La casa redonda "/> <span class="versalita">La casa redonda</span> - Buensalvaje

Segunda temporada ■ Número 19 ■ Verano del 2020

La casa redonda

Louis Erdich (Minnesota, 1954) Siruela (2013) ■ 352 páginas ■ 75 soles


Novela. La relación entre realidad y verdad en la Literatura suele incomodar. En tiempos recientes, la novela realista de corte decimonónico ha venido recuperando terreno, sobre todo a través de la exploración de lo íntimo y familiar. Las denuncias sociales, si son abordadas, ocurren de forma tangencial y, casi siempre, en función al drama entre padres e hijos. Esta simplificación parece dirigirse a no ofender a nadie, aunque los mismos temas sean usados como carnada para el público.

En medio de este panorama, Louis Erdrich irrumpe con La casa redonda, novela penetrante con una variedad de temas espinosos y con asombroso tacto. Su argumento empieza con una agresión sexual y un frustrado feminicidio. A partir de entonces, la historia atraviesa otros conflictos como la segregación racial y la desigualdad de trato hacia comunidades originarias a las que se arrebataron sus tierras. Todo desde la perspectiva del hijo de la víctima, un muchacho de apenas 13 años, cuya vida, por supuesto, cambia para siempre a partir de estos hechos. La ambientación ocurre en 1988.

En manos inexpertas esto podría haber derivado en otra cosa. Pero en las de la escritora de origen chippewa, ganadora con este título del National Book Award en 2012, el resultado es una narración ejemplar. De lectura sencilla, lenguaje luminoso, con mucho gancho, toques de humor muy bien calibrados, y sin rehuir ningún asunto álgido, la obra justifica de sobra la admiración de leyendas como el propio Philip Roth a la trayectoria de su colega.

En La casa redonda los protagonistas, lo mismo que los abundantes personajes secundarios, nunca renuncian a su voz propia. La reserva Ojibwe en que se desarrollan los hechos se convierte mágicamente en un escenario familiar, común a la tragedia y la comedia humanas. La tradición de las comunidades originarias, la historia de su mestizaje y la forma en que ha cuajado su presente, en lucha por una ley justa, reflejan una realidad amplísima que acaba por cuestionarnos a todos.

¿Qué hay de verdad en esta ficción? El poder de la palabra. Dignidad. Y arte.

Por Juan Pablo Torres Muñiz


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