado, La Marina», nos hace mimetizar con Alberto, el protagonista fracasado que anhela un cambio de vida, narración y un factor sorpresa que nos deja con ganas de leer más. «Hotel Habbo», dedicado a los millennials, donde lo real se desvirtúa, flojo, me sacó de mi abstracción.

Le siguen «Mal de altura», otro cuento bien logrado donde el vértigo, la locura y el amor se mezclan y dan forma a un cuento que no termina bien, pero, creo, podría desarrollarse en un formato más extenso. «El reto del maniquí», donde Cusco es fondo de las vicisitudes de un artista callejero: denuncia y abuso que pega fuerte. Y «¿Tú padre está libre los sábados?», de largo aliento, va de menos a más. También mereció mejor final.

Nadie nos extrañará es un muy buen debut, divergente y atrevido. Pese a algunos fallidos finales, deja esperando el siguiente paso de Palomino. Por Omar Amorós.


Algunos cuerpos celestes (Augusto Effio)
Lo tenemos levantado ante el Señor (Javier Ponce)

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