Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

Cuadernos de Obrajillo

VVAA
Peisa (2019) ■ 108 páginas ■ 39 soles


Experimental. El trabajo comunitario en la escritura es poco común en la tradición literaria peruana. Paul Baudry, Luis Hernán Castañeda y Félix Terrones escriben las tres secciones que componen Cuadernos de Obrajillo, donde recrean las estancias de José María Arguedas y Julio Ramón Ribeyro en dicho pueblo y su propia visita. Un texto escrito a seis manos que reproduce un lugar y las voces de otros autores, proceso que es en sí mismo una pócima creativa y un lugar de encuentro con otras historias, escritores y sus propios fantasmas.

Obrajillo, pueblito cercano a Canta, emerge como un espacio creado por la memoria y su escritura. En un giro audaz frente a muchas narrativas autoficcionales del presente que solo se regodean en su propio ombligo, tres amigos se reúnen para escribir durante los días y para leerse y corregirse por las noches, en un tránsito fecundo entre la soledad y la comunidad. La mítica soledad de la creación literaria es quebrada en el proceso de construcción y lectura de esos Cuadernos. Lejos de la autocomplacencia, se interrogan sobre el oficio literario, el precario lugar del escritor en la sociedad peruana, su propia condición migrante (también la de Arguedas y Ribeyro), la escritura y la vida, la muerte; pero lo hacen desde el reconocimiento de las tensiones entre memoria y ficción. ¿Qué es la vida para un escritor cuando no puede escribir? ¿Qué es cuando no escribe?

Tres capítulos. Tres autores unidos en una sola corriente creadora, como las imágenes de los ríos que abundan en este texto. Tres estilos distintos donde el hilo conductor son varias escenas de escritura, de escritores que no pueden escribir o no pueden (ni quieren) hacer más que eso. El pasado que retorna para acechar o para acompañar. Arguedas intentando tres veces, tres, suicidarse. Tres perros, tres, que se llaman Onetti, Cortázar y Lezama. Tres autores, tres, Baudry-Castañeda-Terrones, que abren un camino otro para la literatura peruana y que declaran: «lo único verdadero es la literatura. Lo demás tiene la consistencia de las malas ficciones». Por Claudia Salazar Jiménez.


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