Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

LOS CONDENADOS

La única historia ■ Julian Barnes (Leicester, 1946) Anagrama (2019) ■ 240 páginas ■ 89 soles

Por Mayte Mujica

Foto: El País

Novela. «¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión». La pregunta que Barnes plantea al inicio del libro nos anticipa la naturaleza de la historia, una de amor y dolor. En la década del 60, en un suburbio de Londres, Paul (de 19 años) regresa a casa de sus padres al acabar su primer curso universitario. Su madre lo anima a que se haga socio del club de tenis y es ahí, en un torneo de dobles, donde conoce a Susan Macleod, una mujer de 48 años, casada y con dos hijas. Susan es inteligente y tiene un gran sentido del humor. En una entrevista al diario inglés The Guardian, Barnes dice: «Ella está tratando de abrirse paso en un mundo donde los hombres han creado las únicas reglas que, al parecer, existen». Sabremos luego que el marido de Susan, a quien ella llama Don Pantalón de Elefante, es un hombre agresivo, alcohólico, aburrido, y que el suyo es un matrimonio poco feliz. Entretanto, Paul está lejos de sus amigos y de vuelta a un entorno familiar bastante convencional. Ambos se encuentran solos. Ninguno tiene demasiada experiencia. Él por la inocencia de la juventud y ella, por la falta de experiencia de una mujer víctima de las convenciones de su tiempo. Pero pronto Susan y Paul se enamorarán y el lector pensará que el amor puede resolverlo todo.

La novela tiene una estructura clásica, está dividida en tres partes. Su lenguaje es austero y sobrio. Su narrativa, reflexiva. Barnes tiene el mérito de plantear ideas importantes y, al mismo tiempo, crear un universo emotivo que conmociona al lector, haciéndole sentir como propia la experiencia. La primera parte, aquella que narra el enamoramiento y los mejores años de la relación de Susan y Paul, está narrada en primera persona. La voz es de él. «El amor ocurre en tiempo presente», declaró Barnes en una entrevista a la BBC. La segunda parte del libro es la más oscura. Es la caída, Susan va perdiéndose cada vez más en el alcoholismo y la locura sin que él pueda hacer nada por salvarla. Aquí pasamos suavemente de la primera a la segunda persona. La voz interpela a Paul pero es imposible que el lector no se sienta responsable y hasta culpable. «El sexo es triste cuando ella está sobria, los dos os deseáis, sabes que tú la amarás siempre a pesar de todo y que ella te amará siempre a pesar de todo, pero tú —los dos, tal vez— comprendes que ahora amarse el uno al otro no necesariamente conduce a la felicidad». La tercera y última parte, narrada en tercera persona, nos presenta a un Paul post Susan. Su propósito es recordarla tal y como había sido cuando se conocieron. ¿Pero es acaso posible? ¿Qué hacen la memoria y el tiempo con nuestras historias?, «¿cuáles son más verídicos, los recuerdos felices o los infelices?». Al terminar, el lector sentirá la desolación de quien observa lo perdido, la historia que marcó su vida■


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