Segunda temporada ■ Número 18 ■ Primavera del 2019

Cementerio de barcos

Ulises Gutiérrez (Huancavelica, 1969)
Planeta (2019) ■ 364 páginas ■ 69 soles


Novela. Habría que pensar Cementerio de barcos como en una cartografía doble, histórica y literaria. En ambos casos, el relato parece lograr su cometido: plasmar las experiencias a través del recurso mimético.

La novela se representa como un fresco histórico, un inventario de los horrores y miserias de un país convulsionado entre 1985 y 1995. Muestra las conciencias traspasadas por la violencia, la pobreza, el sistema político, la desilusión y todo un trenzado que destrozó la nación.

Por medio de una polifonía de testimonios, el autor rememora hasta lo ínfimo y lo unifica, creando la biografía de Elmer «el Gato» Ccasani. Para lograr esta recreación totalizante, se adscribe a la estética naturalista, donde existe cierto vicio por la descripción más pura de la «realidad». Ahí su logro más fuerte y su primera representación. La segunda, la literaria, se sostiene bajo una observación teórica. Auerbach señalaba que la realidad que debe representarse es siempre histórica y, más precisamente, «la historia de las clases bajas en conflicto».

Esta idea podría enmarcar tranquilamente la novela, que es una mimesis de los relatos realistas (gastados, pero no muertos) que se
definen por la interpretación de lo real a través de la representación literaria. Cementerio pretende dar dignidad estética a «las realidades» donde se mezclan los niveles sociales de una época violenta en el Perú. El problema de la mímesis, sin embargo, es que tiende a reproducir un elemento a imagen y semejanza de algo ya hecho. Esto, sumado a una alta dosis de realismo, puede quitar relieve a la representación artística, aplanarla y direccionarla a un solo punto de vista para interpretar «lo real». He ahí el punto débil del libro, pero también su interesante propuesta.

Al igual que en la parte histórica, el texto hace una cartografía de las formas y experiencias literarias de un pasado tiranizado por el realismo. La oralidad, el uso abundante —excesivo— de jergas, las descripciones; su lenguaje, estilo y diégesis, son artificios de una novelística demodé. Gutiérrez no solo recurre a la representación de un pasado histórico, sino también literario. Por J. J. Maldonado


Será larga la noche (Santiago Gamboa)
La mitad de la verdad (Zygmunt Miloszewski)

 

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